«Lo que no quiero es que se me pase el arroz»

«Lo que no quiero es  que se me pase el arroz»

Mónica Cruz se plantea tener otro hijo en solitario. «Lo importante es que los niños crezcan rodeados de amor»

ARANTZA FURUNDARENA

A sus 41 años, Mónica Cruz camina con paso firme. Casi podría decirse que taconea. Su condición de hermana de la aclamada Penélope hace tiempo que pasó a un segundo plano. Bailarina, actriz, diseñadora, modelo y defensora de la maternidad en solitario, Mónica tiene las ideas muy claras y su propia forma de ver la vida. «Sigo sin pareja, pero me gustaría tener otro hijo. No quiero que se me pase el arroz», anticipa. En televisión, la actriz es Carmela Cortés en 'Velvet Colección', una gitana inspirada en las «mujeres fuertes» que frecuentó cuando bailaba con Joaquín Cortés. Y en su faceta publicitaria, acaba de estrenarse como embajadora de las perlas Majórica. «Algo que ha estado en mi casa toda la vida -asegura-. Mi madre me regaló unos pendientes de esa marca cuando tenía doce años».

La firma manacorí se ha actualizado y busca en la actriz un soplo de aire fresco. Aficionada a los tatuajes discretos, Mónica se siente especialmente identificada con la colección 'Rock Star', que además tiene un carácter benéfico en la lucha contra el cáncer de mama. «Por desgracia todos tenemos algún caso cercano». Criada en un entorno de mujeres (echó los dientes en la peluquería de su madre) y consciente «del poder femenino», Mónica tiene una hija de cinco años a la que se propone educar como «un ser libre y lleno de valores». Antonella es aficionada a cantar y bailar, como su madre y su tía. «Pero muchos niños son así», tercia Mónica, convencida de que aún es muy pronto para determinar si va para artista... La niña asiste desde hace dos años a clases de ballet en la escuela de Víctor Ullate. Lo pidió ella. Y Mónica la apuntó encantada porque sabe por propia experiencia que le va a hacer bien. «La disciplina que te da el ballet para tu vida, independientemente de a qué te dediques, es maravillosa», proclama.

Esa disciplina, unida a su cautela, han librado a Mónica Cruz de más de un disgusto. «En el tema del acoso he tenido siempre las alertas bien despiertas -asegura-. En cuanto he sentido algo raro, una energía chunga alrededor, aunque fuera muy sutil, me he quitado del medio. Por suerte no me he visto nunca metida en una encerrona».

Se ha rumoreado que la hermana de Penélope ya estaría intentando un segundo embarazo... Ella lo desmiente. «Ahora mismo no. Cuando llegue el momento y sepa que voy a poder estar al cien por cien». Porque la manera que tiene la actriz de entender la maternidad no rima con el verbo delegar. «Tengo apoyos, pero prefiero estar yo. La infancia pasa muy rápido y no quiero perderme nada». Mónica no viaja sin Antonella. La lleva por la mañana al colegio y más tarde a sus actividades extraescolares. «Le he dado pecho a mi hija hasta los tres años -desvela-. Y nunca ha tomado un potito ni una papilla preparada. Hoy día prefiere su plato de fruta a un helado. Todo es cómo los eduques».

«Que sume, no que reste»

La pequeña de las Cruz sigue sin pareja. Y no porque se haya vuelto exigente... «En el amor, si empiezas con exigencias vas por mal camino». El problema es que ella busca a alguien «que sume, no que reste». Y todavía no lo ha encontrado. Tampoco le agobia. Acostumbrada a cambiar el final de los cuentos infantiles que le relata a su hija cargándose la figura del príncipe azul, Mónica tiene muy claro que volvería a ser madre soltera. «No me habría perdonado nunca haber aparcado el sueño de la maternidad por estar esperando a alguien», declara. «Los que elegimos ser padres en solitario somos mucho más conscientes de que los niños van a estar rodeados de amor, que es lo más importante».

Aunque trabaja en el mundo de la imagen, Cruz asegura no sentir la presión de estar siempre perfecta. «Salgo de una sesión de fotos y estoy deseando ponerme un moño y un vaquero para ir al parque a saltar con mi hija. Ella no percibe una madre obsesionada con su físico, porque si no imagínate qué futuro le estaría labrando». La actriz vive con dos perros y dos conejas... «Es bueno que los niños se críen con animales -opina-. Tuvimos un perro, que ya murió, que apoyaba mucho a mi hija. Ella decía que era su hermano». Pese a ser quien es, Mónica no siente la persecución de los paparazzi. «Yo salgo, entro, llevo a mi niña al colegio, la recojo y nunca tengo un coche detrás. Es algo por lo que mi hermana y yo hemos luchado y hoy día se nos respeta».

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