«Hace falta relevo generacional en la medicina de familia»

José Fernando Martínez, a
las puertas del centro de
salud Guzmán el Bueno, en
Madrid. ::  virginia carrasco/
José Fernando Martínez, a las puertas del centro de salud Guzmán el Bueno, en Madrid. :: virginia carrasco

José Fernando Martínez Pasa consulta en un centro de salud de Madrid

José Fernando Martínez (Vitoria, 1960), vive «muy cerca» de su trabajo: médico de familia en el centro de salud Guzmán el Bueno, en Argüelles-Moncloa. «Muy cerca» en Madrid es media hora a pie, diez minutos en metro, doce en autobús, unas cuantas pedaladas en bici, que es el medio que utiliza José Fernando para ir de casa al curro (en un ciclo del servicio municipal de alquiler). Mejor ni pensar en el coche. Ya tuvo su época de atascos, cuando trabajaba en la otra punta de la ciudad y tuvo que llamar un par de veces para que un compañero le cubriera porque llegaba tarde por culpa de las retenciones. Aquello ya pasó. Ahora, Bicimad.

Pasa consulta por la tarde, de 14:00 a 21:00 horas, «en un centro de salud mediano o pequeño». Siete médicos en horario vespertino, seis por la mañana, once enfermeros, dos pediatras, siete administrativos. En sus ficheros están los historiales de más de 1.600 pacientes, los que tiene asignados por cupo, aunque los hay que no se acercan por allí. «Hay mucho hospital privado cerca, también de la Seguridad Social. Hay clínicas, mutuas, centros de los seguros médicos...». Oferta alternativa, vaya. Si se echa un vistazo al GPS, también hay una farmacia a la vuelta de la esquina, un par de supermercados en la manzana, ahí al lado un Zara, un Massimo Dutti, un porrón de bares, el Burger King.

Pero es también un barrio envejecido. La media de edad de sus pacientes se sitúa en los 60 años. Son habituales en su día a día los casos de EPOC, la hipertensión, el colesterol, la diabetes, la gripe cuando toca y es temporada. Alguna urgencia también. Aunque muchas veces, «por ejemplo si se cortan al pelar patatas», los pacientes se van directamente a Urgencias del hospital sin pasar por el centro de salud. Total, están «a cinco minutos». Eso sí, el porcentaje de «desplazados» es importante. Hasta al 20% puede llegar. «Esta es una zona universitaria, con mucho piso de estudiante, jóvenes que han venido de Castilla y León o de Castilla-La Mancha a estudiar a Madrid y que acuden al médico a este centro de salud», explica José Fernando, quien puede cerrar el día, tranquilamente, después de ver a 30 o 40 pacientes, tal vez sin el tiempo suficiente para cada uno. Hasta 40 todas las tardes. Porque, como en el medio rural, también en la ciudad alertan del reto al que, en el cortísimo plazo, tendrá que afrontar el sistema sanitario. Hacen falta médicos. «Hay un gran déficit. Muchos médicos de familia, la mayoría, tenemos entre 50 y 65 años». Y no hay relevo. Medicina es una carrera muy exigente. Y los jóvenes suelen aspirar a una especialidad, a la investigación, al quirófano y no al centro de salud. «Han sacrificado parte de su vida en estudiar desde los 16 años para obtener la nota de acceso a la facultad, y luego los años de carrera y la especialidad. La medicina de familia no es atractiva para ellos. Eso se notará en el futuro. Ahora ya hay problemas». Hay que doblar consultas y asumir pacientes que no son tuyos para seguir atendiendo cuando el compañero está de baja o de vacaciones. Martínez destaca que ser consciente de la necesidad de inversión en Sanidad es vital en un país que debería mejorar también su cultura en educación sanitaria: «Por eso hacemos jornadas de puertas abiertas y charlas en coles de la zona».