Mario Casas calienta su regreso a la televisión

Ingrid García-Jonnsson entre los hermanos Casas, Óscar y Mario. /Félix Palacios
Ingrid García-Jonnsson entre los hermanos Casas, Óscar y Mario. / Félix Palacios

'Instinto', el thriller erótico de Movistar, muestra de forma explícita los placeres sexuales más ocultos

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

Es cierto que el fenómeno fan ya no es lo que era en el Festival de Málaga, pero basta que aparezca él para que vuelvan las imágenes de adolescentes rodeando un coche, corriendo con el móvil modo 'selfie' por los alrededores del Cervantes y dando voces enloquecidas. «¡Necesito ayuda aquí!», gritaba un responsable de comunicación mientras intentaba contener sin éxito a una docena de chicas dispuestas a conseguir la foto del día: ellas con Mario Casas. El actor regresa al certamen que le ha dado las alfombras rojas más intensas de su vida con más madurez, pero con la misma imagen de sex-symbol juvenil de siempre. Una etiqueta que su última apuesta de ficción no hace sino reforzar. Casas explota el morbo en la serie 'Instinto', el thriller erótico de la productora Bambú y Movistar, que ayer estrenó sus dos primeros capítulos en el Festival de Málaga. Le entrega completa, el 10 de mayo.

El actor se «tira a la piscina» al asumir este reto «emocional, físico y sexual» no apto para todos los públicos

«Nos hemos tirado a la piscina confiando muy mucho en el proyecto que teníamos, de la mano del director Carlos Sedes ('Fariñas', 'Las chicas del cable', 'Velvet')», reconocía Mario Casas, que se reencuentra con la televisión seis años después de 'El barco'. Era una elección arriesgada que le ha supuesto un reto «emocional, físico y sexual». Interpreta a un joven empresario de éxito y millonario, pero asocial y atormentado por un hecho del pasado que se irá desvelando capítulo a capítulo (y son ocho). Su vía de escape es un club privado de lujo donde todas las fantasías sexuales están permitidas. 'Instinto' rompe con la historia de amor clásica para mostrar sin filtros el placer sexual más clandestino, aunque «menos oculto de lo que creemos». «Hemos descubierto que hay mucha gente que vive su sexualidad desde un lugar muy distinto al tradicional y que explora universos que nos abren la mente», apuntaba Teresa Fernández-Valdés, responsable de Bambú. El 'bondage', la dominación y el sexo libre y con desconocidos se expone en escenas de alto contenido erótico no aptas para todas las audiencias.

Psicología

Insisten desde la productora en que se ha querido «profundizar en la psicología de los personajes en un momento en que tenemos muchos objetivos y somos obsesos de muchas cosas», pero donde 'Instinto' marca la diferencia (para bien o para mal, según los gustos) es en su atrevimiento para mostrar un sexo explícito y sin tabúes. «En los tiempos que corren cabía ya poder hablar del sexo y las relaciones de manera más desprejuiciada», defendía Fernández-Valdés. Eso sí, con un «toque de elegancia» y un nivel «muy medido» para captar al público femenino. Se buscaba, decía su director, una «atmósfera de lujo y de morbo». «El tono tiene que ser el que es, es muy justo, si te vas de ahí puede ser sórdido y no es bonito», apostilló Mario Casas.

Los actores pasaron dos semanas dentro del club para rodar las secuencias más comprometidas. «Y después de tres días, aquello era Sodoma y Gomorra. Llegas a un set con cien personas desnudas hablándose normal, tiradas por un lado y otro…», detallaba la productora. Para Mario Casas se trató de «jugar y confiar» en que el director y el equipo supieran llevarles para que «quedase bien en pantalla y sobre todo elegante». Pero, confesó, a nivel personal «es una putada» grabar estos planos delante de 30 personas. «No hay ningún tipo de disfrute. Pero espero que el público cuando lo vea sí disfrute y lo pase bien», confiaba el actor.

'Instinto' cuenta con un 'casting' «arriesgado, porque no todos los actores se atreverían a hacer lo que ellos han hecho», valoraba la responsable de Bambú. Jon Arias da vida a Diego, el atractivo socio de Marco (Mario Casas). Silvia Alonso es Eva, una ingeniera que representa «la tentación». Ingrid García-Jonnsson se mete en la piel de Carol, la psicopedagoga de José, un chico con autismo al que interpreta Óscar Casas, hermano en la ficción y también en la vida real de Mario. «Me lo he pasado muy bien trabajando juntos», decía. Un reparto al que se suma Lola Dueñas como la madre de Marco en su primera incursión en las series de televisión. «Se me ha hecho intensísima. Me parecía maravilloso y a la vez agotador. Me lo he pasado pipa», aseguró.

Queda por ver cómo recibe la audiencia esta historia de «obsesiones, amor y deseo» con inevitables referencias a 'Eyes Wide Shut' de Kubrick y similitudes con 'Cincuenta sombras de Grey' (aunque esta última no la mencionen). De momento, a parte del equipo le ha descubierto un mundo desconocido. «Y mi vida después de 'Instinto' me parece muy aburrida», bromeó el director.