Álvaro Vizcaíno: «En el mar son las emociones las que te matan»

Alvaro Vizcaíno/FRAN ACEVEDO
Alvaro Vizcaíno / FRAN ACEVEDO

Este superviviente acude al Festival de Málaga a presentar 'Solo', una película basada en su experiencia

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

Hablar con Álvaro Vizcaíno es asistir a una lección de vida. Este madrileño vivió una experiencia cercana a la muerte con 38 años. Buscaba un buen lugar para practicar surf y quedó atrapado durante 48 horas en un acantilado de Fuerteventura con medio cuerpo partido. Esta es la historia real que hay detrás de 'Solo', una película que estrena hoy el Festival de Málaga y que detrás de su angustioso argumento esconde un mensaje total de recuperación.

Un pequeño resbalón fue el origen de toda una experiencia que no sabemos si tildar de desafortunada, porque nuestro protagonista tiene muchísima suerte de seguir vivo. «Me quedé colgado y estaba convencido de que me iba a matar porque sé que caerse desde una altura de 10 metros contra las rocas es una muerte asegurada. Pero me tiré, y sobrevivir a esa caída fue el primero de varios milagros». A raíz de esa caída, Vizcaíno se rompió la cadera, se lastimó la pierna y se hirió gravemente la mano. «Tenía desmayos del dolor cada vez que me movía y sufrí convulsiones, todo en la más completa soledad. Después de otro desvanecimiento mi conciencia supo que tenía que hacer algo». Con él se aprende que en este tipo de experiencias te ahogas en el mar agotado por luchar contra las circunstancias. «En el mar las emociones son las que te matan. En lugar de luchar, acepté ese momento de muerte y ocurrió algo misterioso. Yo no estoy vivo por luchar, sino por llegar a una aceptación radical de mí mismo. Quería morirme con agradecimiento, no con desesperación. Entré en la oscuridad, me apagué y tenía un sentimiento de soledad inmenso en el que no sentía nada. Cuando desperté ya había luz. Me noté animado, con fuerzas otra vez, y no le daba ninguna explicación. Después descubrí que la aceptación de la muerte supone un reseteo de tu sistema». Entonces la energía vuelve a canalizarse y consigues lo imposible, que es nadar 500 metros hacia la orilla a 35 grados y casi paralizado. Después llegó el tercer milagro. Al cabo de mucho tiempo y sin ropa, sin comida ni por supuesto agua y bajo temperaturas tan altas la deshidratación se convierte en tu asesino. Después de arrastrarse durante dos horas encontró una pequeña botella de agua en un lugar inhóspito del Atlántico. «Gracias a esa botella estoy vivo».

«Me salvé en el momento en el que acepté que me iba a ahogar y perdí el miedo. Fue una llamada de la vida»

Tras dos días de supervivencia extrema y de tirarse al mar con ayuda de lo poco que encontró, fue rescatado por unos navegantes. Fue entonces cuando se vino abajo. «En el momento en el que supe que me iba a salvar mi cuerpo se desvaneció». Vizcaíno ha participado en el rodaje de esta película, pero además está escribiendo un libro y está dándole vueltas a un proyecto de documental no sólo sobre su experiencia, sino también la de otra gente que ha vivido experiencias similares en Fuerteventura, que él describe como un «desierto de sanación». Ante este trauma, cabe preguntarse si nuestro héroe se siente cómodo reviviendo la situación al relatarla o si eso le supone el alivio de poder contarlo. «He contado esta historia mil veces y aun así no hay ni una sola vez en la que no se me erice todo el cuerpo, pero estoy encantado de contarla porque siempre percibo un cambio en quien la escucha. Si te dejas asuntos pendientes en tu vida, vas a morir asustado y te vas a ir con esa sensación, y esto es muy importante». Sigue haciendo surf porque le apasiona. «El mar no tiene culpa de nada; solo las emociones».

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