Un atípico segundo sábado de feria

Aspecto de la plaza de la Constitución este sábado. /Ñito Salas
Aspecto de la plaza de la Constitución este sábado. / Ñito Salas

La jornada de fiesta de mañana dejó algo menos de gente que en otros años, ya que en esta edición las fiestas acabarán hoy domingo con un previsible ambiente familiar y tradicional

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

Cada año, desde estas líneas se aprovecha la jornada del sábado para hacer balance de que lo ha sido la feria del centro, pero la jornada festiva de mañana ha permitido que la ciudad cuente con un día más de sus fiestas. A expensas de lo que pueda ocurrir en cuanto a la afluencia (los malagueños no están acostumbrados a ir de feria el segundo domingo), lo cierto es que la jornada de ayer se convirtió en un sábado de lo más atípico, ya que no se vieron escenas de mogollón como en ediciones anteriores.

Aún así, a falta de ver cómo responden hoy los feriantes, la feria del centro ya está en condiciones de ser sometida a un análisis. Esta edición ha dejado muy buenos momentos, aunque todos ellos bastante más relajados que en otras ferias, ya que el volumen de asistentes ha sido menor;lo que ya representa una tendencia que se viene produciendo prácticamente en el último lustro, aunque más acentuada en estos tres pasados años.

La menor asistencia de gente sí que ha permitido –y en eso han coincidido todos los feriantes a los que SUR ha ido preguntando a lo largo de la semana– disfrutar más de las calles. Los bares y restaurantes no tardaban mucho en traer la comida y se podían conseguir sitios en terrazas; los bares de copas no estaban todos los días llenos hasta la bandera y se podía bailar tranquilamente; el 'botellón' no ha supuesto un problema para la limpieza; y los verdiales y charangas han podido campar por la calle Larios sin mayores complicaciones.

En la jornada de ayer, una vez más, el corte de la música a las 18.00 dejó fríos a los feriantes

La feria del centro cada año cuenta con más alternativas para diferentes públicos

Precisamente, y eso es algo que se volvió a repetir ayer al mediodía, la feria del centro de las primeras horas sigue teniendo muy buena salud. Tanto la principal calle del centro como la plaza de la Constitución siguen siendo el epicentro de la fiesta más tradicional de todas. Aquí es donde el turista que tiene interés en conocer más a fondo la feria se ha podido regodear, tanto en el escenario de la propia calle Larios –usado generalmente por orquestas o pandas de verdiales– como en el de la plaza de la Constitución, que registraban incluso en los días más flojos una importante afluencia de público. Una vez más, hemos de repetir el gran error que supone 'desenchufar' estos conciertos a las 18.00 horas, perdiendo con ello al menos dos o tres horas más dónde se podría mantener.

Los bailes y los cantes locales han sido un fijo en las mañanas del centro y han acaparado la atención de mucho público. Cualquier rincón es bueno para improvisar un rato de ritmo y buen humor. Una joven vestida de gitana se abanica, ayer en una de las calles del centro histórico. / Ñito Salas

Quizá haya sido en el 'segundo turno' de la feria del centro (los que llegan a partir de las 17.00 horas) donde más se ha notado un bajón de público. Ya hemos comentado que el 'botellón' siempre ha sido una referencia para medir el volumen de gente, y este año apenas un día o dos se ha llenado la calle Madre de Dios para esta práctica. A falta de conocer los balances de los hosteleros del centro, sí se ha podido entrever de comentarios de algunos de los propietarios de bares de copas que la caja ha sido peor que el año pasado, aunque los feriantes se lo han podido pasar mejor sin estar agobiados o sin hacer colas.

El triunfo de la música

En lo que sí gana cada año el centro es en la música en las plazas. Ayer se volvió a demostrar una vez más en lugares como la plaza del Obispo (la moda de 2018); en la ubicación de la plaza de la Merced; o en las ya tradicionales San Pedro Alcántara y Mitjana. A ello se suma, por supuesto, una espectacular Free Soul Band en la plaza de las Flores, que ya es toda una tradición.

Además, el centro también es ya un crisol de ferias alternativas. Uno de los mejores ejemplos es la Feria del Mar de Muelle Uno, un evento que lleva celebrándose los últimos siete años y que comienza a las 20.00 horas, justo coincidiendo con el atardecer. Eventos para niños, conciertos y otras actividades que ya se han consolidado como una alternativa real.

Por otra parte, la oferta específica para el colectivo LGTBi en la feria del centro ha aumentado este año. Además de los ya tradicionales El Carmen (para las primeras horas) y el Oranch (el local del Citron), este año se ha sumado La Comedia, la nueva discoteca gay del centro que ha estado llena prácticamente todas las tardes.

La feria del centro dio ayer su primera despedida con una combinación de todas estas opciones y alternativas. Menos gente puede ser menos caja, pero quizá este volumen de asistentes permita que aquellos que no quieren 'emigrar' al real sigan teniendo una de las ferias más singulares que siguen existiendo aún en España.

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