Coches de caballos y jinetes, pura esencia de la Feria

Juntos enganches y equinos partculares, se pueden encontrar otros coches que ofrecen paseos por las calles del Centro Histórico y el Cortijo de Torres

Coches de caballos y jinetes, pura esencia de la Feria
Salvador Salas
JOSÉ MIGUEL RAMÍREZ

¿Quién no se ha paseado alguna vez por la Feria de Málaga montado a caballo? Sin duda, es una de las tradiciones más arraigadas de nuestra ciudad cuando llega agosto. Muchos son los caballistas que se encuentran estos días por el Paseo del Parque, pero sobre todo se concentran en el Real del Cortijo de Torres. Y juntos a los enganches y caballos de particulares se pueden encontrar también estos días aquellos que ofrecen sus servicios para todos aquellos que quieran saber lo que es darse un paseo por la feria.

Alejandro Romero, un caballista que lleva más de 15 años trabajando en la Feria de Málaga, considera que su trabajo es el más bonito del mundo. «Me gusta mucho mi trabajo, disfruto en cada paseo y descubro gente muy peculiar», detalla Romero. El primer día de feria participó en la romería a Santa María de la Victoria y durante los diez días de feria tiene su coche preparado para todo aquel que quiera vivir la experiencia.

«El primer día de feria estuvimos muy solicitados. En general, la sensación es buena; esperamos que siga siendo así el resto de días», comenta Alejandro Romero. A pesar de que se trata de un oficio muy sacrificado, ya que se trabaja alrededor de unas ocho horas diarias a pleno sol, Romero se siente afortunado. «Mi jornada de trabajo empieza a las doce de la mañana hasta las 19.30 horas aproximadamente. Pero me encanta la música, el ambiente y se trabaja muy bien», comenta el caballista.

El precio medio para un paseo de unos 30 ó 35 minutos es de 30 euros, tanto si es por el centro como por las calles del recinto del Cortijo de Torres. Y existe la posibilidad de desplazarse del Real al Centro en coches de caballos, en este caso el precio asciende a unos 80 euros. «El camino es mucho más largo y se tarda como mínimo una hora; al caballo hay que cuidarlo, hidratarlo y no avanzar a un paso muy acelerado», sentencia Alejandro Romero.

Martín Loja, otro caballista que se refrescaba en una calurosa tarde de feria, declara que no va al centro para nada, que prefiere el Real. «Aquí estamos mucho más frescos y controlados; en el centro todo es un poco más improvisado», enfatiza Loja. «Sobre todo tenemos demanda de jubilados y extranjeros; el malagueño pasea a caballo en muy contadas ocasiones», explica el caballista.

Además, todos deben cumplir con unas normas de decoro establecidas, además de llevar uniforme o estar siempre junto sus caballos, de lo contrario la policía podría llamarles la atención.

En esta ocasión, el Área de Fiestas del Ayuntamiento ha facilitado la presencia de caballistas y enganches en todo el recinto ferial, concediendo unas tarjetas para el acceso al Cortijo de Torres. Todo ello ha facilitado la presencia de más caballistas este año. Durante estos días habrá un control exhaustivo para que todos los equinos cumplan con los requisitos necesarios conforme a la legislación vigente. Por tanto, desde el Ayuntamiento apuestan también por la figura del caballo en la feria.

La fiesta continúa y es todo un lujo poder pasear y ver estos enganches y coches de caballos. Debe ser una tradición digna de conservar durante muchos años más, porque pese al calor y las horas de trabajo, los caballistas trabajan para que disfruten todos los asistentes a la Feria de Málaga.

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