Crónica Sección Oficial

De la amistad, la maternidad y el matrimonio

La presentación de Litus/ÑITO SALAS
La presentación de Litus / ÑITO SALAS

Dani de la Orden indaga en las relaciones de un grupo de amigos roto por un suicidio en 'Litus', mientras que el cine latino cuestiona las servidumbres del amor maternal ('El despertar de las hormigas') y las bodas ('Vigilia en agosto')

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍOMálaga

Confiesa Dani de la Orden que a él le cuesta mucho despedirse de la gente. Por eso 'Litus', a competición en el Festival de Málaga, es su trabajo «más personal» hecho sin las «cortapisas» de hacer un producto comercial, como reconocieron sus productores. Tras las comedias 'El pregón' y 'El mejor verano de mi vida', el director se pone serio (a su manera) y explora las relaciones de amistad en un grupo roto tras el suicidio de un amigo. «Me interesaba hablar del adiós y de cómo nos cuesta madurar a marchas forzadas», explicó en una rueda de prensa. Había más periodistas de los que esperaban para una película «pequeña» como esta -decía-, tantos que el actor Adrián Lastra los quiso retratar con su móvil antes de comenzar la presentación.

'Litus' plantea el reencuentro de unos amigos «rotos por dentro» que quieren aparentar que todo va bien. Quien da título a la cinta es el gran protagonista ausente, un joven de 36 años que se ha suicidado sin un motivo aparente. Seis meses después, su pandilla se reúne y descubre que Litus les dejó una carta de despedida a cada uno de ellos. A partir de entonces salen a relucir rencillas, secretos y emociones escondidas durante años. Es, cree De la Orden, un mal de su generación. «Tenemos una voluntad heavy de comunicarlo todo, pero solo lo bueno y lo que nos satisface, y pocas veces lo que nos frustra y nos hace estar tristes», reflexiona. Y al abordarlo, da salida a una de sus «obsesiones»: las relaciones de amistad, «aquel mundo donde la familia son tus amigos».

No se habla del suicidio, esto es solo el punto de partida para entender «cómo emocionalmente somos muy torpes y la cagamos más para que las cosas vayan mejor». Ese hecho trágico sirve aquí para mostrar «cómo afrontamos cosas que no podemos entender». Lo hace con un tono equilibrado, con un punto triste y nostálgico –«que te da una buena hostia», añadió- que al final deja buen sabor de boca. «Y es como yo veo las cosas, dentro de la negrura hay comedia y dentro de la comedia puede haber dramas. Cuando nos cuesta hablar, encontramos ese punto de sentido del humor en la situación menos esperada. La vida es un malentendido bastante divertido», argumentó De la Orden.

'Litus' parte de una obra de teatro de Marta Buchaca, guionista ahora del filme. Y eso se nota en la composición de la película, con el 99 por ciento de las escenas rodadas en el interior de un piso. «Me atraía muchísimo por esa cosa teatral que me fascina pero pensaba que tendría un punto agobiante. Pero eso ayudó muchísimo a crear este ambiente y esta tensión, esta atmósfera rara que se forma en la película», explicó la malagueña Belén Cuesta, junto a sus compañeros Adrián Lastra, Marta Nieto y Miquel Fernández. Faltó Quim Gutiérrez, que tiene un papel esencial en la película con un monólogo final que fue un misterio para todos hasta el rodaje para captar sus verdaderas reacciones.

Antonella Sudasassi, directora de 'El despertar...'
Antonella Sudasassi, directora de 'El despertar...' / SUR

Amor maternal

La competición oficial había empezado este lunes con 'El despertar de las hormigas', una «historia femenina» que retrata la lucha de una mujer contra la fuerza de la costumbre en un pequeño pueblo de Costa Rica. Se basa en la propia experiencia de su directora: Antonella Sudasassi viene de una familia grande. Su abuela materna tuvo once hijos; la paterna, siete y su madre, cinco. «La maternidad es sinónimo intrínseco de la feminidad», apunta. Pero qué pasa si una mujer con dos hijos no quiere tener más. 'El despertar de las hormigas' es un filme de cotidianidad, coproducido entre Costa Rica y España, que quiere hacer reflexionar a mentes y en lugares que siguen siendo «absolutamente retrógrados».

Las de su familia son mujeres »fuertes» que sacaron adelante a sus hijos y, además, estaban «siempre a disposición y al servicio de los demás». Es, dice, lo normal, lo que se transmite de generación en generación». El amor materno que nos enseñan a las mujeres es de muchas formas machista y muchas veces lo trasladas a relaciones de pareja y de otro tipo. Una no se da cuenta de que está ahí siempre a disposición de los demás y se olvida de una misma», reflexiona.

En una sociedad en la que las decisiones personales se toman en función de lo que los demás esperan de uno, «y no de lo que uno quiere realmente», Isabel -buena madre, buena hija y buena esposa- se revela ante los deseos de su familia de tener otro hijo, el varón. «Muchas de las exigencias que tenemos las mujeres vienen de nuestras madres o nuestras abuelas. A través de la costumbre, seguimos repitiendo patrones con los que hay que cortar», señala la directora. Como el largo pelo de ella, símbolo de la «feminidad y la belleza».

'El despertar de las hormigas' plantea la »duda» de hasta qué punto las exigencias de otras mujeres «son las que nos vuelven un poco machistas». Cuenta la directora que a ella le sucedía con su madre hasta hace muy poco: »Iba con una pareja a la casa, y le tenía que servir y atenderle yo. Él tenía manos, ¿sabes?». Sudasassi va un paso más allá y se atreve con un acercamiento a la sexualidad femenina mostrando un plano de masturbación, »que no suele verse en el cine». Lo hace, afirmó, para «generar algo» en el espectador.

La película se rodó en un pequeño pueblo de Costa Rica «perdido en el tiempo, exactamente igual desde hace 20 o 30 años», y con sus propios vecinos, incluido el alcalde. Porque en sitios así es «donde más se siente la costumbre de la tradición». La actriz y protagonista Daniella Valenciano era la única profesional del reparto principal. Con el resto hubo que hacer un «trabajo intenso» para acostumbrarles a la cámara. Las niñas de la película, por ejemplo, jamás habían ido a una sala de cine y, mucho menos, visto una película costarricense. «El acto de valentía más grande de hacer esta película es que se pudiera llevar a estos lugares y pudiera hacer reflexionar», concluyó la directora.

El argentino Luis María Mercado (i) debuta en el largo
El argentino Luis María Mercado (i) debuta en el largo / FÉLIX PALACIOS

'Vigilia en agosto'

También la tercera película del día a competición cuestionaba una costumbre arraigada en la sociedad. El argentino Luis María Mercado debuta en el largo con 'Vigilia en agosto', una «mirada irónica» a la «teatralidad» que suponen las bodas y que la acaban «vaciando de sentido». En esta ópera prima, Magda descubre aspectos turbios relacionados con su pareja días antes de la ceremonia, unos hechos que le obsesionan hasta el punto de hacerle enfermar. Pero ella opta por callar. «Nada ni nadie deberán impedir su anhelada boda», se lee en la sinopsis.

«En mi comunidad pareciera que para las chicas y para muchos hombres su vida es un antes y un después de la boda, es algo como muy loco. Los casamientos son fastuosos y muy poca gente tiene dinero para pagarlos; la mujer es en ese momento como una reina y hay una representación de lo que no se es. Es totalmente irracional», mantuvo.

Le sorprende la «importancia» que sigue teniendo un rito que, en su opinión, podía tener sentido años atrás cuando «la mujer jugaba otro papel». «Me llama la atención que siga habiendo ese nivel de machismo. ¿Que es el casamiento si no una forma de reorganización social detrás de la que hay idea de someter a quienes pasan a ser parte de ese matrimonio?», se preguntó.