La escalada hacia el éxito de Paloma Peñarrubia

Peñarrubia, en el espacio creativo Vitamina Workroom, situado en la calle Victoria. /Migue Fernández
Peñarrubia, en el espacio creativo Vitamina Workroom, situado en la calle Victoria. / Migue Fernández

La compositora malagueña se ha hecho un hueco en el mundo de la creación de música para teatro y publicidad

FERNANDO MORGADO

Paloma Peñarrubia (Málaga, 1984) muestra con orgullo los tatuajes que adornan sus pies. Son dos montañas que se dibujó sobre la piel tras terminar su primera banda sonora para un largometraje, la de la película 'Seis y medio', de Julio Fraga, y esconden una bonita metáfora. «Para mí fue un reto hacer esa película. La hice mientras trabajaba en una tienda de ropa. Cuando tienes delante un proyecto de una magnitud considerable te puedes bloquear, pero si vas superando pequeños pasos al final lo consigues. Para mí fue como escalar una gran montaña dando pasos muy cortos», explica Peñarrubia, que desde hace cuatro años se dedica por completo a la música y hoy recibirá la Biznaga de Plata Mujeres en Escena por la partitura de la película 'Bajo la piel del lobo', de Samu Fuentes. Será en la gala de la sección 'Afirmando los derechos de la mujer', que se celebrará hoy a partir de las diez de la mañana en la sala 1 del cine Albéniz.

Por el camino hasta el lugar de la entrevista -el espacio Vitamina Workroom, dedicado al interiorismo, la cerámica y las exposiciones, situado en la calle Victoria y elegido para la sesión de fotos por la propia compositora-, Paloma Peñarrubia pensaba en el discurso de agradecimiento del premio. «Se lo dedicaré a mi madre, que me ha parido y me ha apoyado toda mi vida. A toda mi familia y a Samu, el director. En general, a todas las personas que han hecho posible que este proyecto haya podido hacerse realidad», confiesa Peñarrubia, que se acuerda especialmente de los músicos Luz Prado, Mauricio Yamamoto y Juan Baca. Ellos fueron su gran apoyo durante la grabación de la banda sonora en septiembre de 2017 en el auditorio Príncipe Felipe de Oviedo con la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias. «Tuve que pasar un 'casting' de compositores y quise poner toda la carne en el asador. Hice tres piezas, las transcribí a partituras, grabé a los intérpretes y las mezclé. Esos intérpretes eran Luz, Mauricio y Juan, que son mi mano derecha. Cuando me seleccionaron la única condición que puse es que ellos fuesen mis solistas en la orquesta», recuerda Peñarrubia.

Las clases del conservatorio no eran para ella, pero su talento encontró una vía de escape en la electrónica. Empezó pinchando discos y, tras años de esfuerzo, hoy recibe una Biznaga de Plata por una banda sonora

Presencia en el Festival

Hacer un recorrido por la trayectoria musical de la malagueña no es fácil, a pesar de su edad. Y hacer un recuento de todos los proyectos en los que está involucrada, tampoco. De hecho, su nombre aparece en varias ocasiones en el programa del Festival de Málaga, pues además de para 'Bajo la piel del lobo', ha compuesto la banda sonora de un cortometraje de la sección malagueña ('El desconcierto') y dos del programa de ayudas a la creación audiovisual ('Black Bass' y 'Aliento').

El trabajo de Peñarrubia ha llamado la atención también de la publicidad, y trabaja desde hace tiempo para marcas como Oysho, Shiseido -junto al artista también malagueño Ernesto Artillo- y Jack & Jones, entre otras. Aún saca tiempo para sus tres proyectos personales: Las flores no lloran, Bromo -junto a Azael Ferrer- y Mapas. «De momento quiero poner el foco en esta oportunidad que me ha surgido en el cine, pero no me cierro a otras disciplinas. Me muevo mucho por la energía del proyecto en sí. Mantenerse visible es una carrera de fondo y aún más para una mujer, aunque eso ya empieza a romperse gracias a las nuevas generaciones. Son proyectos muy de equipo, pero los círculos se van abriendo a mujeres, transexuales...».

La niña que dejó de tocar el saxofón porque las clases del conservatorio le resultaban demasiado estrictas luego fue absorbida por la música electrónica. «Con 18 años pinchaba tecno en clubes y aprendí a producir música con el ordenador. Con 23 trabajé por primera vez en una obra de teatro de Alberto Cortés, que también estaba empezando. Gracias a otros amigos compuse música para cortometrajes y obras de manera casi altruista. A través de una obra de la compañía Bajotierra mi música llegó al director Julio Fraga, que me llamó para hacer 'Seis y medio'», resume Peñarrubia lo que es un camino de años y de mucha constancia.

Salto al cine

Su especialización en la música para apoyar piezas escénicas y audiovisuales hizo que el salto al cine fuese casi una consecuencia lógica. «Incluso mis proyectos personales tienen una parte audiovisual importante, a veces casi al 50 por ciento. Me resulta cercano trabajar para la imagen. Las películas solo son encargos que se alargan más en el tiempo. Además, como también me gusta trabajar en equipo con muchas disciplinas, el cine es perfecto», añade.

Nunca había vivido un Festival de Málaga tan intenso y hasta le sorprende disponer de una persona que controle su agenda de compromisos con los medios. «Siempre me había tocado trabajar durante el Festival y este año he hecho coincidir las vacaciones. Hay que aprovechar para hacer contactos», explica. Está orgullosa de cada premio que recibe, pero especialmente lo está de haber participado en lo que llama «una eclosión de mujeres compositoras». «Yo he tenido la suerte de encontrar a gente que me ha respetado por mi trabajo, pero es cierto que a veces se nos cuestiona tanto por ser mujeres como por ser muy jóvenes».