Vuelve el 'cazapederastas'

Vuelve el 'cazapederastas'

El Papa recupera para el Vaticano al arzobispo maltés Charles Scicluna,uno de los mayores expertos en la lucha contra los abusos a menores

Te han hecho magia negra». Los amigos de Charles Scicluna le tomaban el pelo diciéndole que era víctima del vudú porque, al poco de llegar a Chile para investigar el escándalo de abusos sexuales a menores cometidos por eclesiásticos, comenzó a sentirse mal. No era víctima de ningún hechizo, aunque no sería por falta de ganas de los curas pederastas, que tienen en él a uno de sus peores enemigos. Fue sólo un problema de vesícula que le tuvo fastidiado varios días hasta que le obligó a acercarse a un hospital, donde le sometieron a una intervención de la que se recuperó sin mayor problema.

A Scicluna le tocó viajar al país latinoamericano el pasado febrero después de que, el mes anterior, Jorge Mario Bergoglio viera con sus propios ojos el lodazal en que se encuentra la Iglesia chilena debido a décadas de pederastia y encubrimiento de estos delitos. A su vuelta a Roma tras la visita a la nación austral, el Papa se dio cuenta de que la jerarquía eclesiástica local le había mentido para ocultar sus vergüenzas y decidió mandar allí al mejor hombre con que cuenta hoy la Iglesia católica para luchar contra los pederastas.

Derecho canónico
Fiscal
Enemigos internos

No es otro que Scicluna, un maltés bajito y regordete de 59 años que trabajó como fiscal de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF) encargado de los casos de abusos sexuales a menores hasta 2012. Ese año fue alejado de la Curia romana al ser nombrado obispo auxiliar de Malta. Aunque se convertiría luego en arzobispo de esta isla mediterránea, aquella designación fue un claro caso de 'Promoveatur ut amoveatur', como llaman elegantemente en el Vaticano a la castiza 'patada hacia arriba'.

En el vacío de poder que se vivió durante la parte final del pontificado de Benedicto XVI, los gerifaltes de la Santa Sede aprovecharon para quitárselo de encima, escandalizados como estaban de que removiera el más profundo pozo negro con que cuenta hoy la Iglesia católica. Eran muchos los callos pisados por Scicluna durante su época como fiscal 'antipederastia'. Y probablemente también sean muchos los que vuelva a pisar, pues el Papa le recuperó ayer para la Congregación para la Doctrina de la Fe al nombrarle secretario adjunto de este dicasterio, en el que se centralizó el tratamiento de los casos de abusos en 2001. Combinará este cargo con sus responsabilidades como arzobispo de Malta.

Fama de duro

La decisión de llevar la gestión de estos delitos al antiguo Tribunal del Santo Oficio fue del entonces prefecto, el cardenal Joseph Ratzinger, que cuatro años más tarde se convertiría en Benedicto XVI. Harto del encubrimiento de muchos obispos, quiso que fueran sus propios hombres quienes se encargaran de investigar y procesar según el derecho canónico a los sospechosos de cometer abusos. En esa tarea descolló Scicluna, nombrado fiscal al año siguiente y protagonista indiscutible de la etapa abierta con la decisión de Ratzinger. Desde entonces, la CDF se ha ocupado de unos 4.000 casos de pederastia cometidos en todo el mundo. En la hoja de servicios de este experto en derecho canónico con fama de duro se agolpan muchos de los peores sucesos que han golpeado a la Iglesia católica en los últimos años. Han pasado por sus manos los episodios acaecidos en Boston, narrados por la película 'Spotlight', ganadora del Oscar en 2016, o el escándalo protagonizado por el mexicano Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo que se comportó como un depredador sexual con algunos seminaristas y menores de edad.

En su misión en Chile, donde estuvo acompañado por el sacerdote español Jordi Bertomeu, Scicluna se las tuvo que ver con el destrozo causado por otro monstruo, Fernando Karadima, símbolo de la podredumbre en que vivió durante décadas la comunidad católica chilena. Las víctimas de Karadima celebraban ayer el retorno del arzobispo maltés a la Congregación para la Doctrina de la Fe. «Buenas noticias. Tiemblen abusadores y encubridores (entre ellos los peores del episcopado). Hoy tengo más esperanza», escribió en las redes sociales Juan Carlos Cruz, uno de los supervivientes de los abusos de Karadima.

Al devolver a Scicluna a la Curia romana, de donde no debía haber salido, Francisco lanza un mensaje a las iglesias locales de cara a la conferencia sobre abusos sexuales que se celebrará en febrero en el Vaticano y en la que participarán las conferencias episcopales de todo el mundo. El Papa deja claro que el tiempo del encubrimiento se ha acabado. Quien no lo entienda, tendrá que vérselas con Scicluna.

Nacido en 1959 en Canadá de padres originarios de Malta, adonde volvió siendo niño, Charles Jude Scicluna estudió derecho canónico en Roma y entró en 1995 a trabajar en la Congregación para la Doctrina de la Fe.

En 2002, un año después de que el Vaticano centralizara en el antiguo Tribunal del Santo Oficio la gestión de los casos de pederastia, fue nombrado fiscal encargado de los 'delicta graviora', los delitos más graves, entre los que están los abusos sexuales.

En 2012, aprovechando la debilidad del final del pontificado de Benedicto XVI, sus detractores consiguieron que fuera alejado de la Curia. Fue nombrado obispo auxiliar de Malta, de la que tres años más tarde se convertiría en arzobispo.

 

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