OLVIDADO 'FERIANTE' RUCOBA

PEDRO LUIS GÓMEZ

Poco podía imaginar el joven cántabro Joaquín de Rucoba cuando ganó por unanimidad la plaza de Arquitecto Municipal de Málaga, con apenas 26 años, el 20 de agosto de 1870, que 149 años menos seis días después se conmemoraría por todo lo alto la reinauguración de la plaza de toros que él diseñó. Este arquitecto natural de Laredo apareció por Málaga durante dos etapas de su vida: de 1870 a 1880, y posteriormente entre 1895-89. Aquí, Rucoba fue protagonista y firmante de grandes obras que lo perpetuarán en la historia de Málaga, aunque esta ciudad, tan madrastra, sólo lo recuerde con un pequeña calle en la Barriada de Suárez...

Entre los trabajos malagueños de este laredano destacan la redacción de las 'Ordenanzas Municipales de Málaga', La Alameda, el Paseo del Parque y el diseño previo de la calle Larios, así como el Mercado de Alfonso XII o de las Atarazanas (1873), amén del ya referido diseño de la Plaza de la Malagueta (1874-76). A estos proyectos le siguen muchos otros de vivienda y equipamientos como el Asilo de Santa Marta o conocidas viviendas del Paseo de Reding y Paseo de Sancha...

Rucoba es, pues, parte importante en la Feria de Málaga, porque toda fiesta española que se precie, guste o no, tiene como parte fundamental de la misma los toros, y Málaga no iba a ser una excepción. Rucoba nos dejó como herencia una de las primeras plazas de estilo neomudéjar de España y la primera gran obra en Málaga en la que se utilizó el hierro como elemento fundamental, sobre todo en los pisos superiores. Málaga lo catapultó a la fama, y de aquí se fue a Bilbao donde diseñó el famosímo el Teatro Arriaga, para después volver a Málaga y acabar en su Laredo natal, donde moriría en 1919. Su busto debería figurar en La Malagueta remodelada y renovada, que ayer lució sus mejores galas, como aquel 11 de junio de 1876. Sería justo.