La cara japonesa que sueña con ser chica Almodóvar

La cara japonesa que sueña con ser chica Almodóvar
Salvador Salas

La actriz malagueña Almar G. Sato ha protagonizado cuatro cortometrajes que se han proyectado en el Festival de Málaga y participará en la nueva película de Emilio Martínez-Lázaro

FERNANDO MORGADOMÁLAGA

Gómez es el apellido que se esconde en su nombre completo y la única pista que hace dudar de la nacionalidad de Almar G. Sato. En su perfil de Instagram se define con una frase que ahora le hace gracia y que utilizó «para que la gente no pensara que era tan seria», ya que solo subía fotos profesionales de sus trabajos como modelo. «Cara de japonesa con espíritu andaluz» se lee en la red social. «En realidad, me identifico bastante con esa frase. La gente que me escucha por primera vez se sorprende de que hable español perfectamente», explica Sato, contenta por la mezcla «ni muy japonesa ni muy española» que heredó de sus padres.

La joven malagueña de 26 años aparece en la Plaza de la Merced nada más salir de la proyección de la película 'Sin fin' en el Teatro Cervantes. Esta semana su agenda está a tope. Protagoniza cuatro cortos que se han proyectado en el Festival de Málaga: 'Rei', que ha participado en la sección de cortometrajes Málaga; 'Hoissuru' y 'Hotel Royal Co', en la sección oficial, y 'Kyoko', en cortometrajes documentales. «La gente va a pensar: ¡Qué pesada la japonesa!», comenta Sato entre risas. Además, ha aprovechado para ver todas las películas que ha podido.

Rostro familiar

Apenas ha tenido tiempo de ver a sus amigos, por eso va a apurar el tiempo libre que le queda antes de coger el AVE hacia Madrid para quedar con ellos en la playa. El lunes tiene un rodaje para un anuncio de la marca de móviles Huawei. Seguramente haya visto ya sus ojos rasgados en algún 'spot' o en vallas y carteles publicitarios, aunque muchos de ellos solo se encuentren en países asiáticos. Hyundai, Mercedes, Kia, Bacardi, Vodafone, Nissan, Turismo de Andalucía… Su currículo crece a un ritmo vertiginoso.

A los seis años se trasladó de Málaga a Akita, en Japón, y a los 16 volvió a su ciudad. Aquí comenzó a cursar el Grado en Estudios de Asia Oriental, que le permitió vivir durante un año en Corea y aprender el idioma. Pronto comenzó a trabajar como modelo tanto en España como en el extranjero –vivió durante un tiempo en Tailandia, desde donde le llegaban muchas ofertas de trabajo–. Hace dos años se mudó a Madrid y antes residió también en Londres, pero echa de menos Málaga. «Venir para el festival me ha dado un chute de energía que necesitaba. El ritmo de vida de Madrid me recuerda un poco a Japón», asegura Sato. Su primer trabajo de ficción como actriz fue con el mismo director de 'Hoissuru', Armad Rovira, en 2014. «Apostó por mí para 'Letters to Paul Morrisey' a pesar de no tener experiencia. Desde entonces me dediqué por completo a la interpretación e hice cientos de cursos», explica la malagueña.

Los mismos rasgos exóticos –para el público occidental, claro está– que le abrieron las puertas a la hora de trabajar como modelo y actriz en publicidad a veces son un obstáculo para no encasillarse. Con su último trabajo, un pequeño papel en la última comedia de Emilio Martínez-Lázaro, Almar G. Sato se siente especialmente satisfecha. «Me solían dar siempre papeles de asiática y en realidad yo solo soy medio asiática. En 'Miamor perdido' me llamo Marian y no tengo ningún ascendiente japonés. Mi objetivo era no encasillarme y mi representante ha sabido venderme bien para ese papel», comenta. También ha encontrado un hueco en el reparto de 'Félix', la nueva serie de Movistar Plus que protagoniza Leonardo Sbaraglia. «La directora de 'casting' de la serie me vio en el videoclip que hice con Pablo López. Fue un punto de inflexión, porque entonces conocí a mi representante y gracias a eso y todo lo que estoy estudiando cada vez tengo más 'castings' y me desenvuelvo mejor que antes. Siento que estoy en el camino correcto. Voy poco a poco pero estoy muy contenta», asegura. Cada año, la actriz se fija una meta que sirva para dar un paso en su carrera: una serie, un personaje más importante en una película... Como admiradora del cine de Pedro Almodóvar, sueña con hacerse algún día con un papel en alguna de las películas del director manchego. «Mi madre desde pequeña me inculcó el gusto por ese tipo de cine y esa sería mi gran meta», comenta Sato, que tiene en Blanca Suárez su referente «más cercano». Espera que su carrera interpretativa –su «plan B» como ella lo llama– no la aleje demasiado de Málaga. «Cada vez vuelvo menos, solo un par de veces al año», lamenta Sato antes de salir corriendo a encontrarse con sus amigos.

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