El Ídolo de la Fertilidad de Almargen

En lo que va de año el museo de la localidad ha recibido unas 300 visitas más para contemplar esta pieza en mármol blanco perfectamente pulido y con la forma de un falo

El Ídolo de la Fertilidad de Almargen
MAR GARCÍA

Labrado en mármol blanco perfectamente pulido y con la forma de un falo, que representa la masculinidad, y de una mujer embarazada, la feminidad. El Ídolo de la Fertilidad de Almargen atrae cada año a más mujeres con problemas para quedar encinta, ya que a esta piedra fechada en la Edad del Bronce, con 5.000 años de antigüedad, se le otorga la cualidad de facilitar la concepción de un hijo a aquella mujer que lo toque. En los últimos tres años, el Museo Municipal de Almargen, lugar donde se ubica el Ídolo, ha recibido 4.500 visitas, en el 90% de los casos para tocar al ídolo, y «en lo que llevamos de año, la piedra ya ha sido tocada por 282 parejas, y de todas, una veintena han confirmado que van a ser padres este año después de mucho tiempo intentándolo. Durante todos estos años hemos recibido numerosas visitas de las parejas que han llegado para presentarnos a sus hijos», aseguró la alcaldesa del municipio, María del Carmen Salguero.

En este sentido, la primera edil apuntó que llegan parejas de toda España, sobre todo de Andalucía, aunque también han recibido visitas de gente extranjera. «Tenemos registrados varios franceses, algunos suizos y brasileños que aprovechan sus vacaciones en España para acercarse a nuestro pueblo y tocar a la diosa de la fertilidad», apuntó Salguero.

El ídolo ha provocado en el pueblo un empuje económico ya que tanto los comercios como restaurantes reciben cada día, y sobre todo los fines de semana, a turistas.

La piedra original, que mide 50 centímetros y pesa 33 kilos, tiene forma ovoidal, sensiblemente alargada, y sección circular marcándose en uno de sus extremos el glande y en el otro se percibe una representación facial y un abultamiento a media altura de la pieza a modo de embarazo. El vecino que la encontró enterrada en el patio de su casa al principio no le dio importancia, hasta que dos años después se comprobó que se trataba de una piedra milenaria.