Opinión | Con voz propia

Asistentes al acto de Vox celebrado ayer en Málaga. /Ñito Salas
Asistentes al acto de Vox celebrado ayer en Málaga. / Ñito Salas
José Miguel Aguilar
JOSÉ MIGUEL AGUILAR

La exaltación del patriotismo tiene voz propia. Con x de misterio de hasta donde se le va a poder escuchar. Ayer fue un día grande para ensalzar el patriotismo que todos llevamos dentro. Todos tenemos patria, aunque no todos le pongan nombre. Día de fútbol y de banderas. Mañana nubosa que impedía ver el cielo azul de una Málaga que se despereza en este primer fin de semana electoral de un ciclo que aún no tiene fecha de clausura. ¡Cuán largo nos lo fían los políticos! Colorido en una plaza de la Marina abarrotada de rojas y gualdas y ausencia destacada de la verde y blanca. Elecciones en Andalucía con consecuencias nacionales, a tenor de la gira prevista por los líderes de los grandes partidos, sobre todo de un Pablo Casado que quizás se juegue más que Juanma Moreno.

A tenor de las encuestas, ya se puede incluir a Vox para futuras opciones para la gobernabilidad de ayuntamientos, comunidades y Gobierno central. Hace una semana, la formación que lidera Santiago Abascal impactó en Sevilla y ayer causó sensación en Málaga, pues demostró que es un partido que llega para quedarse, con lemas nítidos y a veces chirriantes (dicen representar la cultura de la vida pero continuamente aluden a la palabra muerte), que busca adelantar por la derecha a un clásico como los populares y a la 'derecha blandita' de los naranjas de Ciudadanos, como dicen en Vox. Ellos van de duros. Presumen de eso, y no le duelen prendas.

Demasiado tráfico por la derecha por primera vez en democracia. Tres partidos disputándose el mismo espacio político tendrá consecuencias... favorables a la izquierda por mor de la Ley d'Hont, la misma que PSOE y PP se niegan a cambiar porque les favorece en el reparto de escaños. Veremos si a partir de ahora se escuchan 'voces' que alimentan el ruido que siempre provocó el lamento de IU de cambiar la ley. Sería el colmo que la extrema derecha y la extrema izquierda –Serrano dixit– lograran ponerse de acuerdo en algo... Ya saben, los polos opuestos se atraen.