Maribel Verdú, primer nombre del Festival de Málaga con 'La punta del iceberg'

Maribel Verdú, acompañada de Luis Alegre, ayer en el ciclo ‘Palabras mayores’. /
Maribel Verdú, acompañada de Luis Alegre, ayer en el ciclo ‘Palabras mayores’.

La actriz habló ayer de sus 30 años de profesión en La Térmica y anunció que también rodará con Antonio de la Torre 'Abracadabra', a las órdenes de Pablo Berger

FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Hace un par de años vivió una de esas noches que no se olvidan sobre el escenario del Teatro Cervantes. Sus compañeros le regalaron los oídos y el público la galardonó con el cariño de los aplausos al recibir el Premio Málaga SUR del Festival de Cine Español. La propia Maribel Verdú recordó ayer en La Térmica la emoción de aquel reconocimiento antes de anunciar que el próximo mes de abril volverá a la alfombra roja del certamen, ya que le acababan de confirmar que su última película, el thriller La punta del iceberg, ha sido seleccionado en la sección oficial. La actriz, que cumple precisamente 30 años desde su irrupción en la gran pantalla, tiene sobre la mesa también la nueva película de Pablo Berger, Abracadabra, donde volverá a tener compañía malagueña: Antonio de la Torre. «Él es el típico marido futbolero y yo interpretaré a una choni, un papel que nunca había hecho y me apetece mucho», comentó una divertida Verdú ante el numeroso público que acudió a escucharla en el ciclo que volvió a hacer honor a su nombre, Palabras mayores.

Antes de volver a trabajar con De la Torre y Berger, Verdú defenderá en el XIX Festival de Málaga La punta del iceberg, en la que encarna a una directiva de una multinacional que recibe el encargo de investigar y redactar un informe sobre el repentino suicidio de tres empleadas. Las entrevistas con los compañeros de trabajo de las fallecidas irá revelando un clima laboral enfermizo en el que la tensión va en aumento. Junto a la protagonista, el elenco de esta producción de Tornasol y Perenquen Films cuenta con un experimentado reparto en el que figuran Fernando Cayo, Bárbara Goenaga, Álex García, Carmelo Gómez y Ginés García Millán. La cinta abrirá además la nómina de debutantes del Festival de Málaga, que cada año alumbra nuevos nombres de cineastas al panorama nacional. En esta ocasión, La punta del iceberg está dirigida por el canario David Cánovas, que fue candidato al Goya por el cortometraje El intruso.

Verdú explicaba ayer que espera estar de vuelta de Argentina para la presentación de esta cinta en Málaga, ya que en apenas diez días viaja a la Península Valdés para rodar El faro de las orcas, a las órdenes del cordobés Gerardo Olivares. Después llegará el turno de Abracadabra, una «comedia hilarante» en la que repite con el cineasta Pablo Berger tras Blancanieves y con el coprotagonista, Antonio de la Torre, tras Felices 140. La agenda de la actriz también tiene teatro y, por supuesto, también hará escala técnica en Málaga. «Estaré aquí en enero del próximo año», avanzó.

Maribel Verdú habló con pasión de su profesión y confesó que, como no ha dado clases de interpretación, «nunca he tenido síndrome de Estocolmo con ningún personaje... aunque creo que si me raptaran seguro que lo tendría», bromeó.

Sus treinta años de profesión dieron para mucho. Nombres y anécdotas se arremolinaron en su charla, en la que confesó que ha rechazado papeles porque el personaje tenía que bañarse en el mar. «Casi me ahogo cuando era pequeña en La Coruña y meterme en el mar me da terror», señaló la actriz que añadió que solo fue capaz de vencer ese miedo con la llamada de Alfonso Cuarón para protagonizar Y tu mamá también (2001). No obstante, le encanta la costa como lo prueba el «refugio» que tiene «frente al mar» en Estepona.

La actriz también se acordó del rodaje más inolvidable de su carrera, Belle Epoque (1998). «Lo recuerdo como un sueño, dos meses de felicidad absoluta», señaló Verdú que también tuvo palabras para los tres directores «claves» su carrera: « Ricardo Franco, con quien rodé mi primera película y con quien la vida me volvió a juntar en La buena estrella; Eloy de la Iglesia, un protector, y mi Dios, Fernando Trueba». A ellos, unió el recuerdo cariñoso de su abuela, «de misa diaria y con 16 hijos», que se murió pesando que su nieta «no se besaba en la pantalla porque entre los actores había un cristal».