PSOE / PP / CIUDADANOSSánchez aprovecha la pelea de Rivera y Casado para redoblar la batalla por el centro

Sánchez, anteanoche en Ferraz, tras el debate en Atresmedia. :: p. aguilar / efe/
Sánchez, anteanoche en Ferraz, tras el debate en Atresmedia. :: p. aguilar / efe

El salto del expresidente de la Comunidad de Madrid a las filas liberales da una patada al tablero del posdebate

P. DE LAS HERAS / N. VEGA / M. E. ALONSO GIJÓN / SEVILLA / MADRID.

Los debates electorales estaban llamados a ser el hito fundamental en la recta final de la campaña para las generales del domingo. El del lunes en RTVE casi alcanzó los 8,9 millones de espectadores. El del martes, en Atresmedia se acercó a los 9,5 millones. Los candidatos no han tenido ninguna oportunidad igual de incidir directamente sobre la opinión de los electores. Y, sin embargo, la bomba lanzada ayer al alimón por Ciudadanos y el expresidente popular de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, vino a dar una nueva sacudida al tablero.

Pedro Sánchez -que, según admiten los propios socialistas, se tuvo que contentar con salvar los muebles en sus intervenciones televisivas- vio ayer el cielo abierto para volver a apelar al electorado moderado que recela del viraje dado por Ciudadanos en su afán por sustituir al PP y, tras reivindicarse al mediodía en Badajoz como el único que puede garantizar un Gobierno de «estabilidad, futuro y que frene a la derecha», afeó en Gijón por la noche el modo en el que «discute» la derecha.

En el partido gubernamental creen que aunque la actuación de Pablo Iglesias en los debates pudo hacer mella en su estrategia para concentrar el voto útil de la izquierda en el PSOE y garantizarse un futuro Ejecutivo en solitario, la evidente pugna entre Casado y Rivera les sigue dejando el centro, donde se mueven en torno a 800.000 indecisos, despejado. Por eso recibieron ayer con agrado el incendio en las filas del PP. «Ahora toca apretar el acelerador para aglutinar el voto -dicen en el entorno de Sanchez- y vamos a vender solvencia frente a unas derechas que se despedazan. Somos un partido de orden».

El roto para Pablo Casado es considerable porque contribuye a generar la imagen de que algunos huyen del barco antes de que se hunda en las aguas electorales del domingo. Previamente a que el expresidente madrileño anunciara su cambio de caballo, hacia las 13:00 horas, sin embargo, el líder de los populares se esmeraba en vender las citas en RTVE y Atresmedia como una plataforma para la remontada. «Creo, sinceramente -pronosticó optimista en la Cadena Cope-, que voy a ser presidente del Gobierno la semana que viene».

Dos vencedores

En la dirección nacional defienden que Casado corriera el riesgo de quedar desdibujado en el primer debate y aceptara, sin embargo, en Atresmedia el cuerpo a cuerpo no sólo con Pedro Sánchez, sino con Albert Rivera, que había acaparado todo el protagonismo 24 horas antes. Argumentan que si el lunes -tono institucional, contención y propuestas- se buscó al votante de centro que puede estar tentado por Ciudadanos, el martes el objetivo era el electorado que linda con Vox. Y ponen en duda, además, que la actuación del presidente de Ciudadanos, al que vieron histriónico, funcionara.

En el partido liberal, sin embargo, cantan victoria. Dicen que su último 'tracking' electoral, correspondiente al martes, les sitúa ya prácticamente en empate con el PP y que Vox, en cambio, se ha estancado. Además, aseguran que pese a todo, aún siguen arañando votos a la izquierda, aunque sea en muha menro medida. Esta es, en todo caso, una campaña con altos niveles de volatilidad y lo que un día mueve voto en una dirección, puede quedar superado en cuestión de horas.