Laveta: la mirada malagueña en la Fashion Week

Una modelo, ayer, luce diseño de Juan Vidal con gafas de Laveta. /MBFW
Una modelo, ayer, luce diseño de Juan Vidal con gafas de Laveta. / MBFW

La firma de gafas artesanales se alía con el diseñador Juan Vidal para presentar una nueva creación en la pasarela madrileña

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

De un pequeño taller junto al polígono Guadalhorce a los focos de la Mercedes-Benz Fashion Week, de la producción artesanal a la alta costura. Es la travesía que ha completado la empresa malagueña Laveta Eyewear, que firma junto al diseñador Juan Vidal una colección de gafas de sol que ayer tomaba la pasarela madrileña. Lady Gaga, Lana del Rey, Rosalía y la reina Letizia han lucido diseños de Juan Vidal, que ahora se alía con la empresa malagueña que realiza gafas de madera de forma artesanal y ecológica.

«Aunque la alta costura nunca ha sido nuestro objetivo, esta colaboración ha significado un paso muy importante para nosotros. La pasarela ha sido toda una experiencia y esperamos continuar colaborando con más diseñadores con el talento de Juan Vidal. Ahora toca un viaje apasionante por todo el mundo de la mano de Vidal para dar a conocer nuestro trabajo», ofrece el fundador y diseñador de Laveta Eyewear, Manuel Triviño, que añade: «No olvidamos lo que somos. Precisamente, eso es lo que hizo que Vidal confiara en nosotros: el trabajo de autor».

La colaboración con Juan Vidal se suma a un currículum que incluye al chef malagueño Dani García y a la Alhambra de Granada, entre otros, con quienes la firma malagueña ha realizado colaboraciones anteriores. «Con Juan Vidal nos hemos entendido muy bien, porque él también es un artesano. Durante estos últimos meses hemos trabajado muy duro para desarrollar estas piezas tan personales y debido a sus dimensiones nos ha sido muy complicado la materialización de este proyecto, pero estamos muy contentos con el resultado», añade Triviño, sobre una colección inspirada en la estética de los años 60 y 70.

Una colección que tomaba este domingo la pasarela madrileña con una citación muy singular: una carta del restaurante imaginario Angela's Pizza. «La pizza es la excusa, una celebración de la diversidad, un plato donde se mezclan elementos, épocas y culturas en una búsqueda de la singularidad, el sabor y lo excepcional», dice el propio Juan Vidal. Candela, Victoria... Las colecciones del joven creador alicantino llevan siempre nombre de mujer porque, según él mismo, le hace falta «imaginar a las mujeres a las que posteriormente vestirá».

Plantea Vidal un juego de interpretación continua que desemboca en una mezcla de ideas llenas de sabor y textura, que evoca un folk vigente desde el movimiento hippie de los 70 hasta hoy día». En cuanto a esa Ángela que menciona la pizzería imaginaria, se trata de Ángela Davis como encarnación de «la diversidad femenina».

Inspiración en los 70

Así, «la activista afroamericana antirracista y feminista inspira una serie de piezas en napa color negro, reminiscencia del movimiento de los Panteras Negras, que recuerdan que la indumentaria también es un instrumento de poder», añaden desde el estudio del diseñador.

Y justo esa mirada americana ha unido los caminos de Vidal y Laveta, encargada de materializar las primeras gafas de sol con la firma del diseñador. Monturas de madera hechas a mano y realizadas en madera maciza de arce americano con acabado negro mate texturizado. Las lentes montadas en las gafas, en marrón sólido, son Zeiss de alta gama.

Naturaleza y tecnología, diseño y artesanía, desde un pequeño estudio de Málaga hasta la cumbre de la alta costura.

Vidal, el ingrediente fundamental de la moda

GLORIA SALGADO

El engranaje de la moda no descansa ni en domingo. Duarte fue el más madrugador en la cuarta jornada de los diseñadores consagrados en la Mercedes–Benz Fashion Week Madrid (MBFWMadrid). La firma exhibió el resultado de explorar las normas del vestuario formal desde otras perspectivas. Un estudio que parte del estilismo típico de oficina para crear su colección de otoño-invierno 2019, que impacta con las reglas de lo clásico y establece un diálogo con diferentes escenarios de la vida cotidiana. El ritmo está marcado por la introducción de tejidos fluidos, técnicos y acolchados.

El color llegó con Custo y su selección de faldas y chaquetas –por separado– sin un hilo conductor en un ejercicio de individualidad. Un tributo al detalle del exceso que busca sorprender tanto con la geometría como con la combinación de tejidos. La silueta se despega del cuerpo con volúmenes holgados en tejidos joya decorados con apliques metálicos realizados a mano. Pueden ser largos o cortos con patrones muy amplios e inspirados en las sudaderas deportivas, asimétricos y drapeados. Los protagonistas son los abrigos.

La jornada, envuelta en un halo experimental, llegó al punto más interesante en el cierre, del que se encargó Juan Vidal. El alicantino continúa haciendo alarde de creatividad desbordante y maestría con la aguja. En esta ocasión se atrevió con una arriesgada mezcla de elementos, épocas y culturas (europea, asiática y africana) que, pese a lo que se podría presuponer con tanto ingrediente, dieron con un cóctel excepcional, evocando un folk refinado vigente desde el movimiento 'hippie' de la década de los 70 y revisitando la costura de los años 60.

 

Fotos

Vídeos