Diputados ilustres con el escaño en el alambre

Maroto cierra ayer la campaña de los populares vascos en Bilbao./EFE
Maroto cierra ayer la campaña de los populares vascos en Bilbao. / EFE

Javier Maroto (PP), José Manuel Villegas (Cs) o Juanma del Olmo (UP) podrían quedarse fuera del Congreso tras el 28-A

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

No está claro que sea por lo imprevisible de estas elecciones generales o por un error garrafal a la hora de elegir la circunscripción por la que concurrir a las generales. Sea como fuere, lo cierto es que un grupo de diputados ilustres corren el peligro de quedarse sin un escaño en el Congreso. La amenaza acecha a todos los partidos excepto al PSOE, aunque ni siquiera en este caso puede descartarse algún tipo de sorpresa.

En lo que concierne al PP, el asiento de Javier Maroto en la Cámara baja se encuentra en entredicho. El jefe de campaña de Pablo Casado y vicesecretario de Organización encabeza la lista de los populares por Álava, donde el ascenso de los socialistas amenaza con dejar a los populares en blanco, según el último barómetro del CIS y otras encuestas privadas. En Madrid, la estudio oficial también aventura problemas para los conservadores, a los que atribuye entre ocho y nueve diputados. De confirmarse ese resultado, la escabechina podría afectar a la expresidenta de la Fundación de Víctimas para el Terrorismo Mari Mar Blanco, al jefe de gabinete de Casado, Javier Fernández-Lasquetty; y al 'exfontanero' por excelencia de José María Aznar en la Moncloa, Carlos Aragonés.

LA CLAVE

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son los escaños por los que pelean PSOE, PP, Cs y Vox en Almería, donde el número dos de los liberales puede quedarse sin acta.
La batalla por Madrid.
Un mal resultado del PP dejaría fuera de la Cámara baja a varios pesos pesados de la formación.

Maroto no es el único peso pesado de un partido en apuros. En Ciudadanos el mayor temor está en Almería. Los liberales apostaron el todo por el todo al colocar en esta provincia andaluza como paracaidista a su secretario general, José Manuel Villegas. Pero los de Albert Rivera parece que no contaron con la pujanza de Vox en una circunscripción donde la inmigración es un tema conflictivo. De cumplirse los peores pronósticos, el líder de Ciudadanos se vería obligado a prescindir de los consejos de su mano derecha en los debates parlamentarios. Tampoco podría contar con los de Fernando Páramo, dirigente de la máxima confianza de Rivera e Inés Arrimadas, al que también se le barruntan dificultades para hacerse con el cuarto escaño de Ciudadanos por Barcelona.

En Unidas Podemos el drama podría producirse en Valladolid. El que se la juega allí es Juanma del Olmo, secretario de Comunicación de la formación morada y uno de los más fieles colaboradores de Pablo Iglesias. El barómetro no da escaño alguno a la coalición izquierdista en esta provincia.

Junts per Catalunya

Las encuestas avanzan un serio revés para la lista de Carles Puigdemont en estas elecciones, hasta el punto de que podría quedar condenada a la irrelevancia en Madrid. Pero el golpe puede ser aún más doloroso si Josep Rull, uno de los exconsejeros presos por el 'procés', no hace valer su condición de número uno por Tarragona para hacerse con un escaño. En Barcelona, el CIS da a Junts per Catalunya entre dos y tres representantes. La formación independentista reza para que el resultado sea al alza porque si no la damnificada sería la actual diputada y vicepresidenta del PDeCAT Miriam Nogueras.

Ana Oramas es una de las veteranas del Palacio de la Carrera de San Jerónimo que podría no repetir. La candidatura de Coalición Canaria por Tenerife ha sido infalible en las últimas legislaturas, pero las encuestas apuntan ahora a que los insulares podrían quedarse sin diputados en el próximo Congreso.

Gaspar Llamazares también aspira a regresar a la Cámara baja tras su etapa al frente de Izquierda Unida en Asturias y su abrupta salida del partido que dirigió entre 2000 y 2008. Lidera la candidatura por Madrid de la novel formación Actúa aunque ninguna encuesta le da posibilidades de regresar al hemiciclo.

Para cada uno de estos partidos perder a representantes de semejante peso en el día a día del Congreso significaría un serio revés que, si la legislatura se desarrolla como debiera, no podrían enmendar hasta dentro de cuatro años.