Del cáncer de mama al embarazo: un final feliz para Paqui

Una alhaurina supera dos tumores y dará a luz en tres meses pese a que los médicos le dijeron que no podría ser madre como resultado del tratamiento

Del cáncer de mama al embarazo: un final feliz para Paqui
Fernando Torres
FERNANDO TORRES

«Fue una sensación rara». Paqui había acudido al médico en una de sus consultas trimestrales para revisar su segundo cáncer, ya superado, y el doctor vio algo raro al ecografiar la vejiga. «¿Estás embarazada?». Su respuesta fue rápida, casi instintiva: un rotundo «no». El facultativo le indicó que fuese «cuanto antes» al especialista sin hacerse demasiadas ilusiones para confirmar lo que hasta ese momento era a todas luces inesperado. Paqui quería ser madre desde hacía muchos años pero lo tuvo todo en contra: una mastectomía integral, dos intensos programas de quimioterapia y un test genético que dejaba claro su propensión (y la de su descendencia) a tener cáncer de mama. Pero el ginecólogo, tan sorprendido como ella, lo confirmó. Dará a luz en tres meses a José Luis (como el padre), un niño que aportará la calma a una vida llena de tempestad.

Paqui trabaja en una fábrica de embutidos de Alhaurín el Grande. Su sueño siempre había sido ser madre, pero desde que en el 2011 le diagnosticaron su primer cáncer de mama, que se resolvió con la mastectomía, todo parecía indicar que nunca podría serlo. «Mi madre es portadora al igual que yo, a ella le hicieron una extirpación completa del sistema reproductor y a mí me la tienen que hacer también». Sus médicos, conocedores del deseo de Paqui, le dijeron que podrían aguantar sin operarla hasta que cumpliese cuarenta años. «Ahora tengo treinta y siete, me quedaban tres años de margen», comenta entre emocionada y divertida por el giro teatral y la victoria de la carrera contrareloj.

Esta lucha por la maternidad estaba acrecentada por el principal obstáculo de Paqui:las dos sesiones de quimioterapia. «Me dijeron que lo más probable es que no pudiese tener hijos». Por eso cuando sufrió el primer retraso no se sorprendió y dio paso a la resignación de pensar que ya se había perdido toda esperanza, una sensación que meses después sigue ensombreciendo su relato.

Más allá del instinto maternal de la alhaurina y su pareja, que también quería ser padre y estaba dispuesto a intentarlo a toda costa, siempre que la salud de Paqui lo tolerase, el embarazo ha supuesto un contrapunto a la enfermedad. «Cuando estás en esa fase se pasa muy mal, hay recaídas, necesitas estar rodeada de los tuyos aunque a veces te alejas para evitar que lo pasen mal, te agobias, hay nervios, incertidumbre… en cuanto me enteré sentí una emoción muy grande». Al recordar este punto le faltan las palabras y reflexiona, buscando la forma de explicar algo que muy poca gente en su misma situación ha experimentado: «Cómo explicarlo… después de la tormenta viene la calma, o más bien… lo que ha venido es pura esperanza».

Decidida desde el principio

Paqui recuerda que cuando el ginecólogo confirmó su estado, este le preguntó «con el rostro muy serio» si estaba dispuesta a seguir adelante sabiendo los riesgos. «Le dije que sí sin pensar ni un solo segundo». En ese momento, el doctor cambió su expresión al contemplar la fiereza de su paciente, que desde entonces vive la vida de otra manera.

Todo su entorno se ha visto desbordado por la alegría que ha traído el embarazo, desde los familiares más cercanos hasta los compañeros de la empresa en la que trabaja. Sin embargo, su madre es quien con más emoción está viviendo estos meses. «Ella pensaba que yo nunca iba a experimentar lo que sintió cuando me tuvo a mí».

Paqui es voluntaria en la asociación solidaria Un sí por la vida - Unidos contra el cáncer, un grupo de voluntarios que desde 2014 apoya y asesora a pacientes de esta enfermedad. «Cuando estás enfermo es muy fácil dejarse llevar por la palabra 'cáncer', pero gracias a Dios se puede pelear». Desde que superó su segundo episodio ha compartido con nuevos pacientes su experiencia. En tres meses, podrá decirles que ha aprendido una valiosa lección: «La vida te da recompensas por ese daño tan grande, merece la pena intentarlo».

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