'Casi 40': una agridulce película sobre la vida sin postureo

'Casi 40': una agridulce película sobre la vida sin postureo
Salvador Salas

El cineasta triunfador de los Goya presenta en Málaga una aguda y entrañable reflexión sobre esa crisis que hay que pasar al llegar a las cuatro décadas de edad

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Hasta David Trueba se apunta a lo pequeño en este Festival de Málaga para crecerse en pantalla. El cineasta triunfador de los Goya con 'Vivir es fácil con los ojos cerrados' ha vuelto con 'Casi 40', una aguda y entrañable reflexión sobre esa crisis que hay que pasar al llegar a las cuatro décadas de edad. Y el único secreto es vivirla con naturalidad y sin necesidad de postureo. Una mirada que está presente en esta película mínima de grandes diálogos sobre una cantante retirada y su amigo de infancia que se reencuentran para una minigira.

Cierta amargura cargada de la alegría de vivir se respira en la agriculce 'Casi 40', en la que Trueba recupera a los actores de 'La buena vida', Lucía Jiménez y Fernando Ramallo, para narrarnos una película a contracorriente que nos habla de la amistad y del amor, y que defiende la grandeza de lo análogico. Con cierta nostalgia, pero sin caer en la depresión. Aquí los móviles solo sirven para hablar no para aislarse cuando estás acompañado. Un lúcido y divertido canto al contacto personal por encima del éxito. O más bien ese es el éxito.

La película supone además una reivindicación de la cultura, especialmente de la música y las bandas de carretera y también de esa especie en extinción que son las librerías, los escenarios en los que los protagonistas realizan esta gira musical que también transita por localizaciones de la España de interior cargada de historia. Un gusto por lo diferente frente al discurso mayoritario de las urbes, las audiencias y los millones de descargas.

'Casi 40' tiene punto de unión con otra de las películas que hemos visto en esta sección oficial, 'Las distancias', de Elena Trapé que reflejaba el paso a la madurez de los 30. Aquí vamos un paso más allá con dos personajes que se han aceptado, pero que se vuelven a unir porque se dejaron cosas sin decir. Especialmente, el personaje de Fernando Ramallo, que todavía busca su sitio en el mundo. Junto a él, la cantante interpretada por Lucía Jiménez brilla con una luz que te plantea por qué esta actriz no hace más películas. Hay mucha competencia este año para el premio de interpretación femenina, pero ella es la favorita.

Trueba nos presenta una película alejada de cualquier moda, muy personal y cómplice. Que no es perfecta, pero con la huella de uno de los mejores narradores de nuestro cine. Que te hace pensar y te deja una sonrisa. Una película sanadora, con música propia y llena de encanto

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