Eduardo Trías: «El Festival de Huelva tiene que ponerse las pilas»

El director Eduardo Trías, en la taberna El Pimpi después de presentar su documental./Fran Acevedo
El director Eduardo Trías, en la taberna El Pimpi después de presentar su documental. / Fran Acevedo

El realizador y gestor cultural presenta en Málaga la segunda parte de 'Rodar en andaluz', una serie de documentales sobre el cine en Andalucía. «La ley del cine andaluz es buena, pero mejorable en muchos aspectos»

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

Hablamos con Eduardo Trías, un hombre clave en el audiovisual andaluz que acude al Festival de Málaga para presentar su documental 'Rodar en andaluz. El cine andaluz en los años del cambio', la segunda parte de una serie de documentales sobre la producción cinematográfica en nuestra comunidad desde sus orígenes.

Después de haber indagado en el archivo del cine andaluz, ¿habéis descubierto algo nuevo?

–No hemos descubierto nada porque no había nada oculto. Sabíamos lo que había y queríamos descubrírselo a los demás. Yo conozco a todos los que hicieron películas en aquel tiempo y queríamos fijar la memoria, sin pretensiones, de una forma amena para que seamos conscientes de lo que tenemos, de quiénes somos y de dónde venimos.

¿Cuál es la reivindicación de esta serie de documentales sobre el cine andaluz?

–Queremos subrayar que actualmente en Andalucía hay una cantera muy importante de creatividad. Desgraciadamente hay más talento que industria, aunque antes la industria era más pesada porque los procesos eran mucho más complejos. Hoy es mucho menos cruento. Con esta serie recordamos que eso no nace de forma espontánea, sino que es la consecuencia de un pasado.

En el documental se muestra un tipo de cine muy 'amateur' y hecho más bien como mero divertimento que con verdaderas pretensiones profesionales.

–Eso es el amor al cine. La gente sentía esa necesidad. Resulta muy significativo el colectivo 'El Bodrio', cuya figura más influyente es Antonio Cuadri, que es el único que sigue haciendo cine. Los demás han hecho televisión. Cuando aparece RTVA muchos directores de esa época se separan del mundo del cine porque es mucho más inseguro. Buñuel decía que primero había que hacer industria y después arte.

Hay un antes y un después de la llegada de Canal Sur. ¿Hablaríamos de un 'cine andaluz' si no estuviera detrás la Junta de Andalucía?

–Esta es una pregunta maliciosa. En los 70 no había Junta y había cine andaluz, pero es a finales de los 80 cuando los políticos se dan cuenta de que el desarrollo audiovisual es determinante para la comunidad y se fijan sus valores y su estilo. El patrimonio audiovisual es síntoma de riqueza. Los políticos tienen que apoyar eso, y sin esta apuesta el cine sería mucho más pobre. Las ayudas públicas son necesarias para casi todo.

Supongo que tu serie de documentales llegará a la actualidad.

–Si los patrocinadores quieren, así será. Ese es el plan. Los 70 suponen el inicio del cine andaluz, de una forma muy desorganizada. No había sistema, son apasionados que tenían muy pocos medios y lo hacían 'de compadreo'. A finales de los 80 aparecen las facultades de imagen, la RTVA y la Consejería de Cultura y eso le da poso. Luego llegarían los 90 y después la generación Cinexín, con ese nombre magnífico. Con ellos organicé una reunión con los 'pata negra' del empresariado andaluz para que le produjeran películas a Alberto Rodríguez, Santi Amodeo o Rafatal.

¿La nueva ley del cine andaluz va a marcar un punto de inflexión en la producción?

–Por supuesto, aunque la ley es mejorable en muchos aspectos. Por ejemplo, no contempla la evolución de plataformas como Netflix, Filmin, HBO o las miles que se están formando. La concepción de la televisión ha cambiado totalmente. Pero la fuerza de la ley es que fija una intención, y eso es muy positivo. El hecho de que Susana Díaz acuda al Festival de Málaga o a los Goya es una declaración de intenciones.

Como exdirector del Festival de Huelva, ¿cómo valoras la incursión del cine latinoamericano en Málaga?

–Es un tema peliagudo y voy a ser diplomático. El mundo de los festivales es muy complejo y farragoso. Los directores deciden su línea editorial y son decisiones personales. A mí me parece bien que para, evitar el desgaste, Málaga decida ampliar su abanico de oportunidades. Es lamentable que afecte a Huelva, sí, pero San Sebastián también compite con Málaga de una manera evidente. Todas las actividades corren el peligro de ser eclipsadas por otras. Al final son los productores quienes deciden dónde va su película, y el festival español con mayor proyección internacional es San Sebastián. Es un mundo muy burbujeante e imprevisto. Huelva tiene una tarjeta de visita potente en Latinoamérica, pero a partir de ahora tendrá que ponerse las pilas, espabilar y encontrar su sitio. Todo es respetable, lo que es inadmisible es que venga un tío como el que me sustituyó en Huelva, que arruinó el festival.

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