Asier Etxeandia: «Sigo teniendo la sensación de que no me entienden»

Asier Etxeandia, en Málaga. / Pedro J. Quero

El actor huye de las etiquetas, de la de chico Almodóvar también. Artista y persona «poliédrica», 'Sordo' le brinda su primer protagonista en el cine

REGINA SOTORRÍO y PEDRO J. QUERO

Esta vez no hay entrevista al sol ni con vistas en la terraza del Málaga Palacio. Esta vez el equipo de 'Sordo' ha montado varios set tematizados con la imagen de la película en estancias del hotel donde entran y salen periodistas. Dentro, él espera a que le lancen la próxima pregunta. Todo está medido, organizado y cronometrado. Pero, pese al encorsetamiento obligado por los tiempos, Asier Etxeandia sorprende y, a veces, se sale del guión. Artista y persona «poliédrica», el actor da vida a un maquis en el primer papel protagonista que le brinda la película de Alfonso Cortés-Cavanillas, «el viaje de un ser humano hasta destrozarse» intentando hacer las cosas bien. Una historia de la guerra civil (inspirada en el cómic de Rayco Pulido y David Muñoz), pero también de incomunicación y de los límites de cada individuo. Promociona la película mientras su nombre está en los cines con 'Dolor y gloria' de Pedro Almodóvar y en los escenarios con el grupo de música Mastodonte (mañana, a las 20.00 horas, en el Teatro Cervantes).

Hay quien no quiere remover el pasado y esta película lo hace. ¿Es necesario recordar?

–Por supuesto, es necesario recordar para no caer en el mismo error. Pero la guerra civil española es la excusa para contar algo que les ocurre a un montón de personajes que son víctimas de la guerra y de sí mismos. No es una película de maquis ni de la guerra civil, es un 'western', pero también tiene algo de cómic, de ensoñación y unos paisajes emocionales que yo no he visto antes. Cuenta algo épico: el viaje de un ser humano hasta destrozarse intentando hacerlo bien. Demuestra que la guerra acaba hasta con el mejor hombre y hace que cometa errores, uno tras otro. Hay grandes historias dentro de la guerra para recordarnos que somos vulnerables y que podemos caer en la misma piedra otra vez.

En este momento político, en el que se vuelve a hablar mucho del franquismo, parece una película muy oportuna.

–No creo que esté hecha con esa intención. Pero es cierto que es oportuna. Estamos en un momento bastante convulso y tenemos bastante miedo a hablar de ciertas cosas, estamos en lo políticamente correcto continuamente. Yo con mi trabajo puedo contar las historias directamente para que el público las entienda desde el corazón, sin panfletos. Yo no te voy a educar a ti, ni decirte lo que tienes que hacer con tu vida, a quién tienes que votar o cuál sería la inteligencia emocional suficiente que tendrías tener para que este país vaya bien, pero por lo menos puedo contar historias para que recordemos todos, incluso yo mismo, qué es lo terrible que nos puede pasar.

Al hilo de la actualidad, ¿que le parece el fichaje de militares para las listas de Vox?

–¡Qué me va a parecer! Todo aquel que va en contra de las libertades viene de una grandísima ignorancia. Lo que está ocurriendo en este país me parece que pertenece a otro siglo, que ya ocurrió.

¿Ha tardado en llegar el primer protagonista en cine?

–Sí. Pero creo que todo es por algo en la vida, de verdad. Yo estoy muy orgulloso de cómo ha sucedido todo en mi vida y en mi carrera, y en cómo se han ido dando las cosas. Ha ido rimando. Todo era en el momento en el que tenía que ocurrir, en el que podía contar y podía defender a los personajes. Seguramente no hubiese podido interpretar a Anselmo hace unos años. Me ha pillado con 43 años, tengo otra experiencia y otra visión en la vida.

Pese a esa experiencia, aún tiene que hacer 'castings', como con 'Dolor y gloria' de Pedro Almodóvar.

–Claro que sí, eso todo el tiempo. Yo lo entiendo también. El director tiene que saber si puede trabajar contigo. No solamente si eres un buen actor, sino si se va a entender contigo y habláis el mismo idioma. Y yo también. Porque igual me haces la prueba y veo que eres idiota y no quiero hacer una película contigo, que puede ocurrir (risas).A veces se les olvida, pero yo también le estoy haciendo una prueba al director cuando voy a un 'casting'.

¿Sin dolor, no hay gloria?

–Por supuesto, la gloria la disfrutas cuando lo has pasado muy mal. Es bueno además, no es malo. No hay que huir del dolor porque después viene la gloria.

¿Ha sufrido mucho para ser actor?

–Sí y he disfrutado mucho. Pero sarna con gusto no pica, es así.

A muchos les sorprenderá saber que fue okupa durante un periodo de su juventud.

–Sí y además lo recuerdo como la época más maravillosa de mi vida y más feliz. Tenía 20 años, no tenía para comer y dormía en un colchón entre ratas... y me lo pasaba bomba. Ahora no podría ya, estoy un poquito más hecho y no me apetecería.

¿Sigue siendo un 'outsider', un inadaptado?

–Eso sí, totalmente. La sensación de que no me entienden la sigo teniendo. Luego descubro que es al revés, que nos entendemos todos mucho más de lo que pensamos, que tenemos mucho más en común de lo que creemos. Todos somos un poco inadaptados. Además, es que nos quieren meter a todos dentro de un redil y que nos etiquetemos, que nos clasifiquemos y que seamos de una movida, de otra. Somos mucho más poliédricos que todo eso. Es que yo igual un día me despierto defendiendo algo en lo que no creía el día anterior. Y eso puede ocurrir, tenemos que ser flexibles como personas.

A lo mejor es que tampoco se entiende a sí mismo...

–Ah, eso por supuesto (ríe). Pero, ¿hablas de ti o de mí? Porque creo que no solamente me pasa a mí, nos vamos descubriendo poco a poco cada uno.

¿Aún le queda para conocerse?

–Me voy pillando poco a poco.

Su grupo Mastodonte, ¿le puede retirar de la interpretación?

–No, Mastodonte es interpretación. Yo me considero artista. Pero no porque crea que lo que hago es arte, sino porque estoy en busca de ello todo el rato y utilizo todas las herramientas que tengo para contar historias. Amo la música profundamente, amo cantar y amo la puesta en escena. Soy fan del cine y me considero actor. Y también me gusta la pintura, la danza y el performance. Y todo eso es música. Me gustaría encontrar un camino en el que pudiera unirlo todo. Pero las etiquetas ya las ponen los demás.

Como la de 'chico Almodóvar'.

–Pero, ¿y eso por qué? ¡Si solamente hemos tenido un 'affaire'! Para ser chico de alguien tendrá que ser la relación más larga, me estás dando por hecho (ríe). En el amor y en la amistad no hay que dar por hecho nunca.

Puede llegar con el tiempo...

–Pero aquí y ahora estamos en 'Sordo'. ¿Hola?

Pues volviendo a 'Sordo', dice que siempre se lleva el personaje a casa. Anselmo le ha tenido que dejar un poso de amargura grande.

–La verdad es que lo pasé muy mal preparando a Anselmo porque tenía un miedo que me cagaba. Siempre suelo pasar por ese proceso, pero con Anselmo mucho más, porque se enfrentaba a un vía crucis, es una crucifixión emocional lo que vive.

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