Los 'compadres' llevan su «sátira del modelo patriarcal» a la gran pantalla con 'El mundo es suyo'

Elenco de 'El mundo es suyo'. /Francis Silva
Elenco de 'El mundo es suyo'. / Francis Silva

'Ojos de madera', la segunda película del día, desconcierta al festival. Su protagonista se sincera: «Fui cuatro veces a verla, creo que me he dormido tres»

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

«Este país tiene una reflexión continua, es el alimento del cómico», asegura Alfonso Sánchez. A él, de momento, le ha dado para dos películas. El actor y director presentó hoy en el Festival de Málaga 'El mundo es suyo' con su inseparable Alberto López como protagonista. Los 'compadres' se mantienen «fiel a los instintos originales» que le lanzaron a la fama desde Youtube con una «sátira sobre España y el modelo patriarcal».

Seis años después del éxito en el Festival de Málaga y en las salas de 'El mundo es nuestro' (Biznaga de Plata al Premio del Público), Alfonso Sánchez retrata otra cara de la «Sevilla de postal», el lado más conservador y tradicional. Si en la primera entrega los protagonistas eran El Cabeza y El Culebra, gentes del «extrarradio, los desheredados», aquí hablan los Compadres, dos señoritos sevillanos acostumbrados a vivir del cuento y el braguetazo, preocupados solo por dar el pelotazo con una cigala por delante. «La película en el fondo es una gran tragedia», asegura el director y coprotagonista. Ya lleva dos partes de la 'Trilogía sevillana' que colgó en las redes, le quedan ahora poner el foco en los antisistemas. «Y si el público quiere, seguro que habrá próxima película», añade.

En 'El mundo es suyo' no se salva nadie. Ni Cataluña, ni los políticos corruptos, ni siquiera los taxistas. Los Compadres reparten críticas en tono de humor, riéndose en primer lugar de sí mismos, de los tipos repeinados con el jersey atado al cuello que son como «marcianos» en el mundo real.

Han tardado en volver a la pequeña pantalla, pero quisieron esperar hasta reunir las condiciones adecuadas para el rodaje. «No queríamos hacer una película como 'El mundo es nuestro' nunca más por el nivel de sufrimiento y la hipoteca familiar que te supone. No la hemos hecho hasta que no hemos conseguido unir dos cosas: la financiación de una película estándar que nos permitiera que todo el mundo cobrara su sueldo y que eso enganchara con que pudiéramos hacer la peli que queríamos hacer, que no traicionara el espíritu que se había creado», detalla Sánchez.

Quien también hizo la película que él quería fue Roberto Suárez, que firma un cine de autor muy personal que dividió a la prensa en cuanto a interpretaciones posibles. El filme uruguayo 'Ojos de madera' llega al Festival de Málaga nueve años después de su rodaje y aquel niño que en la cinta camina hacia la locura (tras la muerte de sus padres se va a vivir con sus tíos) es hoy un joven actor. Y un chico auténtico. Pedro Cruz defendió en solitario la película en una rueda de prensa en la que respondió a todas las preguntas con sinceridad. «Como espectador, ¿qué te parece la película?» «Un poco aburrida, muy lenta. No sabía de lo que iba. Fui a verla cuatro veces, creo que me he dormido tres», contestó.

Explicó que llegó al papel a través de su padre, actor y amigo del director. El realizador pensaba en él como protagonista silencioso -no habla en todo el filme- desde el primer momento. Él, asegura, lo vivió como un juego. No fue hasta el pasado octubre cuando por fin pudo ver el metraje completo, porque los problemas de financiación impidieron completar el montaje en su momento. A día de hoy, confesó, sigue sin encontrar «mucha explicación» a lo que ve. «Al director siempre le pregunto, pero nunca me sabe responder», añadió.

Tampoco la prensa la encontró. Al menos, no una sola. Para unos es una «película de los fantasmas que se asoman a partir de la soledad de un niño». Para otros se trata de «la visión de la realidad de un niño autista». Para algunos, no tiene explicación alguna. Cine de arte y onírico que generó opiniones encontradas.

 

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