CIUDADANOSRivera se lo juega todo a convertirse en el líder de las tres fuerzas de la derecha

M. EUGENIA ALONSO

MADRID. Ciudadanos afronta sus terceras elecciones generales alejado del centro y enfrascado en la tarea de taponar las fugas que tiene hacia el PP y Vox mientras trata de remontar el estancamiento que le atribuyen la mayor parte de las encuestas. Si hace un año la victoria agridulce de Inés Arrimadas en Cataluña daba alas a la formación naranja en toda España e incluso algún sondeo auguraba un sorpasso al PP, hoy Albert Rivera se la juega a la improbable carta de conseguir la hegemonía de la derecha y gobernar, o quedarse en tierra de nadie sin entrar en la Moncloa ni liderar la oposición.

De ahí que vaya con todo a estos comicios y haya apostado por Arrimadas, lo mejor que tiene, como su fiel escudera aprovechando su tirón mediático y su popularidad en todos los rincones del país. La capacidad movilizadora de la líder del partido en Cataluña ya se puso de manifiesto durante la campaña de las andaluzas, donde ejerció como candidata in pectore y Ciudadanos consiguió entrar por primera vez en un Gobierno de la mano del PP y con el sostén de Vox.

Rivera también ha hecho algunos fichajes de relumbrón, como el exvicepresidente de Coca-Cola Marcos de Quinto, el abogado del Estado Edmundo Bal y la abogada gitana Sara Giménez. Todos tendrán un papel relevante durante la campaña, que estará centrada en mantener un cordón sanitario al PSOE y a Pedro Sánchez por su diálogo con los independentistas y en tender la mano a Pablo Casado para formar una coalición electoral.

El efecto multiplicador

Para combatir las insistentes llamadas al voto útil del líder del PP, el líder de Ciudadanos apela al «efecto multiplicador» que tiene el voto de Ciudadanos. su teoría es que cada punto que suba en las generales puede suponer hasta ocho escaños más. Diputados que, en todo caso y según los análisis del partido naranja, restan al PSOE y Podemos mientras que ese mismo punto arriba o abajo no supondría más de dos diputados para los populares.

Dispuesto a arañar hasta el último voto, el dirigente liberal se echa hoy a la carretera. Recorrerá casi 18.954 kilómetros en apenas dos semanas. Priorizará en su ruuta Andalucía, Comunidad Valenciana y Madrid, con parada en Barcelona el Domingo de Resurrección y tendrá el acto de cierre en Valencia, donde celebran comicios autonómicos también el 28 de abril.