Javier Gutiérrez: «No hay etiqueta que más me moleste que la de actor de moda»

Foto: Migue Fernández | Vídeo: Pedro J. Quero

El protagonista de películas como 'Campeones' o 'La isla mínima', y series de televisión como 'Águila roja', recibió este domingo el Premio Málaga-SUR

REGINA SOTORRÍO y PEDRO J. QUERO

Llega apurado, pidiendo disculpas por un retraso de apenas cinco minutos. Sabe que en el ritmo frenético del Festival de Málaga, cada segundo cuenta. De buena mañana, con un café y a pleno sol, Javier Gutiérrez comienza una jornada en la que no promociona ninguna película, ni la obra de teatro en gira ni su próxima aparición en televisión (aunque tiene de todo eso). Esta vez el protagonista es simplemente él, un actor de largo recorrido que sin buscar los focos ni las alfombras rojas se ha ganado el aplauso de los compañeros (con dos Goyas), de la crítica, del público y del Festival de Málaga, que le rinde homenaje con el Premio Málaga-SUR. Una gran trayectoria profesional que contrasta con su aspecto menudo y su carácter cercano.

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El premio a una trayectoria, ¿le hace a uno sentirse mayor?

–Sí, pero yo me considero un actor joven al que le queda mucho por aprender y por enriquecerse. Espero que me quede por dar a los espectadores buenos trabajos.

Decía Raúl Arévalo que lo de la carrera de fondo ya no se lleva entre los jóvenes. ¿Se busca el éxito instantáneo?

–Sí, vivimos en una sociedad muy de inmediatez. A mí no hay etiqueta que más me moleste que la de actor de moda o actor del momento. Que muchos compañeros, al igual que yo, hemos sembrado durante muchísimo tiempo y llevamos años en este oficio, como para que después de un logro o un éxito se te catalogue así. Hay una especie de imposición por lo que tiene que funcionar aquí, ahora y en el momento, y parece que no cuenta absolutamente para nada tu trayectoria anterior.

Cuando se conocen los nominados a los Goya, hay quien se queja de que en España solo trabajan cuatro actores...

–Eso es cruel y es injusto. Se valoran los buenos trabajos y yo creo que los académicos y la prensa están también ávidos por nominar y dar premios a actores desconocidos o que no suelen aparecer en las quinielas de los premios. Si siempre están los mismos, será porque hacemos buenos trabajos. Y lo digo desde la humildad más absoluta. Creo que ha habido actores y actrices que se han quedado fuera, como el caso de Bárbara Lennie, creo que ha sido una ausencia sangrante y un error por nuestra parte, los académicos.

«Que digan que en los Goya siempre estamos los mismos es cruel e injusto»

¿Le preocupa que un día deje de sonar el teléfono?

–Sí. Durante un tiempo en mi vida profesional ha habido una carrera enloquecida por hacer, hacer y hacer, por ese miedo de que se olviden de uno. Ahora me lo tomo ya con más relax y creo que hay que vivir y disfrutar de los buenos momentos desde otro lugar, no desde la ansiedad, ni pensando en qué va a ocurrir dentro de seis meses. Como el día de hoy, que es muy especial.

Premios como este vienen bien para subir la autoestima.

–Y para recibir cariño y arrumacos de gente que para ti es importante. Pero en ese sentido, tengo los pies en el suelo y soy un actor al que la popularidad, el éxito y el prestigio le ha pillado ya talludito. Eso me ha hecho ver las cosas desde otro punto de vista.

Coixet y Almodóvar

¿Quién le gustaría que le llamara?

–Muchísima gente, porque hay mucho talento en este país. Desde Isabel Coixet a Pedro Almodóvar, Amenábar, Jaime Rosales, Ramón Salazar… Me queda mucho por hacer.

Participó en 'Assassin's Creed', pero su primera reacción fue rechazarlo. ¿No ansía el cine americano?

–No, pero es una experiencia tan maravillosa que volvería a repetir. El trabajo iniciado en su día por Antonio Banderas, y seguido después por actores como Penélope Cruz o Javier Bardem, es encomiable. Es un trabajo de picar mucha piedra, porque nadie en esta profesión regala nada y mucho menos a ese nivel. Pero creo que mi partido no está ahí. Soy un gran amante del teatro, y pelearme por conseguir trabajo fuera me restaría mucha energía.

«Los políticos se creen una especie de Rolling Stones, como si fueran 'celebrities'»

Quizá le veamos en el Teatro del Soho, de Antonio Banderas.

–Sería maravilloso, sobre todo a las órdenes de un tipo tan importante e interesante como es Lluís Pasqual. Antonio Banderas es muy listo y sabe rodearse de los mejores. A mí me enorgullece y me parece de una generosidad absoluta. Pudiendo colocar ese lugar en cualquier ciudad y país, ha elegido Málaga y España.

El tema salió en uno de los discursos de los Goya. Usted es padre, ¿cómo concilia?

–Me cuesta la vida. Es muy difícil conciliar. Para las mujeres, en primer lugar. Pero los hombres somos cada vez más conscientes de la responsabilidad de ser padres y de sumar.

¿Es de los que hace la compra y cambia pañales?

–Sí. Ser padre es una responsabilidad enorme y a pesar de las horas y el tiempo que te resta esta profesión, trato de estar. Espero poder devolver en algún momento a mi hijo todo el tiempo que le roba mi oficio.

Estamos en precampaña electoral, ¿qué le pide a los políticos?

–Sensatez y dejar de mirarse tanto el ombligo. Muchas veces se creen como una especie de Rolling Stones, como si fueran 'celebrities', y no deben olvidar que están al servicio del pueblo. Creo que se han entregado a una forma de hacer política muy superficial, muy banal, que me provoca sonrojo. Muchas veces tratan al ciudadano y al electorado como si fuéramos auténticos ignorantes. Yo les pediría un poquito más de respeto hacia el votante y más honestidad.