Verónica Sánchez: «Los tacones de aguja me dejaron mal la espalda, la cadera...»

Verónica Sánchez. /
Verónica Sánchez.

Soy de Sevilla y acabo de cumplir los 38. Salté a la fama con Eva en ‘Los Serrano’ y todavía me recuerdan por ello. ¡Con los años que han pasado! Me acabo de despedir de Amparo de ‘Sin identidad’. Mi próximo reto es retomar la escalada. Me encanta.

JULIA FERNÁNDEZ

¡Vaya papelón, Amparo!

Ha dado mucho juego, sí. Y lo mejor ha sido poder dibujar un arco con ella. De la primera parte de la serie a la segunda, donde ha cambiado de posición social, se ha convertido en madre, es más mujer...

Confiese, ¿cuántos días se la llevó a casa?

A ver... creo que desconecto bastante bien de mis personajes. Nunca llegué a casa deprimida por lo que la pasaba, aunque sí exhausta.

¿Y eso?

Era un personaje que requería muchísima energía. Siempre conspirando y pasándole cosas malas.

Bueno, ella era bastante mala...

Hombre, yo no la puedo ver así. Es la regla interpretativa número uno: nunca puedes juzgar a tu personaje. Estás obligado a entenderle. Sí sé que hizo cosas malas, pero la veo más como una superviviente. Su vida fue dura desde siempre.

¿Hay muchas Amparos sueltas por el mundo real?

Supervivientes hay unas cuantas.

No se parecen mucho.

Afortunadamente (sonríe).

¿Le fue más difícil abordar el papel por el abismo que las separaba?

Pues no sé yo si decirte que todo lo contrario. Creo que hasta lo facilitó. Cuanto mayor es el disfraz, más fácil es el distanciamiento con tu personaje. Te obsesionas menos con que no se parezca a ti. A los actores nos aterra pensar que estamos haciendo de nosotros mismos.

A un personaje no le juzga. ¿En la vida real hace lo mismo?

Lo intento. Es complicado, claro, el prejuicio es un elemento muy humano. Es un sistema de alerta que tienes para evitar ponerte en peligro. Pero con la interpretación he aprendido a ser más tolerante y más comprensiva con los demás.

¿Hacer de mala es divertido?

¡Absolutamente! ¡Jajaja! Caben muchas más cosas. Tienes menos miedo en proponer locuras. Es más políticamente incorrecto. Cuando haces de buena no puedes sacar los pies del tiesto: la gente tiene que entenderte y enamorarse de ti.

¿Guardaba la mala leche del día a día para volcarla en el rodaje?

Jajajaja. Como era un personaje que siempre estaba alerta por si se la jugaban y a veces discutía a gritos, te diría que más bien lo contrario. Yo volvía a casa como un corderito. Llegaba relajadísima.

Vaya tortura estar pensando todo el día en si conspiran contra uno. Menos mal que era ficción.

Bueno, no me puedo imaginar eso en la vida real. Acabarías enfermo. De hecho, creo que Amparo no iba a llegar a viejita...

Pero cómo vestía la tía...

Nunca me he reído tanto en unas pruebas de vestuario. En la primera temporada me divertía mucho porque era muy macarra. En esta segunda porque era como un árbol de Navidad. ¡Se lo ponía todo!

Y luego usted se lo iba quitando...

Sí, sí. Ni un collar, ¡ni un tacón!

Jajajaja.

No los he vuelto a usar desde que acabé el rodaje. ¡Qué cansados son los de aguja! De hecho, fui al fisioterapeuta y todo.

¡Qué dice!

Cuando me vio me dijo:Tienes mal la espalda, la cadera, los gemelos... ¿qué deporte extremo estás haciendo?. Aunque reconozco que me encantaba ponerme esos zapatos. Me recordaban a las malas de las series de los 80, a Dinastía, a los Colby, a Joan Collins...

Nunca ha hablado mal de la tele, pero algunos de sus colegas sí.

Bueno, yo creo que cuando se dice que está muy mal no se habla precisamente de la ficción, si no de otros contenidos. Y ahí soy la primera que piensa que hay que subir el nivel.

Pues estamos en verano, que no es el mejor momento.

Jajaja. Es un momento complicado hasta para el cine, que vas y casi no hay nada que ver.

Pero llega septiembre y hay estrenos como setas en primavera. Los actores trabajan mucho en esta época ¿eh?

Bueno, tenemos unos horarios extraños, sí. A veces toca descansar en agosto y otras en noviembre. Yo, de momento, estoy de vacaciones desde Semana Santa, cuando acabé el rodaje de la serie... Aunque quién sabe, lo mismo me llaman mañana.

¡Y adiós! ¿Con tanta incertidumbre, cómo se las apaña para planificar un viaje?

Bueno, te acostumbras. Aparte, si me llaman para una prueba y estoy de viaje, siempre puedo decir que vuelvo en dos semanas, por ejemplo. O si me interesa mucho, no irme.

¿Le ha pasado?

Sííí. Acababa de terminar el rodaje de Camarón y Los dos lados de la cama. Me iba de viaje al día siguiente cuando me llamó mi representante. Le dije:Sea lo que sea no lo voy a hacer. Y me respondió:Vale, pero que sepas que está Fernán Gómez.

¿Y qué hizo?

Lógicamente aparqué mis vacaciones y me fui a Galicia para rodar Mía Sarah (2006).

 

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