El Erasmus tira al monte

Una de las jóvenes del intercambio graba con su móvil a los animales. /
Una de las jóvenes del intercambio graba con su móvil a los animales.

Un intercambio entre varios países pretende poner en valor la vida en el campo en Valle de Abdalajís

IVÁN GELIBTER

Valorar la importancia de lo rural en el conjunto del entorno. O dicho de otro modo más claro, disfrutar de cómo es un día a día de la vida de un pueblo europeo para poner en valor «lo rural». Así se podría definir el proyecto que el Grupo de Desarrollo Rural Valle del Guadalhorce ha ideado junto a Jóvenes del municipio del Valle de Abdalajís, un intercambio juvenil dentro de la Acción Clave 1 del programa Europeo ERASMUS +. Durante sus once días de duración se encuentran en pleno proceso, ya que la actividad concluirá el próximo domingo 30 de agosto, 32 jóvenes de entre 17 y 25 años procedentes de las zonas rurales de España, Italia, Polonia y Eslovenia conviven en el Valle.

La temática del intercambio gira en torno a dar valor al carácter rural «en contraposición a los estigmas negativos que pertenecer a una zona rural tiene para la gente joven que la habita», según el propio Grupo de Desarrollo, que añade que esto va unido a las «dificultades estructurales que afrontan como las escasas oportunidades laborales o desastres ecológicos».

Los jóvenes que han preparado el proyecto desean dar un giro a la visión negativa de ser rural «empoderándose como agentes de cambio de sus respectivos territorios, consiguiendo ver que es posible llevar a cabo proyectos elaborados por ellos mismos contribuyendo así al desarrollo sostenible». Para ello se ha diseñado un programa que usando la educación no formal se desarrollará entre actividades que reproducen la vida cotidiana de un pequeño pueblo, como la recogida de productos de sierras y huertas, cocinar, encalar paredes, tejer palma y pleita o cuidar ganado, entre otros. El objetivo es organizar una noche de verano para todos los habitantes del lugar con el objeto de difundir esta nueva visión, a la vez que conocer buenas prácticas de desarrollo duradero llevadas a cabo en las comunidades rurales de todos los socios.

El grupo de jóvenes se ha coordinado con diferentes instituciones del municipio para llevar al cabo el proyecto, entre las que destacan el Ayuntamiento, el colegio Nescania que les está sirviendo de alojamiento, la asociación de empresarios y la asociación de niñas y niños con autismo. Con estos últimos organizarán una velada en el municipio cuyos beneficios irán destinados a la propia asociación.

El nombre del proyecto, La belleza del blanco (The beauty of white), se ha puesto, según el propio GDR, «en alegoría de lo que representa el color blanco de la cal en las fachadas de los pueblos llevando impregnado los significados de limpieza, higiene, frescura y belleza».

 

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