Jorge Fuembuena: el artista que retrata a las estrellas

Jorge Fuembuena posa junto a la fotografía de Emma Suárez, una de sus favoritas./Migue Fernández
Jorge Fuembuena posa junto a la fotografía de Emma Suárez, una de sus favoritas. / Migue Fernández

La familia Trueba, Bardem, Sazatornil, Ángela Molina, Luis Tosar o Sacristán, entre los fotografiados en un itinerario callejero donde el espectador es el que pisa la alfombra

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

Durante diez días docenas de miradas se fijarán en el paseante en un trance entre 'voyeur' y 'flâneur'. En estas obras está la invocación directa que se produce cuando los modelos en las fotos miran a cámara. Durante el Festival de Málaga, unas estructuras estarán alzando las miradas de mitos del cine para ponerlas a la altura de la gente. Este milagro se produce en Larios, una calle que ya no es tal, y allí durante estos días los retratos de lo que viene siendo 'la gente del cine' se cruzarán con mimos, vendedores de almendras y de décimos, relaciones públicas de bares y captadores de socios para causas nobles, niños pequeños, borrachos y guiris; probablemente miles de 'selfies', que es el destino último de muchas cosas. Estas imágenes serán vistas por miles de personas cada día, a muchos de ellos quizá todo esto les importe un carajo; en cualquier caso, apostamos a que se sentirán, por lo menos, atraídos. Llamo a su autor para que nos haga una visita guiada. El resultado no tiene nada que ver con quedar con un mero captador de momentos fiesteros sino con un verdadero artista con muchas cosas que decir.

Compaginasu amplia trayectoria como artista con su trabajo como fotógrafo oficial en Cannes, San Sebastián, Marsella o Nantes

«En mis retratos también pongo mucho de mí mismo», asegura. «Lo que intento es trasladar en imágenes una experiencia privada que se produce con el retratado en muy diferentes contextos», nos dice Jorge Fuembuena (Zaragoza, 1979) un creador de imágenes que compagina su amplia trayectoria como artista con su trabajo como fotógrafo oficial en Cannes, San Sebastián, Marsella o Nantes, de las galas de premios, o de trabajar como foto-fija habitual en muchas películas. Hay gente que ni se lo imagina, pero una de las cosas que más hace un actor es esperar. «Les encuentro en ese intermedio en el que dejan de interpretar un papel para convertirse en ellos mismos, sin ningún control sobre su apariencia. Por eso algunos aparecen con extrañeza, agotamiento, cercanía o invisibilidad. Es como fotografiar a un torero cuando está pasando miedo». Nos dice, encantado de estar en Málaga durante toda la semana porque este año estará con su cámara entre las bambalinas. Faltará a la inauguración de su próxima exposición en Viena; a nivel mundial ya lleva unas 300, y está representado por seis galerías.

En esta muestra a la intemperie, todas recortadas para esta ocasión, hay fotos de todo tipo. Algunas tienen 18 años, otras de hace nada. Las hay más curradas y otras con el impacto de la instantánea. Con Jorge Fuembuena, las sesiones pueden durar pocos minutos o varias horas, según se tercie, por lo tanto hay fotografías que son producto del azar. Claro que también hay que estar allí para pillar en el ascensor a Juan Diego totalmente deslumbrado porque se abre la puerta cuando se estaba atando los cordones. O la de José Luis Cuerda agarrando con la mano un limón que no existe.

Sorprende a Juan Diego atándose los cordones o a Cuerda agarrando un limón que no existe

Los capta en «ese intermedio» en el que dejan de interpretar para ser ellos mismos

Le pedimos que pose sobre su imagen favorita y lo hace delante de la de Emma Suárez, también es verdad que es la que le pillaba cerca. La casualidad quiere que la propia actriz contacte con él durante la entrevista para pedirle una foto de la obra. Entre los retratados, tiene varios amigos como Paco León, que en la foto parece estar simulando su propia muerte. Otros de verdad ya no están aquí como Elías Querejeta, Álex Angulo, el gran Sazatornil, y otros tantos. El público también puede jugar a adivinar el personaje porque hay gente a la que no se le pone cara; echamos en falta una cartela donde se aclare el nombre del retratado o del propio autor, que pasea con paso firme entre sus propias obras sin dejar de contar cosas sobre ella. Después de una hora me queda claro que se trata de un artista inquieto del que saldrán un montón de imágenes.