El exmarido de Lucía Garrido pide el archivo de la causa contra él tras las detenciones

Agentes de la Guardia Civil en la finca Los Naranjos, que fue escenario del crimen. /
Agentes de la Guardia Civil en la finca Los Naranjos, que fue escenario del crimen.

Ha presentado un escrito en el Juzgado de Violencia contra la Mujer número 1 de Málaga en el que afirma ser «una víctima más» en este proceso

ALVARO FRÍAS

M. A. H., actualmente imputado por el homicidio de su exmujer, Lucía Garrido, pretende que las recientes novedades que se han producido en la investigación den un vuelco a su situación judicial. Hace apenas un mes, el Servicio de Asuntos Internos (SAI) de la Guardia Civil detuvo a dos hombres en relación al caso, uno de ellos como presunto autor material y el segundo, un exagente de este Cuerpo, como supuesto autor intelectual del crimen. El exmarido de la víctima, imputado desde 2013 como sospechoso de ser el inductor del asesinato tras un informe de la Policía Nacional, pide ahora, tras conocerse estos dos arrestos, que se archive la causa contra él.

La muerte de Lucía tuvo lugar el 30 de abril de 2008 en la finca Los Naranjos, en la localidad de Alhaurín de la Torre. La mujer, que tenía 35 años, fue abordada por «una o varias personas» cuando llegaba a la finca con la compra. Fue golpeada con un ladrillo de barro macizo y, posteriormente, arrastrada hasta la piscina, donde le asestaron una puñalada en el cuello. La víctima intentó salir del agua, pero su agresor (o agresores) se lo impidió. Murió ahogada.

M. A. H., que además de por el homicidio también fue imputado por maltrato habitual a Lucía, ha presentado ahora un escrito ante el Juzgado de Violencia contra la Mujer número 1 de Málaga, que es el que se encarga de este caso, en el que solicita que la investigación cese respecto a él. De hecho, en el documento llega a afirmar que se considera «una víctima más en éste proceso».

El informe de la Policía Nacional, que supuso la imputación de M. A. H., concluía que existen un «cúmulo de indicios» sobre su presunta participación como inductor del crimen, ya que realizó «acciones incomprensibles para asegurarse una coartada» y supuestamente «alardeaba de que se podía quitar todos estos problemas por 3.000 euros».

El día de autos, y también los dos anteriores, M. A. H. visitó con su pareja ucraniana un zoológico de Castellar de la Frontera (Cádiz), viajes de los que conservó facturas de comida y combustible, y de los que dejó constancia al quedarse mirando las cámaras de seguridad de las gasolineras. Cuando se enteró del crimen de Lucía, el dueño del zoo gaditano pensó que M. A. H. estaba involucrado y que lo había utilizado como coartada, ya que era la primera vez que acudía tres días seguidos.

Ahora, ocho años después del suceso, la investigación ha vuelto a reactivarse gracias a un nuevo cotejo de las pruebas encontradas en el lugar de los hechos. Como adelantó SUR, la clave estaba en una llave que el autor pudo usar para acceder a la finca y esperar a Lucía, que fue sorprendida cuando llegaba a casa.

Según las fuentes consultadas, en esa llave, de la que inicialmente no se pudo obtener ADN, se ha extraído ahora, «gracias al avance en las técnicas de identificación», un perfil genético que al parecer condujo hace apenas un mes a la detención de un hombre español, de 32 años y con antecedentes, que está en prisión como presunto autor material del crimen. Seis días más tarde también se arrestó a un exguardia civil en relación al suceso. El exagente detenido estaba destinado en el cuartel de Coín en abril de 2008, cuando se produjo el crimen de Lucía, aunque «posteriormente causó baja en el Cuerpo».

Por otro lado, el Servicio de Asuntos Internos (SAI) de la Guardia Civil investiga también la causa, en este caso, la dirige el Juzgado de Instrucción número 10 de Málaga las muertes de dos jóvenes colombianos que fueron abatidos a tiros en abril de 2009 en la misma finca por M. A. H.

Las investigaciones del SAI, plasmadas en un informe que se entregó al juzgado en mayo de 2015, apuntaban entonces a que el objetivo de los colombianos podía ser el robo de «una determinada cantidad de droga» y señalaban como parte responsable de la planificación a «guardias civiles corruptos de Málaga». Asuntos Internos consideraba igualmente que Lucía se había convertido en «testigo directo y presencial» de los «turbios» negocios de la finca, lo que la convertiría en una «amenaza». Estas informaciones, concluía el informe del SAI, «arrojarían más sentido aún si cabe al móvil del crimen de Lucía, en cuya planificación pudo igualmente existir la presencia de agente/s de la Guardia Civil directamente vinculados al tráfico de drogas».