Jesús Vázquez: «El armario es un lugar espantoso»

Jesús Vázquez tiene un Ondas, a su trayectoria, tres TP de Oro y un Micrófono de Oro por 'OT' y 'Allá tú'. /
Jesús Vázquez tiene un Ondas, a su trayectoria, tres TP de Oro y un Micrófono de Oro por 'OT' y 'Allá tú'.

El presentador cumple 25 años de carrera. Empezó siendo «la locura de las quinceañeras» y hoy es la mejor imagen de marca de Telecinco

YOLANDA VEIGA

Jesús Vázquez (Ferrol, 1965) ha regresado a Galicia. 'Levántate', el 'reality' de padres e hijos artistas que presenta los martes en Telecinco, le ha embarcado en un inesperado viaje sentimental hasta las coplas que su madre le cantaba para dormirse de niño. «Cada vez la echo más de menos, era galleguísima por los cuatro costados. Nunca me había emocionado tanto en la televisión, y eso que llevo mucha mili». Mucha, 25 años redondos desde La quinta marcha. La cara más llenita, los vaqueros horteras de talle alto de los 90. De tú a tú con Penélope Cruz, una desconocida. «Fue un boom. Hasta nos trajeron a los actores de 'Sensación de vivir' y yo, que hablaba inglés, les acompañé al Calderón porque querían ir al fútbol». El aniversario televisivo de Jesús Vázquez es también el de Telecinco, donde ha presentado 25 programas. La cadena empezó a emitir el 3 de marzo de 1990 y ha encontrado en el showman gallego su mejor imagen de marca. «Hace tiempo que ni me llaman de otras cadenas, han tirado la toalla. Telecinco es mi casa».

En corto

Reflexiones en su web: «No creo en la religión, todas han florecido a la sombra de la prohibición y de la angustia». «La primera vez que contemplé el Mediterráneo lo amé y tuve la certeza de que aquel océano sin olas iba a mecer mi alma, devolviéndome el compás». «El armario no lo hemos inventado nosotros».
El primer desnudo masculino en 'Interviú'. «Las tres portadas con más tirada de 'Interviú' han sido las de Ana Obregón, la de Belén Esteban... ¡y la mía!». Lo consensuó con su marido y manager, Roberto Cortés. Trinidad Jiménez, entonces portavoz socialista en el Ayuntamiento de Madrid, les casó en noviembre de 2005. Prueba de su popularidad, los 509.000 seguidores que tiene en Twitter.
'A dos milímetros de tu boca', su único disco. En los 90 grabó un álbum, debutó en el cine ('El que no corre vuela') y en el teatro ('La importancia de llamarse Ernesto') e hizo el papel de Toni en la serie 'Manos a la obra' (Antena 3). «Quería ser actor, pero no soy bueno. En los 80 tenía 15 años y me encontré saliendo del cascarón y con la Movida. Quería probarlo todo. Pero he tenido cabeza para darme cuenta de dónde no funcionaba».
Pe y Jesús debutaron en 'La quinta marcha' «Aquello fue un 'boom' que no esperábamos, nos llegó la fama de repente y eso que solo estuvimos unos meses. Penélope sintió que se quería ir. Y yo al revés. Creo que ella es muy feliz, y yo también, aunque no hace falta irse a Hollywood para encontrar la felicidad. Viajo con frecuencia a EE UU pero la sociedad americana me gusta de lejos».

'Jesús Vázquez la locura de las quinceañeras', decían las revistas de los 90. Eso hay que llevarlo...

¡Sobre todo cuando eres gay! Había una parte no tan bonita, porque entonces los gays vivíamos en el armario. Era duro hacer un papel, pero te veías obligado por la industria. Me llegó la fama de golpe.

Y a las niñas, ¿qué les decía?

Te sentías un poco como una mierda por estar mintiendo a todo el mundo y a ti. Yo hace tiempo que lo superé, pero el armario es un lugar espantoso, un lugar de negación. Pasas miedo todo el rato, por si te descubren, así que construyes un personaje... Imagínate tener que fingir que te gustan las tías y decir: '¡Qué buena está esa!'.

¿Cuánto le presionaron?

Me aconsejaban: 'No lo digas, te puede perjudicar...'. Quiero pensar que me lo decían con la mejor intención. España ha cambiado mucho en pocos años, pero entonces era impensable reconocer que eras gay, no lo había dicho nadie salvo gente muy estrambótica.

Usted lo dijo.

Contarlo fue una liberación personal enorme, una apuesta. No podía seguir viviendo esa paranoia, mintiendo a la gente... Muchos chavales me han dicho que eso les ha servido.

Qué pasó en casa?

Fue un auténtico desastre. Mi padre era militar, coronel, y mi madre era una mujer maravillosa, pero conservadora. Fue duro, tuve que salir de mi casa porque la convivencia era insoportable. Pero hay que hacerlo, hay que ser visibles porque sigue habiendo discriminación. Los niños gays sufren más y quiero que sepan que no están solos pese a los discursos horribles de la Conferencia Episcopal, que vive en otro milenio.

Escribió en su blog una reflexión en 2001. Decía que le daba miedo que ser gay se quedara en una moda. ¿Qué ha ocurrido?

Afortunadamente vamos avanzando. Hasta los partidos más conservadores se han dado cuenta de que hay que avanzar. A Zapatero hay que agradecerle la ley, pasara lo que pasara después. Aunque sales de Madrid, de Barcelona, de la música, la televisión... que son ambientes muy tolerantes, y sigue habiendo homofobia.

Martin Luther King y Gandhi

Se quejaba de que los jóvenes gays «crecen sin ídolos ni héroes». ¿Cuáles fueron los suyos?

No he tenido, pertenezco a esa generación que tenía que buscarse unos ídolos estándar, por su mensaje. Igual te parece estrafalario, pero me refugiaba en referentes más convencionales: Martin Luther King, Gandhi... porque su mensaje global era de respeto a las minorías. No he tenido un referente gay que me hiciera ver que no era malo. Todo estaba asociado a lo delictivo, lo pecaminoso... Imagínate lo que supone para un niño que le bombardeen constantemente con que es un enfermo, con que va a acabar en el infierno... Todavía en muchos ambientes se sigue diciendo: 'Prefiero tener un hijo enfermo que maricón'. Pues esos niños que sepan que me tienen a mí. Me tocan un poco y me sale la vena activista.

Lo es. Es el único embajador español de ACNUR.

Eso ha sido un regalo de la vida. Fui a visitar un campo de refugiados en Somalia, que es el lugar más dantesco y terrible para vivir, y los niños me habían preparado una canción, una especie de rap. Me emocionó y cuando volví a Madrid hicimos una melodía de móvil con esa canción. Conseguimos 300.000 descargas, a euro y pico... Montamos unas escuelas.

Ha conocido a Angelina Jolie, que también es embajadora.

¡Uf! ¡Qué te parece!

Y a usted, ¿qué le pareció?

Soy fan del matrimonio 'brangelino'. Nos vimos en su hotel y se mostró muy receptiva. Llegó a la hora en punto y apareció impecable, todo maravilloso, como una película. Es súper educada, pero no es española y los americanos te saludan estirando el brazo, es la distancia mínima a la que te puedes acercar, no se besan ni se abrazan. Sabía de mi viaje a Somalia y todo en ella resultaba perfecto, cómo habla, cómo dobla la pierna...

Usted 'dobló' la pierna en 'Interviú' para que no se viera nada.

(Risas) Les dije que no, no me interesaba salir por salir. Pero a mi marido y a mí se nos encendió la bombilla: 'Nos ofrecen una pasta. ¿Y si lo invertimos en Somalia?'. Lo hice por ACNUR, me pagaron muchísimo dinero, pero no me quedé ni un céntim.

¿Y a su marido, le gustó?

A Roberto le encantó.

La charla va camino de una hora, la hora de la cena. «Hasta que no empiece 'El Intermedio' no tengo prisa. Escuchar la verdad con humor es una buena forma de irse a la cama. Admiro mucho a Wyoming». No es íntimo, esos son solo unos pocos: «Con Jorge Cadaval y su hermano César nos llamamos casi hermanos y su madre fue una segunda madre para mí cuando estuve en Sevilla. Otros grandes amigos de la tele son Boris Izaguirre, Ana García Siñériz y Toni Cruz, creador de 'OT'», enumera con miedo de dejarse a alguien. Y le acaricia el lomo a 'Bretaña', la tercera en casa, una bulldog inglesa de 13 años.

Iba para veterinario.

Me gustaban los animales, pero vi que me había equivocado.

Y trabajó de modelo en Japón.

Les fascinaba la belleza occidental. Me hice fan de la comida japonesa y aprendí a comer con palillos. Como intentaba ahorrar y gastar muy poco iba a comer noddles y sushi a un sitio casero donde no existían los tenedores.

¿Es buen cocinero?

Sí, soy un gran defensor de la tortilla de patata. Me salen jugosas, lloran cuando las rompen, me enseñó mi madre. Ferrán Adrià dijo que las mejores tortillas se hacen en Galicia.

Sigue sin abrírsele el apetito y devora con deleite el siguiente asunto: la política. «Desde la llegada de la Transición no vivíamos un cambio tan apasionante en España. La situación se había enquistado, la clase política se había desviado de su camino, se había arrogado privilegios descomunales, había un despilfarro sin sentido... Era insostenible... y llegó la crisis».

¿Podemos le ha convencido?

Yo soy de izquierdas y por primera vez no tengo claro el voto. En las elecciones municipales lo tengo más o menos decidido porque me gusta mucho Ángel Gabilondo. Pero me encanta lo que ha pasado, incluido Podemos. Que hayan desbaratado las posiciones, que nos hayan abierto los ojos... Yo no sé si gobernarán o no, pero servirá para que se acabe con la corrupción generalizada, porque esto es la antítesis de la democracia.

¿Pablo Iglesias gobernará?

Lo dudo, creo que no va a tener capacidad para gobernar, pero va a ser un partido muy importante. Ciudadanos también está subiendo rápidamente.