La música no para en la Feria del Centro: de la calle a los bares

El grupo de Sara y Álex disfrutaba ayer de la fiesta en Theatro Club, aunque reconocían que tenían la intención de llegar a casa para la hora de cenar/MIGUE FERNÁNDEZ
El grupo de Sara y Álex disfrutaba ayer de la fiesta en Theatro Club, aunque reconocían que tenían la intención de llegar a casa para la hora de cenar / MIGUE FERNÁNDEZ

La fiesta termina en la calle sobre las 18.00 horas, pero sigue en los bares y discotecas hasta entrada la noche

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

Yoli, Rocío y Yoli (ya es casualidad) sostienen –copa en mano– que para ellas la feria del Centro es más de venir a los bares. Afirman esto tajantemente, y a continuación se ponen a bailar a ritmo de reggaeton esperando que sus fotos salgan en el periódico al día siguiente. Las tres chicas, de unos 30 años de edad, son malagueñas y habituales de la feria, aunque nunca llegan antes de las 17.00 horas.

Para muchos malagueños, y también para buena parte de los turistas que visitan Málaga en estas fechas, la feria no empieza a la hora de comer. Apenas han estado algunas veces en su vida escuchando sevillanas y verdiales en la calle Larios; pocas veces han ido a comer a las casetas más típicas y ni siquiera saben que ahora hay música en las plazas.

Esta, para muchos, es la otra feria, aunque en realidad se trata de dos cuestiones complementarias. Cuando la música deja de sonar a las 18.00 horas en las calles, ésta se traslada a los bares y a las discotecas. En el caso de las 'yolis' y de Rocío, éstas disfrutaban de la tarde previa al festivo en Theatro Club, aunque en esta semana todo vale. «Nos da un poco igual dónde vayamos, en feria pisamos sitios que en el resto del año ni nos planteamos», aseguran.

La plaza Mitjana suele ser cada tarde un hervidero de personas dispuestas a continuar la fiesta
La plaza Mitjana suele ser cada tarde un hervidero de personas dispuestas a continuar la fiesta / MF

Ese mismo argumento usan la malagueña Sara y su amigo segoviano, Álex, que a pesar de ser de fuera es un habitual de la feria del centro. Ayer por la tarde se encontraban disfrutando de la fiesta en Theatro Club, aunque en principio tenían pensado marcharse antes de la hora de cenar. «Fiesta o no, yo mañana trabajo», explicaba la malagueña, que formaba parte de un grupo más grande y estéticamente ecléctico que no parecía estar muy agobiado por la hora de volver a casa.

La tarde noche del centro es también territorio para las despedidas de solteros y solteras. En la Sala Wengé había ayer un gran y simpático grupo de mujeres de San Fernando, Cádiz, que venían a festejar las futuras nupcias de Nuria. Para ellas, que es la segunda vez que venían a la Feria de Málaga, la jornada empieza justo después de comer, cuando se acercan a centro a beber en las calles. «No hacemos un 'botellón' como tal, pero sí que nos tomamos unas botellitas de Cartojal con el sol, y ya luego vamos viendo dónde entramos», dice una de ellas.

Para este grupo de amigas, la feria es diferente a otras. «Es que nunca habíamos estado en unas fiestas partidas en dos; una por las calles y otra en un recinto», dicen. «Nosotras hacemos doblete siempre, y eso que por la mañana o al mediodía nos solemos ir un ratito a las playas», cuentan estas incombustibles.

Ya en la plaza Mitjana, uno de los epicentros de esta marcha después de las 18.00 por la cercanía de muchos bares de copas, están las amigas de Marina, que también se casa en breve. Están en Chamos, uno de los locales históricos de esta plaza. En su caso ya lo conocen, porque a pesar de estar de despedida de soltera ellas sí son de Málaga. «Lo mejor que tenemos aquí es el buen rollo que tiene la gente», aclaran.

También los locales de ambiente gay se animan en estas horas. El Carmen, Peter Pan, La Comedia o el Oranch. Este último es en realidad el restaurante Citron; pero en los últimos años uno de sus camareros, Raúl, lo ha reconvertido en feria en un bar de copas en el que él mismo pone la música. Allí estaba, entre otra mucha gente, Fran, que en realidad es el nombre verdadero de la travesti patinadora más conocida de este país, Kelly Roller. Es el primer día que tiene libre para salir desde que comenzó el Mad Bear de Torremolinos. «Hemos salido de allí para pasar aquí la tarde, y la verdad es que no nos arrepentimos», asegura.

Con más o menos gente que otros años, lo cierto es que la feria del Centro es mucho más que el almuerzo y los conciertos. Aquí no para la música, aunque sea dentro de los locales.