La feria más tradicional en un domingo tranquilo

La feria es un punto de encuentro de familias y amigos además de una celebración intergeneracional. /Salvador Salas
La feria es un punto de encuentro de familias y amigos además de una celebración intergeneracional. / Salvador Salas

El domingo suele ser en cada edición una jornada de transición, lo que a su vez permite disfrutar de la fiesta sin agobios y aglomeraciones con un ambiente muy familiar y relajado

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

La Feria de Málaga 2018 vivió ayer en el centro la segunda jornada en un ambiente relajado y con una afluencia de gente menor de la que se registrará otros días de la semana. Habitualmente, el domingo de feria muchos lo entienden como una jornada de 'transición'. El sábado hay muchas ganas de feria, y después los malagueños ya se preparan para encarar el día previo al 15 (que este año cae en miércoles), ya que es festivo y se puede disfrutar de la fiesta con mayor tranquilidad.

Por este motivo, es el día que suelen elegir para ir al Centro aquellos que no sean fans de las aglomeraciones y de los agobios. Prácticamente en cualquier bar, restaurante o caseta se podía pedir la comida tranquilamente y sin esperas;e incluso se podían encontrar mesas en las terrazas, una misión casi imposible en los días centrales de la feria.

El domingo también fue el día escogido por aquellos que priorizan la fiesta más tradicional. El escenario de la plaza de la Constitución estuvo de nuevo muy animado con la música flamenca, y las pandas de verdiales y las charangas hicieron de las suyas en la calle Larios y en los aledaños;que son las zonas que a primera hora están más bulliciosas. Así, y como es habitual, se vieron muchos trajes de gitana y mucha peineta. Alguna reconocía mientras bailaba que este traje de flamenca da «mucha calor», y que solo se lo pone un día como ayer, en el que no hay demasiada gente.

Un pequeño, muy bien vestido, se arranca con unos pasos de baile.
Un pequeño, muy bien vestido, se arranca con unos pasos de baile. / Salvador Salas

A lo tradicional y lo relajado, la jornada del domingo sumó también el elemento familiar. Por las mismas razones mencionadas anteriormente, los grupos de familias (o amigos) a los que les gusta reunirse al menos una vez a lo largo de la semana, también eligen esta jornada. En muchos de los restaurantes se podía apreciar que en el centro este modelo de fiesta también tiene su público.

En cuanto a la afluencia de gente en relación a otros años, aún es pronto para tener una valoración completa. A simple vista parece que los feriantes son un número ligeramente inferior a 2017, pero en esta feria de día del centro esa ha venido siendo la tendencia desde al menos 2014. Una de las referencias habituales para tomar la medida del público es el volumen de feriantes que suelen abarrotar la caseta del Colegio número 1 de la plaza de la Constitución, uno de los mejores espacios de todo el Centro. Ayer domingo no había necesidad de hacer colas para pedir la comida;y se podía bailar en su interior.

Penca de biznagas malagueñas para darle aroma a la feria del Centro en la mañana del domingo.
Penca de biznagas malagueñas para darle aroma a la feria del Centro en la mañana del domingo.

Aunque a priori se pudiera pensar que un menor número de público podría lastrar el beneficio que pudieran tener los comerciantes y hosteleros del Centro, esto es muy matizable. Tal como ya se pudo observar a lo largo de la feria del año pasado –y que luego confirmaron los propias patronales de los sectores implicados– esta afluencia menor se combina con un mayor consumo por persona. Así, si hace unos años una mesa de 6 personas significaba 12 cañas y algunas tapas, parece que ahora no solo se animan los turistas a consumir productos de más calidad, sino que también lo hace el público local. Locales como La Peregrina (en la calle Madre de Dios), que tienen una carta con precios que oscilan en grandes abanicos, los camareros salían de cocina con mucho marisco y menos ensaladillas rusas. Bajo este analísis se podría incluso determinar que lo que significa la gastronomía, la feria del centro se dirige a un modelo de más calidad y más sostenible, lo que sería todo un éxito.

#Turisteo

Una buena parte de los malagueños obvió ir a la feria en domingo, pero básicamente porque podían elegir. Los turistas, que disfrutan de las calles del Centro todos los días que eligen venir a la ciudad, también fueron otros de los grandes protagonistas de la jornada.

Bastaba con echar un vistazo a los 'hashtags' de Instagram de #FeriaMLG o #FeriaMalaga para comprobar que la etiqueta que más veces aparecía en común con estos dos anteriores era el de #Turisteo. Por lo general, dichas etiquetas iban con fotos en zonas muy características de las calles del centro. La calle Larios, la plaza de la Constitución o de la Merced, calle Alcazabilla y, por encima de todas ellas, los barriles rosas de Cartojal en la plaza de la Marina y el tradicional arco de entrada al inicio de la citada calle Larios.

El 'botellón', una vez más, hizo acto de presencia en torno a las 18.00 horas. Con algo menos de gente que el sábado, pero en esta actividad que reúne solo a los jóvenes la diferencia entre un día u otro no es tan grande como en otras zonas como la plaza Uncibay o la Mitjana, en las cuales, desafortunadamente, solo hay conciertos dependiendo del día. Eso sí ha sido un paso atrás.

 

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