«Con la derecha no se puede hablar, echan gasolina al fuego»

En Barcelona
Gerard Castaño es de un
pueblo de Gerona, pero
vive en un piso compartido
con cuatro jóvenes más en
Barcelona. ::  vicens giménez/
En Barcelona Gerard Castaño es de un pueblo de Gerona, pero vive en un piso compartido con cuatro jóvenes más en Barcelona. :: vicens giménez

Gerard Castaño Oliveros Militante de la Juventud Nacionalista de Cataluña

Es el porcentaje de catalanes, según el último barómetro del CIS, que respondió que uno de los tres principales problemas que existen actualmente en España es 'la independencia de Cataluña'. Para el 9 por ciento de ellos, además, es el más grave.

Tiene 24 años y, aunque es de un pueblo de Gerona (Vilobí d'Onyar), vive en Barcelona, donde comparte piso y cierta precariedad con otros cuatro compañeros, todos catalanes. De su balcón cuelga una bandera estelada y pancartas con la frase 'libertad presos políticos' en español e inglés. Habla pausado y sereno, pero por si acaso no conversa de política fuera de Cataluña para evitar tensiones.

ALGUNOS DATOS

Sus abuelos son de Cachorrilla y Ceclavín (Cáceres) y emigraron a Cataluña con unos veinte años. Gerard Castaño estudió Ciencias Políticas en la Universidad de Girona, y en 2017 hizo en Barcelona un máster y postgrado en liderazgo político. Su trabajo ahora son unas prácticas en la Generalitat.

Es proindependentista, el 1 de octubre de 2017 lo pasó primero en Barcelona y luego en su pueblo. «Por la tarde me fui a votar y a defender el colegio. Tuvimos suerte de que no vino ningún pelotón de la Guardia Civil asaltando pueblos porque en el de al lado les echaron gas lacrimógeno a cuatro abuelos. Se ensañaron», dice recordar este joven militante de Juventud Nacionalista de Cataluña, perteneciente a Junts per Catalunya, el partido de Carles Puigdemont.

«En el seno familiar no tenemos tensiones cuando surge la política en la conversación porque con mi padre tengo más o menos las mismas ideas. A mí me gusta debatir con mi abuelo materno, que toda la vida ha votado al PSOE y se siente orgulloso. Son debates interesantes y es que yo no me considero radical y por eso estoy en una organización más moderada», dice este joven que en general habla en catalán pero con muchos de sus amigos emplea el castellano, sobre todo en la capital.

Según cuenta, el PP de Rajoy hizo que brotara en él el sentimiento independentista. «Yo hasta 2011 me consideraba federalista y en el seno de una España plurilingüística, pero luego me fui dando cuenta del engaño del PP y que esto no era cierto porque en las instituciones estatales no se hacía lo que ponía sobre el papel». Para concluir el razonamiento añade que cuando Rajoy llegó al Gobierno partidos como ERC tenían once diputados y cuando se fue ya tenían más de 70.

Preguntado sobre si las elecciones del 28 de abril contribuirán a rebajar el tono del conflicto catalán, opina que esto dependerá de si gobierna la izquierda o la derecha. «Está claro que siempre es más beneficioso para el debate rebajar la tensión y para eso es mejor un gobierno del PSOE porque con la derecha española no se puede hablar, en vez de agua al fuego echan gasolina. Hace tiempo que ha abandonado el debate. Además, a la derecha le da rédito mantener la confrontación entre territorios. Por eso las fuerzas políticas a nivel estatal que veo con interés para dialogar son Podemos y PSOE. Porque el problema no va a desaparecer hasta que no se le dé una salida política y un encauzamiento democrático. En cambio, con un tripartito de la derecha española lo veo más difícil porque quieren aplicar un 155, esta vez indefinido, y eso son palabras muy gruesas», comenta Gerard Castaño, que reconoce que en los últimos meses se mezclan en su cabeza la pasión del militante nacionalista con la necesidad de análisis sosegado que requiere como politólogo.