La Feria del Centro no entiende de horarios

Malagueños y visitantes se saltan los límites establecidos por el Ayuntamiento y continúan con la diversión hasta bien entrada la noche, más allá de las prontas y reglamentarias 18.00 horas

Plaza de Uncibay, epicentro de la resistencia /Ñito Salas
Plaza de Uncibay, epicentro de la resistencia / Ñito Salas
Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Es una pugna diaria que se repite cada año. El Ayuntamiento dice una cosa y la gente hace otra. La feria del centro empieza a las doce del mediodía y acaba a las seis de la tarde, con la excepción de que los bares pueden mantener la música en directo una hora más –principal novedad de este 2019–. Pero la realidad es que los feriantes no brillan por su puntualidad, más bien por sus ganas de fiesta, por eso la mayoría llega a la hora del almuerzo con la intención de quedarse hasta la noche. En lo que va de esta Feria de Málaga, el cachondeo no se ha extinguido de las principales zonas de encuentro, y este sábado no fue ninguna excepción: «Venir tan pronto no tiene sentido, la gracia empieza ahora», explican cuatro chicos en Plaza de Uncibay, epicentro de la resistencia y ejemplo del sentir popular.

Todas las imágenes que ilustran esta crónica fueron tomadas pasada la hora oficial de cierre. A las 19.43 horas el cruce entre Comedias, Plaza del Teatro, Méndez Núñez y Tejon y Rodríguez era un hervidero de feriantes. Ana, Laura y Susana, habituales de la semana grande pese venir desde Granada y Córdoba, aseguran haber llegado «sobre las seis». «No sabíamos que a esa hora ya se acababa la fiesta de día, la verdad», explican. Confirman que, tanto ellas como todos sus amigos, han traspasado el umbral de las 18.00 horas el resto de días que han acudido al centro. «Aunque ya no haya música en directo se está muy bien, hay mucho ambiente como se ve a simple vista».

Con esta reflexión continúa la tarde. Junto a ellas un grupo de chicos uniformados con camisetas de corte hawaiano canta y lanza sombreros al aire. Con el mismo corte, otro conjunto de malagueños, esta vez ataviados con trajes de flamenca y maquillaje, protagoniza la jarana de plaza Mitjana, también llena hasta la bandera. «Sabemos que a las seis se supone que se acaba todo, pero... ¡es mentira!», jalean. En la bocacalle que da a Caldereriá, un grupo de comensales canta, «no estamos locos, sabemos lo que queremos» a base de palmas.

Desde la Plaza del Siglo, un río de feriantes sube de nuevo hacia Uncibay, pero no es solo por el ambiente: el cordón policial que escolta a la comitiva de limpieza de Limasa, que asciende desde calle Larios en dirección plaza de la Constitución hace presión a partir de las siete y cuarto de la tarde. El convoy vira hasta la Plaza del Obispo y se retira, dejando la parte alta del casco histórico sin tocar, espacio en el que la diversión se prolongará, como todos los días, hasta la noche. Mientras que la Policía Local progresa por Larios, en las calles perpendiculares se mantiene el cachondeo. A las puertas de El Chinitas un grupo se arremolina al son de una guitarra flamenca, un cajón y una pandereta mientras los camiones de Limasa pasan a escasos metros, de nuevo desafiantes al programa establecido por el Ayuntamiento.

Salvador Salas

La subida de los vehículos de limpieza escoltados por los agentes de la Policía Local producen una escena habitual de la feria del centro: los que quieren seguir de fiesta abandonan la zona entre cánticos: «¡Manos arriba, esto es un atraco!», frases que los agentes encajaban con filosofía y paciencia.

Tras la primera batida del convoy, calle Larios permaneció limpia durante un buen rato, aunque Constitución se limpió más adelante. En el caso de Uncibay, Mitjana y otros espacios, la congregación de tanta gente bebiendo hacía que el suelo permaneciese pegajoso y lleno de residuos, otra fotografía conocida de la feria del centro.

Mientras tanto, el Real Cortijo de Torres vivió este sábado una jornada pletórica con largas colas y llenos desde primera hora de la tarde. Las casetas y los enganches mantuvieron el ritmo de la tarde y la noche se cerró, como siempre, con la zona de ambiente 'discotequero' cargada de ambiente, además de la zona de la Juventud, de nuevo con cientos de personas consumimiento alcohol al aire libre.