Wismichu: «Me arrepiento de haber troleado a mi audiencia»

Wismichu, en la terraza del hotel AC Málaga Palacio./Félix Palacios
Wismichu, en la terraza del hotel AC Málaga Palacio. / Félix Palacios

El 'youtuber' presenta en el festival 'Vosotros sois mi película', un falso documental que explica el mayor 'troleo' jamás realizado al cine español

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

Se trata de uno de los mayores guantazos que ha recibido la industria del cine español en los últimos años: Ismael Prego, exitoso 'youtuber' conocido como Wismichu, planeó junto al director Carlo Padial una enorme falsedad que en realidad plantea una profunda reflexión sobre la fama y el talento. La cosa fue así: durante meses, anunciaron que Wismichu había dado el salto a la dirección con una superproducción que trataba sobre sí mismo. Tras iniciar conversaciones con distribuidores que ni siquiera habían visto la película, esta supuesta película fue estrenada en el prestigioso Festival de Sitges y las críticas también se alzaron contra su director: «Una de las grandes preguntas que me están haciendo es si el director de Sitges vio la película. No lo sé, y me gustaría morirme sin saberlo. Yo estoy muy agradecido. Ángel Sala, el director, ha sido muy valiente por haber exhibido esta película. Esto no se podría haber hecho en otro festival».

Muchos de los asistentes a aquella proyección, la mayoría fans de Wismichu, se sintieron estafados y ofendidos. Montaron en cólera al igual que la prensa y la propia industria al comprobar que el supuesto bombazo cinematográfico del 'youtuber' era en realidad un bucle de unos 70 minutos basado en una sola secuencia en la que Wismichu acude a un bar a pedir un bocadillo vegetal, pero le quieren dar siempre uno con atún o con pollo. Buena parte de los asistentes a aquella proyección cargaron contra este montaje. En las palabras de Ismael hay indicios de arrepentimiento: «Jamás pretendí engañar a mi audiencia aunque eso fue totalmente necesario», nos dice esta estrella de internet que con el paso de los años atesora una madurez impropia en su género, como si los protagonistas hubieran crecido a la vez que la plataforma que les hizo grandes. En la terraza del Málaga Palacio y bajo un sol de justicia nos atiende una estrella de internet que busca su redención y al que le duelen las críticas: «Los 'haters' me han ayudado a mejorar pero no estoy de acuerdo con eso de que es bueno que hablen de uno aunque sea mal porque hace daño. Al final siempre prefiero que hablen bien de mí».

Isamel Prego planeó junto al director Carlo Padial una enorme falsedad que plantea una reflexión sobre la fama y el talento

No sabemos si 'Vosotros sois mi película' es un documental o una película de ficción. «Es una ficción que representa una realidad. Todo lo que ocurre es real y no estaba nada previsto. Mi retiro a una granja con animales fue real. Necesitaba alejarme de internet. En casa soy incapaz de escapar, no puedo encontrar sitios donde no tenga cobertura».

En nuestra conversación late en todo momento la autocrítica hacia sí mismo y hacia un sistema que ha convertido en celebridades a gente cuyo talento puede quedar en entredicho; ese es uno de los valiosos debates que plantea esta película que ilustra el sacrificio público de Ismael Prego hacia su personaje. Confiesa que es muy cinéfilo, que no ve películas desde el teléfono móvil y que prefiere el tacto del papel a la hora de emprender otra de sus grandes aficiones, que es leer cómics.

«Me siento un muñeco»

Guarda una buena impresión sobre el director de la película, Carlo Padial, al que define como «uno de los mejores humoristas que hay en este país», experto en lidiar con los límites entre la realidad y la ficción. En todo este tiempo que parte entre ser un reponedor hasta convertirse en estrella también ha reflexionado mucho sobre la fama. De hecho, la depresión es algo que se viene haciendo habitual entre los 'youtubers'.

Los fans, la prensa y la industria montaron en cólera al comprobar que la cinta era un bucle de 70 minutos

«A veces me siento un muñeco porque la gente solo se acerca para hacerse una foto conmigo. No disfrutas del momento. El móvil nos obliga a no disfrutar del momento. ¿Qué haría la gente si no tuviera un móvil en el bolsillo? Seguramente tendrías una conversación de tres o cuatro frases, y eso estaría mejor».

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