Un debate clarificador

López, Montesinos, Díaz, Rueda, Castillo y Garzón, durante el debate. / Ñito Salas. VÍDEO: Primera parte del debate.

El primer cara a cara entre Montesinos, López, Garzón, Díaz y Rueda evidencia la polarización entre dos bloques de izquierda y derecha

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

La campaña para las trascendentales elecciones generales del 28 de abril ha dado su pistoletazo de salida en la provincia con el 'Debate por Málaga' entre Pablo Montesinos (PP), Ignacio López (PSOE), Alberto Garzón (Unidas Podemos), Guillermo Díaz (Ciudadanos) y Patricia Rueda (Vox), emitido simultáneamente por 101TV y SUR.es y moderado por el director de este periódico, Manuel Castillo. Un encuentro televisivo a cinco que fue bastante clarificador al evidenciar en los mensajes y propuestas lanzadas por los cabezas de lista provinciales al Congreso de los citados partidos en materia de políticas sociales, económicas y de pactos postelectorales sus diferencias y la polarización entre dos bloques ideológicos claramente identificados que intensificarán su pugna hasta la hora de la verdad en la cita con las urnas: el del centro-derecha con populares, liberales y la formación de Santiago Abascal y el del centro-izquierda con los socialistas y la coalición de Podemos e IU.

Montesinos, Díaz y Rueda coincidieron en subrayar la importancia de tener en cuenta la sostenibilidad del sistema económico para abordar las políticas sociales, defendieron la libertad de los padres a la hora de elegir colegio, abogaron por la bajada de impuestos y el apoyo a los autónomos, y dejaron abierta la puerta a repetir la fórmula puesta en práctica en Andalucía para un posible acuerdo cara a formar Gobierno tras el 28-A. Por su parte, López y Garzón presentaron a sus partidos como los garantes del mantenimiento de los servicios públicos y las políticas sociales, no se lanzaron recriminaciones entre ellos, plantearon una política fiscal progresiva, propusieron una redistribución de la riqueza y dejaron abierta la puerta al diálogo y posibles pactos con el resto de fuerzas políticas. Especialmente, los socialistas le volvieron a tender la mano a Ciudadanos.

«Un PP fuerte traerá más libertad, más igualdad y mayor crecimiento económico» pablo montesinos, pp

«En estos meses el Gobierno de Sánchez ha hecho más política social que el PP en siete años» ignacio lópez, psoe

Como viene sucediendo en los últimos años en la política española, el 'procés' catalán fue el momento que elevó la tensión del debate y el que marcó las principales líneas rojas cara a posibles alianzas. Así el cabeza de lista del PP acusó a Pedro Sánchez de «preferir» pactar con los separatistas y con Bildu, subrayó que los populares son garantes de la unidad de España y abogó por un pacto a la andaluza a nivel nacional; una aseveración en la que ahondó el número uno de Ciudadanos cuando aseguró tajantemente que su partido «no va pactar ni con los nacionalistas ni con Sánchez, el principal aliado de los separatistas, aquellos que nos llaman perros y fachas por llevar la bandera de España» y que en la cita de las urnas del 28A se elige entre «el plan de Sánchez de pactar con los independentistas o una España unida, moderna y de iguales». Mientras que la cabeza de cartel de Vox, partido que tiene en la defensa de la unidad nacional y el combate al independentismo uno de los ejes de su ideario, subrayó que serán «fieles a nuestros principios y valores» y apeló al artículo 2 de la Constitución, donde se consagra la «indisoluble unidad de la nación española».

Desde las filas de la izquierda, el candidato del PSOE acusó a las formaciones del centro-derecha de «echar gasolina» al conflicto con intereses electorales, sostuvo que los socialistas trabajan desde el diálogo por encontrar una solución y dejó la duda sobre si volverán a pactar con los nacionalistas catalanes, mientras que el número uno de Unidas Podemos reprochó que «los independentistas y los nacionalistas españoles» utilicen las banderas para confrontar y dijo que la situación en Cataluña no se soluciona criminalizando, metiendo en la cárcel a los indepedentistas o aplicando el artículo 155 de la Constitución, sino con diálogo y dejando abierta la posibilidad de que si en la negociación entre las partes hay acuerdo se pueda celebrar un referéndum.

Políticas sociales

En materia social, Pablo Montesinos subrayó que la mejor política social es la generación de empleo, defendió un pacto de Estado que garantice el futuro de las pensiones, anunció que si Pablo Casado gobierna se ampliará el complemento de maternidad a las madres trabajadoras y abogó por una educación donde los padres puedan elegir en libertad el centro escolar donde estudian sus hijos. Una idea esta última en la que incidió Patricia Rueda, quien propuso un cheque-escolar, dijo que se debe recortar el «despilfarro» en cuestiones como las subvenciones a partidos, sindicatos o colectivos que enarbola las banderas ideológicas para destinarlo a medidas sociales, cuya mejor política, según reiteró, es la generación de empleo y la gestión eficiente. «Venimos a salvar el Estado del Bienestar», afirmó la candidata de Vox, quien ante la pregunta de si van contra el feminismo respondió que el partido en Málaga tiene una cabeza de lista mujer, «eso lo dice todo».

«La democracia está amenazada por los recortes. Somos la única garantía de un Gobierno de izquierdas» alberto garzón, unidas podemos

«No vamos a pactar con los nacionalistas ni con Sánchez, que es el principal aliado de los independentistas» guillermo díaz, ciudadanos

«Venimos a salvar el Estado del Bienestar. No somos la extrema derecha» patricia rueda, vox

La convocatoria de un pacto nacional por la educación, las ayudas a todos los modelos de familia, considerar a los núcleos familiares con dos hijos como familia numerosa, el apoyo a la custodia compartida, una tarjeta sanitaria única en toda España o un único modelo de contrato laboral son algunas de las recetas sociales de Ciudadanos, cuyo candidato, Guillermo Díaz, puso sobre la mesa la dicotomía de la izquierda al defender la igualdad de derechos y, paralelamente, apoyarse en partidos nacionalistas que defienden los privilegios territoriales que suponen «el mayor» ejemplo de desigualdad entre ciudadanos.

«En diez meses no se puede cambiar un país pero sí marcar tendencias. En estos meses, el Gobierno de Sánchez ha hecho más política social que el PP en siete años», afirmó Ignacio López, quien sostuvo que el principal problema de España es que la riqueza «está mal repartida y el gran problema es la desigualad» y acusó al PP de «recortar». De ahí que, según añadió, la acción del Gobierno haya sido tomar medidas –como las últimas recogidas en los llamados viernes sociales aprobada en el Consejo de Ministros– para reducir esta desigualdad.

Tras subrayar que los grandes avances del Estado del Bienestar en España y Europa «llevan la firma de la socialdemocracia», López anunció que las propuestas de los socialistas van dirigidas a avanzar en la ley de dependencia, el establecimiento de un ingreso mínimo vital para los hogares en riesgo de pobreza, reducir la brecha salarial y de género o destinar el 5% del PIB a educación. «El PSOE es el partido que se ocupa de las necesidades de los españoles y queremos seguir avanzando en justicia social, oportunidades y de derechos, sin que nadie se quede atrás», subrayó.

Alberto Garzón destacó que Unidas Podemos se centra «en defender los servicios públicos y en blindarlos». Para ello, la coalición plantea destinar el 7% del PIB a educación, revalorizar las pensiones en función del IPC o regular el precio de la vivienda. «La democracia está amenazada por los recortes, el racismo, la xenofobia, el machismo y el cambio climático y debe ser contrarrestada por un modelo de esperanza en el que se protejan las conquistas sociales. Somos la garantía de un Gobierno de izquierdas», remarcó.

Economía y fiscalidad

Las diferencias entre los dos bloques quedaron patentes en políticas sociales, pero también en materia económica. Desde el centro-derecha se abogó por la bajada de impuestos, que en el caso de Vox se concreta en dejar el IRPF en el 22% para los salarios de menos de 60.000 euros y del 30% para los que superan esa cantidad, junto a ello plantean bajar las cotizaciones de la Seguridad Social y apoyar a los autónomos. Este sector es también prioritario para Ciudadanos y en este punto Díaz planteó extender la tarifa plana para los autónomos y eliminar las trabas burocráticas para crear empresas. Unas ideas en la que coincidió Pablo Montesinos, quien recordó que organismos nacionales e internacionales alertan ya de la ralentización económica en España.

A este respecto, Ignacio López sacó pecho y aseguró que el PSOE llega a esta cita electoral «con la cabeza alta ya que los datos económicos son buenos y España crece más que la media europea» y criticó las medidas en materia fiscal aprobadas por el nuevo Gobierno de la Junta de Andalucía, que «bajan los impuestos a los más ricos».

Alberto Garzón, por su parte, abogó por derogar las dos últimas reformas laborales, una aprobada por el Ejecutivo del PSOE y otra por el PP, defendió la necesidad de cambiar el modelo productivo y reclamó una mayor dotación de servicios públicos y comunicaciones a los municipios del interior para luchar contra la despoblación.

En clave provincial y cuestionados por el moderador, los candidatos expusieron el asunto principal que plantearían al próximo presidente del Gobierno independientemente de su color político. En este punto, Montesinos planteó la necesidad de que se trabaje por la creación de empleo y lanzó al resto de partidos la propuesta de un pacto por Málaga para impulsar proyectos de la provincia como el Auditorio de la capital o la llegada del tren a Marbella y Estepona. En este último aspecto coincidió con López, quien expuso que la prioridad para la provincia son las conexiones ferroviarias hacia la Costa del Sol Occidental, el corredor del Guadalhorce o la llegada del Cercanías al PTA. En la misma línea, Garzón apuntó a la conexión del Puerto de Málaga con el puerto seco de Antequera como una de las prioridades, mientras que Díaz señaló la protección del litoral, especialmente en materia de saneamiento y Rueda pidió respeto para su partido y que conozcan sus propuestas, además no se mojó sobre el tren litoral.

Reproches

La cabeza de lista de Vox sí pidió a los ciudadanos que se lean sus propuestas programáticas y que no se queden con la imagen distorsionada que, a su juicio, transmiten algunos medios de comunicación. «No somos un partido de extrema derecha, somos un partido del sentido común y de la extrema necesidad», subrayó Patricia Rueda, quien dijo que su formación no viene a pedir nada, sino a dar, que son la voz de «los humildes, los trabajadores, los niños, el mundo rural» y añadió que el voto útil es votar en lo que se cree. En el lado opuesto ideológicamente, Alberto Garzón reprochó a la formación de Santiago Abascal que planteen la ilegalización de partidos como el comunista.

Dentro del capítulo de reproches que se cruzaron los diferentes candidatos, Ignacio López acusó al líder del PP nacional, Pablo Casado, y a su partido de «insultar al PSOE hasta la ignominia, de crispar, enturbiar y poner cordones sanitarios a los socialistas». «No tiene reparos en pactar con Vox pero no pacta con el PSOE», apostilló. Le respondió Pablo Montesinos al recordar que desde que llegó al Gobierno, Pedro Sánchez no se ha reunido más que una vez con Casado y no aceptó su oferta de negociar los presupuestos prefiriendo a los independentistas al tiempo que sostuvo que el PP ha demostrado que sabe gobernar en situaciones económicas complicadas y que un PPfuerte traerá «más libertad, igualdad y un mayor crecimiento económico». Mientras que Díaz defendió la supresión de los aforamientos y cambiar el modelo de elección de jueces y fiscales para evitar la politización de la justicia.

Diferencias en este primer debate a cinco donde, aunque se mantuvieron las formas, augura que el escenario para llegar a acuerdos tras el 28 de abril se presenta complicado.