La sobremesa artística de Chicano

Eugenio Chicano posa junto a la pieza que preside el nuevo salón del Nerva. /MIGUE FERNÁNDEZ
Eugenio Chicano posa junto a la pieza que preside el nuevo salón del Nerva. / MIGUE FERNÁNDEZ

El pintor firma un mural en el restaurante Nerva, que frecuenta desde hace 30 años

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

«Regresé a Málaga por Mariluz y por la Fundación Picasso». Eugenio Chicano mantiene firme el pulso de la memoria y sin pestañear recuerda el tiempo en que volvió a su ciudad desde Italia para crear una familia y la Casa Natal del genio. Él y Mariluz Reguero derribaron una antigua casa para construir su nuevo hogar y durante las obras desayunaban, almorzaban y cenaban en el restaurante que acababan de abrir justo en la acera de enfrente: el Nerva.

Han pasado más de tres décadas y Chicano sigue frecuentando el local de la calle Cristo de la Epidemia, por su gazpachuelo, su ensaladilla rusa y, «sobre todo, por su trato». Y esa relación ha cuajado ahora en el mural que preside el nuevo salón del Nerva, en el que Chicano sienta a la mesa imaginaria a sus amigos y referentes en el arte, la literatura y la tauromaquia.

«Me interesa que la pintura sirva, que tenga una función social. Para mí, pintar para uno mismo se parece mucho a masturbarse y a mí eso no me interesa», lanza con una media sonrisa pícara el artista malagueño que las próxima Nochebuena cumplirá 83 años. Habla Chicano en el salón del Nerva cuando una clienta se levanta y hace una foto de su nueva pieza. A los pocos minutos, otros dos comensales se acercan a la pared del fondo para retratarse junto a su obra. Chicano sonríe de nuevo y admite: «La verdad es que tiene su cosa...».

Para el mural del Nerva, Chicano ha reunido a Juan RamónJiménez con la Niña de los Peines, a Vicente Aleixandre con Juan Breva, a Manuel Alcántara con Curro Romero. Y así hasta 18 artistas.Y en medio de esa galería de personajes ilustres, Agustín Fernández, alma máter del Nerva. «Pues figúrate cuando me vi ahí... Es un honor que el maestro Chicano me haya pintado. Aún no me termino de acostumbrar a verme ahí...», admite Fernández.

Porque la nueva pieza de Chicano es, ante todo, «fruto de la amistad». «Aquí no ha habido encargo ni nada de eso... Surgió durante una de nuestras muchas conversaciones, en una de nuestras sobremesas. Salió la idea y nos pusimos manos a la obra», ofrece el artista.

Una nueva vida

Y ahí entra en escena su amigo Domi Moreno. Porque los retratos de Chicano proceden de piezas anteriores que ahora han cobrado nueva vida en la composición ideada por Moreno. «Lo más difícil era armonizar toda la composición», ofrece Moreno sobre la escena que además combina diferentes fragmentos de paisajes pintados por Chicano, del Boquete de Zafarraya a la ermita del Monte Calvario.

Paisajes naturales pero también sentimentales que ahora presiden el salón del Nerva, donde Chicano, como tantos otros, se siente como en casa desde hace más de 30 años.