Dos orejas generosas y Ventura en el recuerdo

Banderilla al violín de Lea Vicens al segundo del festejo. /Hugo Cortés
Banderilla al violín de Lea Vicens al segundo del festejo. / Hugo Cortés

Pablo Hermoso de Mendoza y Lea Vicens logran trofeo tras dos discretas actuaciones en una tarde tediosa, donde Guillermo Hermoso de Mendoza falló con los aceros

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

Málaga cerró este domingo su feria taurina con la tradicional corrida de rejones. Un festejo que no despertó el interés de otros años ya que apenas hubo media entrada. ¿Tenía el cartel, por mucho que se esté repitiendo en otras ferias, el atractivo necesario para movilizar al aficionado al caballo?

En lo que respecta a lo que se vio en el ruedo, fue más bien una tarde tediosa que en algunos momentos se hizo hasta pesada, aunque el público asistente tenía ganas de fiestas, por lo que se cortaron dos generosas orejas y gracias al buen criterio del palco, que supo mantener el listón de la plaza, aquello no se convirtió en un festival triunfalista. Los Hermosos de Mendoza, padre e hijo, y Lea Vicens dejaron algunos detalles, pero muy lejos de llevar la emoción a los tendidos. Mientras tanto, sobre el ambiente aún planeaba la espectacular y soberbia actuación de Diego Ventura el pasado jueves en La Malagueta en un festejo mixto. Y claro, ese recuerdo y lo que el rejoneador hispano-luso hizo estuvo muy presente a la hora de las comparaciones.

Pablo Hermoso de Mendoza va camino de los treinta años de alternativa. Tres décadas en la que ha sido un revolucionario del toreo a caballo –cuya estela ha seguido Ventura– y donde ha cosechado importantes triunfos, también en Málaga, que le han convertido en un referente y un pilar indispensable del arte de Marialva. Sin embargo, la impresión que ayer dejó el rejoneador navarro es que está en el camino de la retirada y que si no lo ha hecho es porque pretende dejar a su hijo bien colocado en el escalafón. A ello se une su rivalidad con Diego Ventura que hace que no coincidan en los carteles, lo que resta competitividad, un valor tan necesario en la tauromaquia, sea en la lidia a pie o a caballo. En este contexto, la actuación del rejoneador de Estella fue en su conjunto de las menos lucidas que se le recuerdan en La Malagueta.

Lo mejor de su actuación se vio en el primero, al que enceló con temple a lomos de 'Alquimista'. En banderillas, llevó a 'Negativo' a dos pistas de manera muy templada y con 'Janucá' colocó rehiletes al quiebro, unas veces con mayor efectividad que otras. Remató con las cortas sobre 'Hiato' y dejó un rejonazo trasero de rápido efecto. El público premió con una oreja una actuación digna, pero muy lejos de las grandes tardes del rejoneador navarro enMálaga.

Pablo Hermoso de Medoza coloca una banderilla a toro pasado.
Pablo Hermoso de Medoza coloca una banderilla a toro pasado. / Hugo Cortés

El cuarto, el toro de más peso que se ha lidiado este año en La Malagueta, con 609 kilos, fue un animal muy parado y soso desde que salió por chiqueros. En banderillas montó a 'Extraño' y 'Dalí' en una labor muy irregular donde se le cayó el primer rehilete y clavó en la mayoría de las ocasiones a toro pasado. Eso sí demostró su solvencia, pero volvió a faltar la emoción. Con el rejón de muerte dio un sainete: tres pinchazos, medio rejonazo y un rejonazo. El silencio fue el premio a su labor.

Lea Vicens tuvo un primer oponente que salió muy suelto y al que logró encelar y templar en banderillas, donde tuvo una actuación irregular y con altibajos tanto a lomos de 'Bético' como de 'Bazuka' y 'Greco', con el que puso dos rosas. Dejó un rejón entero casi entero y echó pie a tierra para descabellar al primer intento.

En el quinto, la rejoneadora francesa destacó en un templado trote llevando al toro encelado con el sombrero en sendas vueltas al ruedo tras clavarle el primer rejón de castigo. En banderillas, a lomos de 'Gacela' puso una al quiebro tras varias pasadas en falso, con 'Diluvio' puso rehiletes a la grupa, a toro pasado, e intentó levantar la actuación con 'Deseado', que citó al toro con las manos levantadas. Terminó con dos rosas y un rejón muy trasero. El público pidió mayoritariamente la oreja, que la presidencia, reglamentariamente concedió, y el respetable solicitó, de manera incomprensible, la segunda, aunque el palco, con buen criterio, no la concedió. Lea Vicens dio dos vueltas al ruedo; le sobró la segunda.

Guillermo Hermoso de Mendoza en un par a dos manos.
Guillermo Hermoso de Mendoza en un par a dos manos. / Hugo Cortés

Guillermo Hermoso de Mendoza acaba de cumplir 19 años, aún no ha tomado la alternativa –de ahí que lidiara dos novillos– e intenta seguir la estela de su padre. Un camino que tiene dos caras: la positiva es que dispone de una buena cuadra –la comparte con su progenitor– y un extraordinario maestro; la negativa es que las comparaciones siempre van a estar presentes, así como la responsabilidad de estar a la altura de un apellido que ya ha hecho historia en el rejoneo. Y eso pesa, mucho.

Guillermo Hermoso de Mendoza debutó en Málaga y dejó buenas sensaciones, aunque estuvo pésimo con los aceros. Tuvo una actuación en la que a pesar de notársele las carencias que aún tiene, se le vio menos verde de lo que se podía pensar a priori. Su primero fue un toro soso al que sólo puso un rejón de castigo. En banderillas, la actuación fue de menos a más a lomos de 'Extraño' y, sobre todo con 'Ícaro', con el que estuvo muy valiente dejándose llegar mucho al animal y templádolo. Terminó con 'Pirata' y dos rosas. Dejó un bajonazo caído, tres pinchazos y cuatro descabellos.

En el último de la feria, 'Luchador' de nombre, Hermoso de Mendoza junior se mostró muy entregado y más templado que en su primero y destacó en un buen par a dos manos a lomos de 'Pirata'. Con el rejón de muerte dejó un rejonazo trasero y caído y cinco descabellos.

Temas

Toros

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos