Baño de realidad

Manuel Castillo
MANUEL CASTILLOMálaga

Decían que oían al pueblo, pero no le escuchaban. El 2-D ha sido un baño de realidad y, sobre todo, una llamada de atención. La gente, esa que Susana Díaz llamaba «mi gente» y «mi tierra», estaba muy cansada y no supo darse cuenta; o se dio cuenta cuando ya era tarde.

Andalucía ha votado por el cambio y PP y Ciudadanos corren el riesgo de equivocarse si juegan a reinterpretar la decisión de las urnas. Si ha pasado lo que ha pasado es porque mucha gente está literalmente harta. Y por ello muchos votaron a Vox y otros muchos se quedaron en casa. Ciudadanos debiera darse cuenta de que si se deja llevar por la tentación de presidir la Junta de Andalucía con el apoyo (explícito o implícito) del PSOE de Susana Díaz y del Podemos de Teresa Rodríguez firmará el acta de defunción de su credibilidad como partido en España y dará alas (otro más) al crecimiento de Vox en próximos comicios.

El PP, llamado a liderar ese cambio con el malagueño Juanma Moreno Bonilla, debe ser lo suficientemente humilde para saber que su única opción para gobernar la Junta con sólo 26 escaños es darle a Ciudadanos el espacio que merece y que merecen sus 21 parlamentarios.

Se puede estar o no de acuerdo con sus ideas, pero Vox ha entrado en el Parlamento con la legitimidad de las urnas y el voto de casi 400.000 andaluces, sometido, como todos los partidos a la Ley y a la Constitución.

Son las cosas de la democracia, que a veces nos da un baño de realidad y les recuerda a los partidos el peligro de confundir los intereses de los ciudadanos con los intereses propios.

 

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