PP y Cs presumen de estabilidad en Andalucía en la recta final de campaña

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, junto con el vicepresidente, Juan Marín (d)./EFE
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, junto con el vicepresidente, Juan Marín (d). / EFE

El gobierno andaluz aprueba la limitación de mandato a ocho años y da por cumplido el acuerdo para los 100 primeros días

CECILIA CUERDOSevilla

«En Andalucía, cumplimos». «Hay gobierno para rato». Con estas expresiones PP y Ciudadanos sacaron pecho este martes por la coalición de gobierno en Andalucía, sustentada desde fuera por Vox, una fórmula que ambos quieren exportar para el gobierno central si logran la victoria el próximo 28 de abril. Ambas formaciones dan por satisfecho el acuerdo de 21 medidas para los primeros cien días de gobierno, y lo presentaron como el aval que, en la recta final de campaña, les permite demostrar la viabilidad de su apuesta.

Los dos partidos quisieron desvincular el balance triunfal de las elecciones generales del próximo domingo e incluso de los debates como el celebrado apenas unas horas antes y el que se celebraría poco después, y con los que tratan de atraer a ese elevado porcentaje de indecisos que se siente cómodo en un proyecto de centro derecha. Para ello, aprovecharon que el Consejo de Gobierno llevaba en su orden del día las tres últimas medidas del paquete de 21 acordadas para este arranque de legislatura, con la limitación de mandatos de los cargos públicos a un máximo de ocho años como estrella. La propuesta andaluza afecta a todos los estamentos del ejecutivo, desde el presidente al vicepresidente y los consejeros, y con independencia de las responsabilidades o carteras que ocupen en ese tiempo.

«Cuando cambian las personas también cambian los talantes, los proyectos y las ideas, siendo razonable la limitación a ocho años», justificó el presidente Juanma Moreno, aludiendo a que se pretenda frenar la pérdida de «frescura e ilusión» e incluso evitar posibles casos de corrupción. La intención de PP y Cs pasa por modificar la ley de gobierno, aunque el informe del Consejo Consultivo, que no es vinculante, apuesta porque se haga mediante una reforma del estatuto de autonomía, lo que implicaría un referendo. Sin embargo, tanto Moreno como el vicepresidente Juan Marín recordaron el caso de Asturias y Extremadura, en los que el Tribunal Constitucional no vio inconveniente en la fórmula que quiere emplear Andalucía, por lo que se mostraron confiados en que saldrá adelante en breve.

Junto a la limitación de mandatos, el consejo de gobierno aprobó un anteproyecto para blindar al profesorado andaluz como autoridad pública, similar al ya existente con el personal sanitario, y el inicio de un plan de coordinación entre administraciones sobre las políticas migratorias en materia de sanidad y asistencia social. «Con estas tres iniciativas aprobadas hoy ya no tenemos que hablar de lo que no hicieron otros, sino de lo que ya hemos hecho, y estamos haciendo», defendió orgulloso Moreno Bonilla, dando por cumplido la hoja de ruta aprobada para los primeros 100 días. Tanto él como Marín hicieron hincapié en que la coalición funciona y «cumple los pactos que firma y lo que dice», subrayando la estabilidad, credibilidad y lealtad entre las dos formaciones incluso en mitad de una campaña en la que PP y Cs luchan por un mismo electorado. «Hemos antepuesto los intereses de los andaluces por encima de cualquier interés personal o partidario», indicó Moreno, garantizando que el resultado de las elecciones del próximo 28 de abril no afectará a la relación de los socios andaluces. «Hay gobierno para rato, llueva, granice o haga viento», aseguró.

Tanto Moreno como Marín se mostraron muy cautos respecto a la tercera columna del gobierno, Vox, tratando de restar peso a su influencia. El coordinador de Cs esgrimió que muchos acuerdos en el Parlamento se han logrado por unanimidad o sin el apoyo de Vox, apostando por buscar acuerdos con todas las formaciones. Desde el PP, Moreno concedió que el acuerdo suscrito por su formación con el partido ultraderechista «está funcionando» y «hasta ahora no puedo hacer una crítica a este grupo en materia del acuerdo de investidura», aunque dejó claro que sus objetivos y prioridades políticas son diferentes. La prueba de fuego llegará a la hora de elaborar los presupuestos, momento en el que ya se conocerán los resultados de las generales. «Nos gustaría que la mayoría de los grupos apoyaran, negociaran y dialogaran sobre las leyes importantes y que pudiéramos tener un horizonte de diálogo sincero», dijo Moreno, convencido de que si se logra «seremos un ejemplo de que se puede a pesar de las diferencias, como hicieron en la Transición».

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