Jesús Segado: «No vuelvo atrás ni para coger impulso»

Jesús Segado: «No vuelvo atrás ni para coger impulso»

Embajador de la elegancia en ropa y gafas. Mientras que algunos creen que el malagueño lleva una vida de lujos, el diseñador explica que pasa el día entre su casa y el taller

MARINA RIVAS

Adquirió su pasión por la moda gracias a su madre, con la que pasó buena parte de su dura infancia entre hospitales. El diseñador malagueño Jesús Segado plasma su sencillez en su costura, eso sí, tirando de algún color, como el verde, que siempre le recuerde la importancia de sentirse vivo y alegre. Rehúye de los modelos exagerados que su clientela no se pueda poner y busca sacar el lado más femenino de la mujer. Si le dieran a elegir, no le gustaría vivir otra época histórica más que el presente o, como mucho, un futuro cercano para poder seguir creciendo en su negocio y llegar a tiempo, en otra ocasión, a la celebración de la Pasarela Larios, a la que no podrá asistir este año por trabajo.

¿Cuántas horas diarias puede echar trabajando?

–¿Yo? No tengo horario. Mis clientes se pueden tirar horas conmigo decidiendo telas, estilos…

Es lo que tiene la alta costura…

–En realidad yo nunca lo llamo así aunque mucha gente o haga. Hay que cumplir unos requisitos: tener a un número de trabajadores, hacer una serie de vestidos con 'x' prendas cada uno… Cosa que no mucha gente cumple aunque trabajemos con tejidos de alta calidad.

¿En su casa ya había gente implicada en la moda?

–Mi madre era modista y yo siempre he pasado mucho tiempo con ella por circunstancias…

¿Qué circunstancias?

–Yo tuve un problema, una malformación de nacimiento, y me tuvieron que operar. Tenía el esófago liado con el estómago, el diafragma estaba en otro lado… En fin, que estuve de hospitales desde los tres años y hasta los 14 y mi madre siempre tenía que estar muy pendiente de mí.

Imagino que en ese tiempo no tendría mucho tiempo para pensar a qué le gustaría dedicarse de mayor…

–No, cuando estás así estás centrado en lo que te pasa y en ponerte bueno. No hay una visión más allá, sino la de querer ser un niño normal y corriente.

¿Aquello le cambió?

–Bueno, en realidad es que esa era mi vida, no he tenido otra. Yo estaba mucho con mi madre y a partir de una cierta edad ya era normal y corriente. Nunca fui mucho de jugar al fútbol, pero sí de pintar, dibujar, manualidades…

Ya en el mundo de la moda, ¿cuál fue su primer trabajo?

–Fue en una firma internacional que tenía una sede en Málaga y presentábamos las colecciones por Madrid, Barcelona, Japón, Estados Unidos… Es bueno trabajar para una empresa así, porque ves que hay gente muy buena que te hace ver que no siempre eres el mejor, te pone los pies en la tierra. Gente mejor y peor, también te digo.

¿Cuándo crea su marca?

–Cuando la gente ya me iba conociendo y le gustaba mi trabajo.

¿Y su primer desfile?

–Con mi marca como tal fue un desfile benéfico en favor de FMAEC, en el Castillo de Gibralfaro. Y ese mismo año empecé también en la Pasarela Larios.

¿Este año desfilará también?

–Este año, por volumen de trabajo, no podremos estar en la Pasarela Larios, queremos tenerlo todo perfecto y no nos ha dado tiempo, pero cuando la colección esté terminada haremos un desfile.

¿Cuál es el color que nunca falta en sus colecciones?

–El verde suele ser el que siempre está, en cualquiera de sus ramas.

¿También para su día a día?

–Eso ya no tanto (ríe).

¿Cómo suele vestir de diario?

–Bastante normal. La gente se cree que llevo una vida de lujos, pero me levanto y voy al taller, así que procuro estar presentable, con una camisa blanca, unos chinos… Pero nada de disfrazarme. Los zapatos sí que me gustan que sean distintos.

¿Qué prenda nunca puede faltar en su armario?

–Un vaquero oscuro y una camisa blanca.

¿Y su favorita?

–Un traje de chaqueta, con un pitillo y chaqueta entallada.

Muchos diseñadores visten muy básico de diario y luego sacan su creatividad con diseños extravagantes en sus modelos en pasarela… ¿Se considera así?

–No, la verdad. Yo no hago ningún diseño que no se pueda poner después, no lo concibo. Intento transmitir feminidad, elegancia… Muchas modelos me dicen que les sienta tan bien que se sienten poderosas (ríe).

¿Por qué tienen que ir tan serias siempre las modelos?

–Más que seriedad es serenidad. Es la imagen que a mí me gusta de la mujer: que no hagan poses exageradas, que no lleven escotazos ni rajas que se les vea todo, me gusta una mujer más serena, más romántica, elegante…

¿Qué personaje del panorama nacional le gustaría que llevara sus diseños?

–Pues mira, Carmen Lomana, porque ya ha llevado algunos.

¿E internacional?

–Cualquiera.

Con las colecciones de gafas parece que no le va mal tampoco…

–Lo de las gafas es un puntazo, fue una propuesta de la marca internacional Mióptico y ya voy a por la tercera colección, de gafas de vista y sol.

¿Son las que siempre lleva puestas?

–Sí, siempre llevo algunas de las mías y, como con la ropa, procuro que sean bonitas y no demasiado llamativas, que sean originales pero se puedan poner.

Si pudiera elegir vivir en otra época, ¿cuál sería?

–No volvería atrás ni para coger impulso, así que me quedo en el presente (ríe).

Y hablando de un futuro reciente, ¿dónde se ve de aquí a cinco años?

–Mejor que ahora, más ilusionado cada día y con ganas de seguir haciendo lo que me gusta. La felicidad completa no existe, pero lo haré lo mejor que pueda para vivir ilusionado con mi trabajo.

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