Cinco cosas que pueden pasarte si eres mujer y vas por la calle

Xiana do Teixeiro, en la calle San Juan de Letrán de Málaga./Salvador Salas
Xiana do Teixeiro, en la calle San Juan de Letrán de Málaga. / Salvador Salas

«A todas las mujeres que conozco las han acosado, las han atacado, han sentido verdadero terror. ¿Cómo puede ser que esto no sea cuestión de estado urgentísima?»

ISABEL BELLIDO

«Cuando vivimos, las cosas nos pasan; pero cuando las contamos, las hacemos pasar» (Carmen Martín Gaite). Es el prodigio de la conversación bien llevada: puede convertir vagas ideas en hechos por momentos tangibles. Esta historia comenzó hablando, tirando del hilo. Cuando la directora gallega Xiana do Teixeiro estaba en la universidad, una amiga a la que conocía desde hace poco le contó cómo un hombre la había acosado mientras caminaba por la calle. En ese momento, pensó: «¿Cómo puede ser que todas las mujeres que conozco me hayan contado una historia así?». Sin darse cuenta, ahí tenía el título de la película que dirigiría unos años después. 'Todas las mujeres que conozco' se presenta hoy en el Festival de Málaga. Se trata de un documental sin guión, «una gran conversación entre mujeres en tres partes», y responde a experiencias machistas que las mujeres padecemos y que hemos silenciado durante años. «A todas las mujeres que conozco las han acosado, las han atacado, han sentido verdadero terror. ¿Cómo puede ser que esto no sea cuestión de estado urgentísima?», se pregunta Do Teixeiro. «La libertad de movimiento, de asociación y de reunión se suele definir como un derecho básico para que exista una democracia. Bueno, pues la mitad de la población no la disfrutamos de la misma manera», concluye.

Diario SUR ha reunido cinco testimonios que acompañan al documental de esta cineasta. Cinco cosas que pueden pasarte si eres mujer y, simplemente, caminas por la calle.

Perseguirte hasta generarte un trauma.

«Con 15 años, volviendo sola de la Malagueta, iba por el Parque y un tipo en bicicleta empezó a rodearme y a decirme cosas. Le dije que me dejara en paz, pero no paró y me eché a correr llorando. Me metí en un autobús (no sabía ni cuál era) y me dejó en calle Larios. Llamé a mi madre y vino a por mí. Estuvieron como seis meses llevándome y recogiéndome de todos lados porque no me atrevía a ir sola. Esa vez fue cuando pensé: ya está, no puedo hacer nada, me van a hacer algo». Carolina.

El documental 'Todas las mujeres que conozco' explora los miedos de las mujeres a través de sus experiencias cotidianas como transeúntes acosadas por hombres

Que te enseñen el pene

«Iba caminando una mañana cuando veo que un coche reduce la marcha y se pega a la acera. El conductor me dice algo. Pensé que me preguntaba por el nombre de alguna calle. Iba con los cascos, así que la primera vez no entendí lo que decía. El coche ya estaba muy cerca de mí y a la tercera entendí bien la frase: 'Que si quieres de ésta'. Até cabos y bajé la mirada: llevaba los pantalones desabrochados y el pene fuera». Alba.

Que te acosen con doce años, incluso delante de tu padre

«Tenía unos doce años. Estaba con mis padres dando un paseo y nos sentamos en un banco de un parque a leer. Un chico, que tendría en torno a 16 o 18 años, se sentó a mi lado y empezó a decirme cosas. 'Hola, qué tal guapa, cómo estás, de dónde eres'. Yo no contestaba. Estaba incomodísima y miré a mi padre con cara de 'socorro'. Mi padre le increpó, le pregunto que qué hacía, y él le dijo: 'señor, no estoy hablando con usted, estoy tratando de conocer a su hija, que es muy guapa'». Marta.

Que te ofrezcan dinero a cambio de «cariño»

«Estaba sentada en un banco, leyendo. Se sentó a mi lado un hombre mayor (de más de 70) y empezó a hablarme. Era simpático y le seguí la conversación por educación. Me contó que era de un pueblo cercano al mío y que estaba muy solo... y que quería ayudar a estudiantes como yo. Que podíamos llegar a un acuerdo para que yo le diera 'cariño' a cambio de 50 euros. Me dio hasta ansiedad, no supe reaccionar. Le dije que no, claro. Me fui y me pidió con cara de pena que le diera un beso. Lo peor es que se lo di, en la mejilla. Me arrepentí justo en ese instante». Ángela.

Que unos niños te amenacen con que te van «a follar»

«Estaba en primero de bachillerato o así. Iba de camino al gimnasio en pleno día. De repente me empezó a rodear un grupo de niños, el más mayor tendría doce años como mucho. Me empezaron a tirar de la mochila, a tocarme, a tirarme del pelo, a pedirme que se la chupara, a decirme que me iban a follar. Fue súper raro porque eran niños pequeños, pero estaba rodeada, no podía salir por ningún sitio y nadie me ayudaba. Al final creo que le pegué un empujón a uno y me fui corriendo. Uno me dijo: 'te voy a follar por el culo hasta que te corras'». Paula.

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