Los silencios, lo mejor del debate

Los silencios, lo mejor del debate
Javier Recio
JAVIER RECIOMálaga

Hay veces, muchas veces, que lo mejor de un debate no es lo que se dice, sino lo que no se dice. Los ensordecedores silencios. El combate de TVE tuvo varios de ellos. Y todos los candidatos protagonizaron más de un no sabe/no contesta. La actual presidenta no fue capaz de responder por qué pidió el archivo del 'caso ERE' cuando se lo preguntó Juanma Moreno. También optaba por la callada por respuesta cuando se le pedía que explicara por qué Andalucía es la comunidad que gasta menos dinero en sanidad por habitante.

De un tiempo a esta parte a Díaz ya no le gusta hablar tanto de la sanidad, y eso que antes parecía que Andalucía era la reserva espiritual del Estado del Bienestar. Ni mu. Y además a ella se le nota especialmente cuando está tensa y enfadada porque se le cambia el rictus de la cara, sobre todo la boca. Pero Juanma Moreno también se quedaba mudo cuando la socialista le preguntaba si pactaría con Vox. O cuando el candidato de Ciudadanos le afeaba con razón por qué lo había llamado perro. El lenguaje corporal del candidato popular también lo delataba porque agachaba como avergonzado la cabeza cuando no sabía qué decir.

A Juan Marín, que en esta ocasión no tuvo ya tanto éxito con su nuevo golpe de efecto de la ristra de cupones de la corrupción, también se le secó la garganta cuando no se atrevió a decir si pactaría con Vox, que pese a no estar invitado a la fiesta sí que se acordaron algunas de él. Como el tema catalán, al que la cabeza de lista de Adelante Andalucía le causaba gran molestia. Teresa Rodríguez, que al fin se dio cuenta que en los debates hay que morder y no dar la lección, tampoco abría la boca para explicar la posibilidad de que Oriol Junqueras fuera al final el que decidiera los Presupuestos del Estado, que sin duda tienen incidencia en el andaluz. Los candidatos se callaron porque tenían poco que decir. El problema para ellos es que la gente sí tenía las respuestas.