Una casa vestida de primavera

La experta en moda y turismo Gabriela Merino abre las puertas de su hogar y comparte su visión sobre las tendencias que arrasarán en la calle en la temporada que acaba de estrenarse

Una casa vestida de primavera
LORENA CODES

Hasta hace poco más de una década las tendencias de la moda las dictaban un grupo reducido de personas entre los que se encontraban los grandes diseñadores y casas de costura, alguna que otra top model o celebrity, y unos pocos gurús de publicaciones especializadas. A todos ellos se les presuponía cierto criterio, consecuencia de su formación y experiencia. Sin embargo, desde que existe Internet y el universo blogger se ha producido un fenómeno que muchos dan en llamar la «democratización de la moda» y que cambia la pirámide de influencers en las tendencias de moda, igualando el criterio de los expertos con el de la gente de la calle.El estilo ya no es propiedad de una élite. Algunos contemplan este cambio de tendencia como un riesgo mientras que otros ven un aliado en este nuevo escenario, más diverso y caótico.

En medio de este panorama, hay una figura que destaca sobre las demás y que ha protagonizado toda una revolución en el sector: el bloguero de moda. Lo que para muchos comenzó como una afición se ha convertido para unos cuantos en un medio de vida. Los hay que llegan a cobrar hasta 6.000 euros por una colaboración temporal con alguna marca. La mayoría no pasa de recibir algún regalo puntual.

A Gabriela Merino, licenciada en Turismo y aficionada a la moda, lo de crear un blog se le presentó como una oportunidad para compartir una afición que había desarrollado desde muy pequeña: crear estilismos, jugar con la ropa. Impulsada por sus amigos, comenzó a escribir y a fotografiar su forma de entender la moda. Y así, como un hobby, fue publicando y recibiendo respuesta de un grupo cada vez más nutrido de seguidores. Para Merino, «el blog no es más que una afición, no es un medio de vida». De hecho, asegura que su trabajo en el sector turístico le encanta. Actualmente es la encargada del backoffice de Avantum, una empresa dedicada al mercado turístico residencial en la que ejerce de estupenda embajadora de Málaga, entre otras funciones. «Creo que somos unos afortunados de vivir en una ciudad así, de verdad lo pienso y así lo transmito», asegura. De hecho, buena parte de lo que comparte con sus seguidores tiene mucho que ver con Málaga, su gastronomía, sus rincones más especiales, sus monumentos, sus puestas de sol... Sobre todo el sol. Durante un año vivió en Lincoln (Inglaterra) trabajando como asesora personal en una de las boutiques más exclusivas del país y además de ganar experiencia en el sector y ejercitarse con el inglés, asegura que aprendió a echar de menos su ciudad natal.

Gabriela Merino se ha criado en un casa con jardín en la zona Este de la ciudad. Explica que el concepto de belleza que posee tiene mucho que ver con lo que aprendió de su madre, «siempre arreglada aunque le pillara enferma». «De niña me encantaba disfrazarme e imitarla, es un espejo para mí», afirma. Ahora, de mayor, posee su propio estilo, que define como «ecléctico pero siempre con un marcado carácter femenino». «No me gustan las estridencias», remarca. Así, confiesa que no se considera una fashion victim, sino todo lo contrario: «La moda es un juego, algo divertido que puede ayudarte a mejorar el ánimo incluso, nunca sigo tendencias que no van conmigo». «A la gente le gusta proyectar su vida sobre la tuya, no quieren una cara bonita o un estilismo perfecto, sino a alguien que les transmita alegría, felicidad, creo que ahí está la clave del éxito de algunos blogs», sostiene.

Por su parte, recién estrenada la primavera, Gabriela Merino ya ha fichado unas cuantas prendas clave (o must have en el lenguaje del gremio) con las que estar al día cuando comience a llegar el calor. Desde diferentes estancias de la elegante casa familiar de sus padres muestra algunos de los estilismos que en breve pisarán la pasarela urbana. En concreto, propone un cómodo look safari en tonos arena, compuesto de pantalón y top de lino y acompañado por un collar étnico desde el comedor de aire shabby chic. La tendencia safari o militar continúa en boga de la mano de Valentino, que la reinventa esta primavera. Más arreglado, para ocasiones y eventos que requieran etiqueta, ella apuesta por un clásico que nunca falla, el LBD Little Black Dress (vestido negro de cóctel) que este año se lleva con silueta de tubo y muy versátil, tanto para el día como para la noche. Éste de Liu Jo lo combina con sandalias de tacón joya de Uterqüe. «Lo mejor es contar con un buen equipo de básicos, actualizar el armario con seis o siete prendas de plena tendencia e ir combinando para crear diferentes outfits», señala Merino, desde la sala de estar de estilo inglés de la primera planta, presidida por una chimenea. Cálida y serena, invita a relajarse con una buena lectura.

Otra de sus apuestas para los meses que vienen, sin duda la principal, son los estampados florales. En este caso, desde la zona de la piscina del jardín mediterráneo, Gabriela Merino luce un maxi vestido de Poète, fluido y cómodo, que combina con unas cuñas de esparto, «imprescindibles en cualquier armario». Y cerrando el círculo de propuestas, el relajado estilo boho resiste el paso de los años y se renueva a través de la inspiración seventy, con chalecos de flecos, ante, denim desgastado ¡como para asistir al Festival de Coachella. «Lo importante es sentirse a gusto con lo llevas, que refleje tu personalidad y te sientas libre, cómodo, seguramente estarás más favorecido», concluye.

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