Aguilar gana en una final disputada

Miguel Ángel Aguilar, a hombros, instantes antes de salir por la puerta grande. /Eduardo Nieto
Miguel Ángel Aguilar, a hombros, instantes antes de salir por la puerta grande. / Eduardo Nieto

El mexicano muestra una gran dimensión y se impone a Jorge Martínez, que estuvo a buen nivel

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

Ya había dejado muy buenas sensaciones en la semifinal del pasado martes y ayer las ratificó con creces en el ruedo de La Malagueta. Miguel Ángel Aguilar, alumno el Centro Internacional de Tauromaquia y Alto Rendimiento (Citar), se proclamó con justicia ganador de la XIII edición del certamen de escuelas taurinas de Málaga. No lo tuvo fácil el joven espada mexicano ya que fue una final muy disputada y de nivel en la que tuvo una dura competencia en el almeriense Jorge Martínez, que mostró un gran nivel. El peruano Álvaro Passalacqua, alumno de la Escuela Taurina Provincial de Málaga, estuvo discreto.

El primer rasgo digno de destacar de Aguilar es su fortaleza mental no sólo en el ámbito taurino sino en el personal. Si hace apenas dos meses perdió a su hermano mayor, el matador de toros Mario Aguilar, el pasado martes, cuando toreó en Málaga, falleció su abuelo. El joven diestro de Aguascalientes se repuso de este último duro revés y mostró una gran dimensión ante sus dos oponentes. Madurez, conocimiento de los terrenos, buena colocación, raza, valentía y un buen concepto del toreo fueron las virtudes que evidenció sobre el albero de La Malagueta enfundado en un terno verde y oro. En el esportón, se llevó tres orejas tras sendas buenas faenas, una salida a hombros por la puerta grande que a buen seguro no olvidará y el premio de un puesto asegurado en la feria taurina de Málaga de 2019 para debutar con caballos. El azteca está más que preparado para dar el salto de escalafón y empezar a actuar con los del castoreño.

Con un ramillete de verónicas muy templadas recibió Miguel Ángel Aguilar al segundo de la tarde, que blandeó y manseó. Respondió al quite de Martínez y brindó al cielo (a su abuelo) y al público una faena iniciada con el cartucho de pescao engarzada con una gran tanda por la izquierda de muletazos templados y ligados. Con la zurda consiguió los pasajes más destacados ya que por la derecha 'Puntero' tuvo una embestida menos clara. Mató de una estocada casi entera pescuecera de efecto fulminante y paseó una oreja.

Natural de Passalacqua.
Natural de Passalacqua. / Eduardo Nieto

Dos se llevó del quinto de la tarde, donde, literalmente, formó el taco y desequilibró finalmente la balanza a su favor. Fue 'Nardito' un eral con complicaciones ante el que el mexicano no se amilanó. Lo recibió con dos largas cambiadas en el tercio y unas verónicas rematadas con una media con sabor. Volvió a rivalizar en quites con Martínez. La faena de muleta la inició de rodillas ligando una tanda con la derecha. Ya de pie aguantó las coladas del 'parladé' durante una actuación presidida por la firmeza, el talento y la valentía rematada con manoletinas de rodillas que enardecieron a los tendidos. Mató de estocada.

Jorge Martínez ya dejó patente en la semifinal, y ayer lo volvió a hacer, que es un novillero con oficio y soltura delante de los bureles. Una larga cambiada y unas verónicas estimables fueron el recibimiento al primero de su lote. Fue 'Talabartero' un eral complicado ante el que el almeriense no perdió nunca la cara en una faena brindada al público. Los mejores pasajes llegaron al final, con el burel ya sometido, y dos buenas tandas por la diestra ligadas y templadas. Mató de un pinchazo hondo delantero y se llevó una oreja.

El mismo premio logrado en el último del festejo, con el que se volvió a lucir con el toreo a la verónica. Brindó al público la faena a 'Pitero', iniciada con ayudados por alto ganando terreno al eral que tuvieron mucho sabor. Espoleado por el triunfo del mexicano, Jorge Martínez porfió ante un animal que no terminó de romper y lo hizo a base de firmeza y entrega. Terminó con manoletinas de pie y de rodillas y mató de estocada algo desprendida.

Jorge Martínez, con la derecha.
Jorge Martínez, con la derecha. / Eduardo Nieto

Álvaro Passalacqua estuvo voluntarioso a lo largo de toda la tarde pero su nivel estuvo por debajo del mostrado por sus dos compañeros de final. Su primero, al que recibió con verónicas de rodillas, fue un animal huidizo que rehuyó la pelea y no pudo haber lucimiento más que en una tanda aislada al final; además estuvo mal con la espada. En el cuarto se fue a portagayola y se estiró a la verónica con más voluntad que lucimiento. Desarrolló la faena con la montera puesta y dejó algunos muletazos sueltos pero sin redondear. Volvió a pinchar con los aceros.

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