Javier Gutiérrez: «Mi sueño como actor era llenar la nevera»

Javier Gutiérrez se une al palmáres del Premio Málaga, el principal galardón honorífico del certamen de cine en español. /Javier Lizón. EFE
Javier Gutiérrez se une al palmáres del Premio Málaga, el principal galardón honorífico del certamen de cine en español. / Javier Lizón. EFE

El protagonista de 'Campeones' celebró ayer su cumpleaños con el regalo del próximo Premio Málaga-SUR del Festival de Cine en Español

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Como regalo de cumpleaños no tiene precio. Javier Gutiérrez (Luanco, Asturias, 1971) no ocultaba ayer su felicidad. Cumplía 48 años con el «subidón» de que será el próximo homenajeado con el Premio Málaga-SUR del Festival de Cine en Español. Actor carismático y versátil, lo mismo nos conquista con el caótico entrenador de baloncesto que protagoniza la película más taquillera del último año, 'Campeones', que hace creíble al reencarnado inspector de policía de la serie 'Estoy vivo'. Doble ganador del Goya por 'La isla mínima' y 'El autor', el próximo mes de marzo será premiado en el Festival de Málaga. Aunque antes tiene otra cuenta pendiente con los galardones de la Academia de cine.

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Enhorabuena por el Premio Málaga-SUR.

–Gracias, me hace mucha ilusión y hoy además son todo buenas noticias porque es mi cumpleaños.

¡Pues vaya regalo este galardón!

–El premio alimenta el ego y hace feliz a la gente que te quiere. Aunque el mayor premio es que siga sonando el teléfono porque en esta profesión es necesaria la visibilidad para que uno parezca que existe. Hay compañeros que dejan de trabajar durante cierto tiempo y los descuelgan del tren.

Si la memoria no me falla, el Festival de Málaga le acompaña desde sus comienzos ya que aquí triunfaron 'El otro lado de la cama' y 'Un franco, 14 pesetas'.

–Recuerdo la primera con mucho cariño porque en Málaga comenzó el éxito que vino después. Con 'Un franco, 14 pesetas' lo viví de otra forma y fue una maravilla de película. No tuve ni que hacer casting, porque me vi con Carlos Iglesias –director– en una cafetería y, en cuanto le empecé a hablar del pasado de mis padres que fueron emigrantes como los suyos, tuvimos una conexión. Todavía hay gente que me habla de esa película y lo que supuso. En un país como el nuestro que ahora parece que rechaza la gente que viene de fuera y hay esta corriente de racismo, xenofobia y de cerrar las puertas al otro, no hay que olvidar que también nosotros salimos de aquí huyendo de la miseria y el hambre, buscando una vida mejor.

«El Premio Málaga-SUR es un subidón porque me queda mucho por hacer»

¿Vivimos un tiempo difícil?

–La irrupción de partidos como VOX supone un retroceso en las libertades de este país con un discurso muy agresivo y delirante. Creo que se puede revertir esta situación, pero estoy preocupado como ciudadano.

Usted va a recoger el Premio Málaga el año siguiente a Guillermo del Toro, el rey de los monstruos. ¿Que tiene usted de monstruo?

–Ja, ja. De monstruo no tengo nada. Me emociona muchísimo ver el palmarés del Premio Málaga. Primero es una sorpresa y una mezcla de orgullo y subidón porque me queda mucho por hacer. Ver que me eligen el año después de Guillermo del Toro es un sueño. Y no me importaría ser un monstruito de su universo.

Los deseos muchas veces se cumplen...

–Yo nunca soñé con protagonizar una película. Mi libro de cabecera era ser un cómico de la legua de 'El viaje a ninguna parte'. Tenía ese punto romántico que creo que se ha perdido por parte de los que empiezan de amar el oficio del teatro, subirse al escenario e ir de aquí para allá. Ni en mis mejores sueños había pensado en ganar un Goya, sino en llenar la nevera y vivir de una forma digna. Lo que me está ocurriendo los últimos años lo agradezco muchísimo y trato de tener los pies en el suelo ya que esto igual que llega, se va.

«Ante esta corriente de xenofobia, no hay que olvidar que nosotros también salimios del país huyendo de la miseria»

Ya probó Hollywood con la adaptación del videojuego 'Assassin's Creed'. ¿Muy diferente al cine español?

–Tuve un punto osado que fue decir que no a esa película. Me llamó el director de casting Luis San Narciso diciéndome que el cineasta Justin Kurzel quería contar conmigo en esta película con Michael Fassbender y Marion Cotillard. Y le dije que no porque tenía la película de Icíar Bollaín ('El Olivo') y otro trabajo, 'Plan de fuga', que presenté en Málaga, por lo que no tenía tiempo para preparar ese personaje que además era en inglés y tenía que viajar a Malta y Londres. ¡Pero menos mal que me convencieron! Fue una experiencia fantástica estar en una producción de 250 millones de dólares que se estrenó en todo el mundo. En España no tenemos que envidiar nada porque tenemos talento, pero sí es cierto que esas cantidades de dinero y esa forma de hacer cine nunca la había visto.

A usted lo han comparado con López Vázquez, aunque cuando lo veo a usted en pantalla pienso en Alfredo Landa...

–Esas leyendas hacían lo que le echasen y trabajaban en cine, teatro y televisión. Yo tampoco tengo problemas en trabajar en cualquier medio y me siento muy halagado porque me reconozco en esos actores.

¿Se ve recogiendo por su personaje en 'Campeones' un tercer Goya, segundo consecutivo tras el pasado por 'El autor'?

–Está muy difícil. 'Campeones' es una película muy especial y a la que le tengo mucho cariño porque tengo un hijo con una discapacidad. Debíamos rodar una película así en nuestro país por lo que ha supuesto socialmente y ahí están los números con más de tres millones de espectadores. Con el tiempo nos vamos a dar cuenta del gran bien que ha supuesto 'Campeones' en nuestra sociedad. La película es una bofetada en la cara, un tortazo de realidad, una ventana al mundo de la discapacidad que ha sido impagable.

«La idea de que somos unos subvencionados sigue calando en la gente, pero somos marca España»

No se escape. ¿Habrá Goya o no?

–No tenemos nada que hacer porque Antonio de la Torre va a velocidad de crucero tras ganar el Forqué. Tiene todas las papeletas para llevárselo y es un actor que no tiene techo. Está mal que yo diga esto porque también soy candidato. Una vez que estás ahí no te voy a engañar, quiero ganar, pero este año hay pocas posibilidades.

Ahora que habla de De la Torre, usted y él son dos actores a los que el reconocimiento les ha llegado en la madurez.

–Venimos muy bregados y con mucho callo. Muchos espectadores me habrán descubierto en 'La isla mínima' o en algo de lo que estoy haciendo ahora, pero se trata de sembrar y recoger. Nadie regala nada y por eso me sorprende cuando alguien dice 'otra vez los mismos nominados'. Hay muy buenos actores en este país, pero si repetimos será por algo.

Acaban de desestimar la denuncia contra Dani Mateo, pero los humoristas han quedado tocados.

–Lo de Dani me parece tristísimo y raya en la paranoia. Se han puesto las cosas muy difíciles, pero no solo para los cómicos, sino para la libertad de expresión en este país. Cualquier político puede decir cualquier barbaridad y algún periodista tiene patente de corso. En cambio los actores estamos en el punto de mira. Venimos sufriendo esta intoxicación desde aquella famosa guerra de Irak en la que el cine y la gente de la cultura estuvo en contra de la decisión del Gobierno de Aznar. Se nos ha machacado con que el cine está subvencionado y la idea de que somos unos parásitos sigue calando en la gente. Pero ahí están los números y el cine proporciona mucho más dinero a las arcas del Estado que al revés. Y a la hora de hablar del cine español deberían mirar mejor los números y la imagen que damos del país porque también somos marca España.

¿Hay límites para el humor?

–Esa es la madre del cordero. Siempre que no haya falta de respeto, debemos encajar el humor porque es sano e inteligente. En el caso de Dani Mateo entiendo que haya gente que se pueda sentir molesta, pero no hasta ese punto.

Pese a que está rodando 'Hogar', ha vuelto al teatro y el pasado fin de semana estuvo en el Cervantes con '¿Quién es el señor Schmitt?'. ¿De dónde saca el tiempo?

–Aprovechándolo al máximo. 'Hogar' es uno de esos proyectos que engancha, un 'thriller' que va a llamar la atención y producida por Netflix. Pero estar siempre delante de una cámara hace que pierdas la perspectiva, por lo que necesito subirme al escenario. Me da igual que me reste horas de sueño, porque me compensa y entronca con aquel actor joven que era yo. El teatro es gasolina pura.