Sánchez rechaza dar asistencia a los populares, pero no ve Gobierno alternativo

Sánchez, en la reunión de la comisión ejecutiva federal del PSOE. :: AFP/
Sánchez, en la reunión de la comisión ejecutiva federal del PSOE. :: AFP

La dirección socialista apuesta por irse a la oposición aunque esperará a que el líder del PP agote todas sus opciones para actuar

PAULA DE LAS HERAS MADRID.

El PSOE quiere que el PP se las arregle sin él. Sus dirigentes saben que, en la actual coyuntura, su apoyo o su abstención serían la solución más cómoda para Mariano Rajoy. Y aunque, como admiten algunos miembros del partido, no es descartable que finalmente se vean abocados a darle cierta asistencia para evitar unas terceras elecciones, su posición de partida es un 'no' rotundo. «Tendrá que buscar apoyos entre sus afines ideológicos», advirtió ayer su portavoz, Antonio Hernando.

Esta vez Pedro Sánchez no ha sucumbido a la tentación de decir que intentará formar un Ejecutivo «del cambio». Quizá porque no lo necesita para garantizar su continuidad. Tras haber sorteado la amenaza del adelantamiento de Unidos Podemos, sus críticos no pueden ya exigir su dimisión inmediata. En el mejor de los casos, tendrán que esperar al congreso del partido, que probablemente se celebrará en otoño, para plantar cara con una alternativa. Pero Susana Díaz ha perdido el aura de líder invicta.

Sin esa espada de Damocles sobre su cabeza, y con la experiencia del 20 de diciembre a sus espaldas, el secretario general del PSOE ha optado por desarrollar la estrategia que muchos, especialmente los más veteranos, le aconsejaron en las últimas generales: echarse a un lado e irse, de momento, a la oposición.

Ahí es donde, según admitió Hernando, les han mandado los ciudadanos. Aún así, en el discurso público los socialistas mantienen cierta ambigüedad acerca de cuáles son sus cartas. El que ejerciera como líder del equipo negociador para la investidura de Sánchez hasta el pasado abril insistió en que, como ganador de las elecciones, es a Rajoy a quien corresponde «dar los primeros pasos y los pasos subsiguientes». Pero no quiso decir a las claras que en ningún caso intentarán formar un Gobierno alternativo.

Nuevo intento

Hernando se limitó a dar pistas. Dijo que las izquierdas suman menos que las derechas y cargó sobre Pablo Iglesias por haber «alejado el cambio» de España con su negativa a apoyar a Pedro Sánchez en la legislatura pasada. En el PSOE aún hay quien defiende que es posible volver a intentar el pacto a tres bandas con Ciudadanos y Podemos en caso de que Rajoy fracase. Dicen que Iglesias no tendrá más remedio que abstenerse. Pero, realmente, son los menos.

En las elucubraciones que ya agitan todas las conversaciones hay una que suena bien para buena parte de la ejecutiva: la de que si el PP consigue el ahora aparentemente difícil apoyo de Ciudadanos, PNV y Coalición Canaria (175 escaños) sea Pedro Quevedo, diputado de Nueva Canarias que concurrió en alianza con el PSOE este domingo, quien le solvente la papeleta.

Si no, los socialistas se tendrán que mojar, pero entonces ya se habrá creado, según sus análisis, un clima que justifique su cambio de criterio. Porque, aunque ahora traten de mantenerse firmes en su 'no' al PP, Hernando también admitió que no quieren llevar a España a otras generales. Ni a España, ni a sí mismos, no sea que se lleven un susto después de haber ganado una vida extra. «Vamos a esperar a que Mariano Rajoy agote todas las hipótesis posibles y, una vez agotadas -dijo el portavoz- veremos».

El asunto de la política de alianzas se dirimirá, en todo caso, en el comité federal que ya ha sido convocado para el próximo 9 de julio. Y Hernando admitió que puede haber debate. Para empezar, el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, ya dijo a primera hora de la mañana en Onda Cero que hay que intentar que haya Gobierno cuanto antes y que, aunque no le guste la idea, no queda otra que permitir a Rajoy hacerlo.

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