ETERNO ESTRIBILLO

ETERNO ESTRIBILLO

FRANCISCO MOYANO

Cuando hace una semana, invitado por el Centro de Iniciativas Turísticas, visitó Marbella el vicepresidente de la Junta, Juan Marín, preguntado por los periodistas, declaró que la llegada del tren a Marbella y Estepona no es algo prioritario. Podría quedar como una simple opinión del responsable de Turismo, cuyo departamento no tiene competencias en materia ferroviaria, pero es que en Marín concurre su condición de vicepresidente del Gobierno andaluz. No parece que sea una opinión personal porque ninguna fuente gubernamental ha aclarado nada al respecto. Parece que este gobierno andaluz también da bandazos como frecuentemente se atribuye al presidente nacional en funciones. Una reivindicación documentada al menos desde los años treinta del siglo XX y recomendada por don Ramiro Campos Turmo en los veinte, no puede estar sujeta a lo que un consejero o vicepresidente decida que es prioritario o no lo es. Sorprendente también que la sociedad civil se mantenga al margen y que los grupos políticos no se pronuncien o lo hagan cinco días después, caso del equipo de gobierno. Ante la pasividad se corre el peligro de que se transmita la falsa idea de que no terminamos de tomar en serio el asunto del ferrocarril, aunque siga siendo estribillo recurrente en las sucesivas campañas electorales, cada vez más teatro con actores poco convincentes. Decepciona que toda necesidad en infraestructuras referida a Marbella se instale en la más desesperante lentitud. Con frecuencia se anuncian grandes empresas, con cifras concretas de inversión y plazos tasados de ejecución; ni por equivocación se cumplen los tiempos y escasamente terminan siendo una realidad. Dejando al margen, aunque sea la base de todo, el PGOU, documento viable en todas partes menos aquí, son muchos los proyectos que en este momento aguardan para su puesta en marcha o finalización. Casi ha caído en el olvido la ampliación del Puerto de la Bajadilla, una de las tomaduras de pelo del jeque Al-Thani en la provincia de Málaga, pendiente de informes técnicos reclamados judicialmente, una vez que el pronunciamiento de los tribunales constatase la inviabilidad de la Unión Temporal de Empresas entre el jeque y el Ayuntamiento. Miles de puestos de trabajo se anunciaron con acordes de fanfarria; los escépticos fueron calificados como agoreros. Con cierto grado de desbloqueo, pero con la lentitud consabida, sigue sin avanzar la ampliación del Hospital Costa del Sol; al menos se decidió comprobar el estado de las estructuras levantadas hace una década. Cierto que la propia gerente del complejo sanitario reconoció que el proyecto original "ha quedado obsoleto". ¿Cuántas campañas electorales tendrán que pasar antes de que el hospital sea realidad? De igual forma los necesarios centros de salud no terminan de llegar y los barracones volvieron a tener un indeseable e indeseado protagonismo al inicio de curso porque los plazos de ejecución del nuevo instituto han venido siendo papel mojado. La iniciativa privada tampoco cumple las promesas realizadas, aunque parece ser que se debe a trabas de las administraciones públicas, la burocracia lenta y en ocasiones asfixiante. Según se había anunciado en su momento, el pasado verano debió ser la ocasión para la apertura del antiguo Hotel Don Miguel, gestionado por el Club Med; no ocurrió así y el próximo horizonte de inauguración se traslada a la primavera del próximo año. Nada menos que China (Hong Kong) fue el lugar de presentación del proyecto del grupo Platinum Estate de construcción de un hotel de cinco estrellas "W Marbella Resort", en la zona del Real de Zaragoza, en Las Chapas. Se anunciaba su apertura para 2021, pero el retraso es considerable por la lentitud a la hora de conceder los diferentes permisos. 240 habitaciones será su capacidad y una fuente de creación de cientos de puestos de trabajo; continúa en la fase de proyecto. La ausencia de un PGOU se hace notar. Esta es la zona de las dunas y los promotores se comprometieron no solamente a respetar y proteger el entorno dunar, sino a aquilatar la verdadera importancia medioambiental del paraje. No conocemos un calendario preciso de ejecución. La espera se plantea también en torno a los prometidos espigones de nuestras playas. Se mantiene el debate entre quienes defienden los espigones transitables y quienes prefieren los sumergidos. Los primeros ya los tuvimos y demostraron su eficacia. Todo lo expuesto suena a un estribillo conocido y cansino, pero conviene seguir repetitivamente recordándolo para que no terminen como proyectos olvidados.