Una pasión que traspasa generaciones

Las familias critican la falta de actividades para los niños en la Feria del Centro

Familias disfrutando con los más pequeños en la Feria del Centro /Marina G Pedraza
Familias disfrutando con los más pequeños en la Feria del Centro / Marina G Pedraza
MARINA G. PEDRAZA

Todo está listo: El sol brilla, corre una brisa fresca que aligera los corazones de malagueños en el centro histórico y los farolillos decoran las calles. La Feria de Málaga inauguró su arte en el centro histórico de la ciudad. Un mar de turistas, aún con sus maletas, inunda Calle Alcazabilla para disfrutar de estos días de festejo. Los caballos, los trajes de flamenca y un buen labial rojo. Venir en feria siempre es una aventura sin parangón pero se multiplica cuando vienes con los más pequeños de la casa. Con o sin flor en sus cabezas agarran bien fuerte la mano de sus padres y recorren junto a ellos la tradición de arte y jolgorio que caracteriza a Málaga.

Para Gema, que la rodean cinco niños y familiares, es ya una costumbre ir a la feria. «Con mis niños llevo viniendo siempre, desde hace cinco años». Sin embargo, no ve que haya espacio para los niños en la Feria del Centro «a pesar de que en Alcazabilla montan algunas actividades por la mañana y no está mal». «Nosotros tiramos más al real desde que nacieron los niños», explica.

Marta, acompañado de su marido, también suele ser una fiel feriante. Este año le acompaña su hijo por primera vez. «La experiencia es muy buena, ahora que el centro está todo peatonal. Es muy bonito venir a la romería y transmitir las tradiciones a los niños», dice.

Gloria, sus amigas y todos las niñas buscan la romería vestidas de flamenca. «Siempre disfruto la feria de Málaga. Venir con los hijos es diferente. Hay que acostumbrarlos, y darle también sus mimos. Yo es que soy muy ferianta y eso al final se transmite», relata la madre.

A sus pequeñas acompañantes, quienes han esperado desde hace semanas poder enfundarse en su traje de gitana color marfil con un mantillo a juego y labios colorados, les encanta la feria. Aunque cada una tiene gustos diferentes. Si pudieran elegir lo que más les gusta para Elena y Sara serían «los cacharritos». Para Lorena, sin duda, lo mejor es «estar con la familia».

Elena y su familia baja al centro todos los años con los niños. «A veces se lo pasan mejor cuando hacen las actividades en Alcazabilla para ellos pero como no haya música que les entretenga se les hace más pesado porque se aburren más», declara la feriante. «La pasión por la feria se vive. Si no les enseñas a disfrutar de la feria desde que son pequeños luego cuando son mayores no la van a disfrutar igual. Creo que la feria del centro debería poner más cosas para los niños. Ahora piden más dedicación y actividades para ellos y el centro no está preparado para eso», critica.

La Feria sólo acaba de empezar. Y todos están listos para que la música y la cultura les atrape hasta el final.