¿Qué hacer con... la autovía en la Serranía de Ronda?

El representante provincial del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, Ángel García Vidal, y el periodista especializado Ignacio Lillo analizan la mejora de las comunicaciones en la comarca

¿Qué hacer con... la autovía en la Serranía de Ronda?
ÁNGEL GARCÍA VIDAL y IGNACIO LILLOMálaga
Ángel García Vidal Mejores conexiones para crecer

La provincia de Málaga cuenta con una longitud de autovías libres de 355 kilómetros y 122 kilómetros de autopistas de peaje, lo que suma una longitud total de 477 kilómetros de vías de alta capacidad. En relación con el número de habitantes es la provincia andaluza con menos kilómetros de autovías libres, con un ratio de 22 kilómetros cada 100.000 habitantes, el cual es muy inferior al valor medio de Andalucía y España, que es 29, y en relación al nivel de riqueza (PIB), Málaga tiene un ratio de kilómetros de autovías libres un 24% inferior al de la media de Andalucía lo que significa que ocupamos el último lugar de las provincias andaluzas.

El diseño de la red de vías de alta capacidad en la provincia de Málaga forma una especie de 'Y' invertida, con un eje que discurre de norte a sur por la comarca de Antequera, formado por las carreteras A-45, AP-46, A-92 y A-92M, que nos unen con el interior de la península; que se interna en el área metropolitana de Málaga y se bifurca hacia el este y el oeste en el eje de la carretera A-7 y AP-7, conectando los municipios de la Costa del Sol oriental y occidental. La red de alta capacidad se completa con el tramo Málaga-Casapalma de la carretera A-357, que discurre por el Valle del Guadalhorce con una longitud de 22 kilómetros, lo que significa que, a excepción de las poblaciones situadas en el área de la influencia de la A-45 y en el tramo en servicio de la A-357, los municipios del interior de la provincia no disponen de conexiones cercanas a una vía de alta capacidad.

Si bien es cierto que la actual red viaria de alta capacidad atiende a la mayoría de la población de la provincia, que se concentra en la franja costera, no es menos cierto que las infraestructuras deben ser planificadas para mejorar la movilidad de las personas y mercancías, y vertebrar y dinamizar la relaciones económicas, culturales y sociales de los territorios, tal y como ocurrió en los años 70 del pasado siglo con la apertura del nuevo acceso de Las Pedrizas, y su posterior desdoblamiento para convertirlo en autovía en el año 1992, que supuso un antes y un después de la conexión de Málaga con el centro y norte de España, y por otra parte unió la comarca de Antequera con Málaga de una forma definitiva, favoreciendo el crecimiento y desarrollo económico de ambos territorios.

Por este motivo, no cabe ninguna duda de que la ciudad de Ronda y los municipios de la Serranía necesitan una mejora de sus conexiones viarias con los principales núcleos de la provincia de Málaga, lo cual no la hará más bella, ya que eso es imposible, pero sí impulsará el crecimiento y desarrollo económico y turístico de toda la comarca, y sobre todo, mejorará la calidad de los desplazamientos y la movilidad de sus ciudadanos y visitantes.

Una de las opciones posibles para que la ciudad del Tajo disponga de una vía de alta capacidad que mejore en gran parte su conectividad sería la prolongación de la autovía A-357 a partir de Casapalma a Teba, y la ejecución de un nuevo ramal hacia Ronda (A-367) y Campillos que conectaría con Antequera por la A-382. Esta actuación se debería completar con una nueva conexión entre Teba y Osuna para enlazar con la A-92, lo cual serviría para disponer de una conexión directa entre Málaga y Sevilla, cuyo eje pertenece a los proyectos estratégicos regionales que se han ofrecido repetidamente a los ciudadanos, pero que como tantos otros no terminan de materializarse.

Ignacio Lillo Un referente de movilidad sostenible

Es evidente, para cualquiera que conozca Ronda y su Serranía, que la red viaria de la que disponen sus habitantes es francamente mejorable. Los accesos son de trazado antiguo y de muy escasa capacidad, de manera que es habitual que la comarca se quede incomunicada algunos días cada invierno a causa de las inclemencias meteorológicas. Por tanto, partimos de la base de que se necesitan mejores carreteras.

No es tanto una cuestión de construir nuevas autovías, sino de mejorar y ampliar lo que ya existe, con correcciones de trazado donde sea posible. En este punto, suscribo plenamente lo expuesto en estas mismas líneas por Ángel García Vidal, representante provincial del Colegio de Ingenieros de Caminos, en cuanto a la posibilidad de prolongar la autovía A-357 a partir de Casapalma, y la ejecución de un ramal hacia Ronda (A-367) y Campillos, que permitiría dar una salida rápida hacia Antequera (por la A-382). A su vez, como bien apunta el ingeniero, se puede efectuar una nueva conexión entre Teba y Osuna para enlazar con la A-92, lo cual serviría para generar otra ruta directa entre Málaga y Sevilla.

A su vez, existen posibilidades técnicas de ampliar la capacidad viaria hacia Marbella-San Pedro Alcántara, para reforzar la unión con la Costa del Sol, con múltiples posibilidades de intercambio laboral, económico y turístico.

En paralelo a lo anterior, Ronda y su entorno, precisamente por esa posición retrasada en cuanto a infraestructuras, tiene ante sí una oportunidad única de convertirse en un referente nacional y europeo de la movilidad sostenible y el equilibrio intermodal. Los indicadores y las determinaciones de la UE y del Gobierno de España marcan una clara tendencia al descenso en el uso del vehículo privado, especialmente aquellos que se mueven mediante combustibles fósiles, en el horizonte del año 2040. En este escenario, la Serranía tiene la oportunidad de adelantarse al futuro y convertirse en una verdadera meca ecológica.

¿Cómo? Mediante una revolución del transporte público, especialmente el ferroviario. No es tolerable que a día de hoy apenas exista una salida diaria en cada sentido entre la capital malagueña y Ronda. Antes que invertir en carreteras de gran capacidad, ese esfuerzo presupuestario se debe enfocar hacia el impulso de las conexiones por tren, tanto para pasajeros como para mercancías. Para ello, habrá que modernizar y desdoblar las líneas hacia Málaga, Sevilla y Algeciras; con trazados que permitan velocidad alta hasta Antequera, verdadero nudo de comunicaciones central de Andalucía.

Para resolver las conexiones de última milla, propongo un sistema de lanzaderas hacia los principales municipios, que se podrían operar mediante autobuses y minibuses con frecuencias suficientes, y que servirán sobre todo para dar servicio a los grandes polos de atracción, tales como el hospital y los comercios.

En este punto, estoy de acuerdo con la propuesta del grupo Adelante Andalucía, la única formación que ha introducido en el debate electoral un modelo de movilidad sostenible, que prime las conexiones ferroviarias de Cercanías y media distancia en todos los municipios de más de 20.000 habitantes; para contribuir a la cohesión social y territorial, frente al modelo actual, que solamente prima la alta velocidad.

Ronda y la Serranía están sometidas, como otros territorios del interior de Andalucía y del resto del país, a una caída de población preocupante, que lleva aparejada una pérdida de identidad y situaciones de desarraigo para quienes se ven obligados a emigrar. Además de agravar la saturación demográfica del litoral. Las buenas infraestructuras de comunicación, fiables y asequibles, son una poderosa herramienta para mantener a los habitantes unidos a su territorio.