PP y Cs admiten una futura alianza para echar al PSOE de la Junta si suman mayoría

Juan Marín e Inés Arrimadas, ayer en Sevilla./EFE
Juan Marín e Inés Arrimadas, ayer en Sevilla. / EFE

Marín reitera que no facilitará la investidura de Díaz y anuncia que sí hablará con Moreno tras el 2D, mientras Casado dice que deberían gobernar juntos incluso sin ser la lista más votada

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

PP y Cs siguen mostrándose como dos púgiles subidos a un ring permanente, pero ayer se dieron una tregua y admitieron por primera vez una futura alianza en Andalucía para echar al PSOE de la Junta si suman mayoría y aunque los socialistas ganen en escaños. El candidato de Cs, Juan Marín, reiteró en Sevilla que no volverá a permitir la investidura de Susana Díaz aunque se vaya a unas segundas elecciones. Aunque asestó duras críticas a Juanma Moreno, respondió que sí estaría dispuesto a hablar con el candidato del PP después de las elecciones del 2 de diciembre «si hay voluntad de cambio». Lo dijo en un desayuno coloquio en Sevilla. A la misma hora, en un formato parecido, pero en Madrid, el líder del PP, Pablo Casado, expresó su deseo de que PP y Cs intenten gobernar juntos en Andalucía «aunque no sean la lista más votada».

Casado admitió con esta frase el cambio de estrategia de su partido, que hasta ahora ha defendido que gobierne la lista más votada y que durante años ha criticado de forma muy dura los «pactos de despacho» atribuidos al PSOE en Andalucía, que arrebató en 2015 a los populares alcaldías como las de Sevilla y Córdoba pese a ganar las elecciones. También el PP arremetió con dureza contra el PSOE cuando este partido impidió que Javier Arenas fuera presidente de la Junta en 2012 tras ser el partido más votado en aquellos comicios autonómicos. Los pactos del PSOE con otros grupos de izquierdas, IU y luego Podemos, dejaron sin la miel del poder a los populares. Ahora el PP admite que puede hacer lo mismo si suma mayorías con Ciudadanos, aunque ninguno de los dos sean los más votados. Casado acusó a los demás partidos de no querer reformar la Ley Electoral para que gobierne la lista más votada. «No vamos a subir al ring con una mano detrás», justificó el líder del PP para admitir la posible alianza con Cs en Andalucía.

Cambio de estrategia

También para el partido de Albert Rivera supone un cambio de estrategia, ya que hasta estas elecciones habían justificado sus pactos tanto con el PP como con el PSOE en facilitar el gobierno de la lista más votada para garantizar estabilidad institucional. Así apoyó a los socialistas en la Junta andaluza y al PP en la Comunidad de Madrid y en capitales como Málaga. Marín reiteró ayer de forma rotunda que no volverá a facilitar la investidura de Susana Díaz en Andalucía porque «no ha cumplido» el pacto firmado en 2015.

El líder regional de Cs no descartó incluso la posibilidad de ir a unas segundas elecciones

Marín mostró sus cartas en un coloquio organizado por la Cámara de Comercio de Sevilla y con Inés Arrimada de presentadora. Durante su intervención y las respuestas a las preguntas posteriores, el candidato de Ciudadanos mantuvo las espadas en alto con el PP andaluz, al que censuró su «vida contemplativa» en los casi 40 años de hegemonía socialista en Andalucía, que resumió en una etapa de «corrupción» por los casos ahora en los tribunales, ERE y Faffe. «El mejor aliado del PSOE para ganar en Andalucía es un PP resignado», dijo. «El señor Moreno Bonilla no cree en Andalucía», añadió recordando que votó en contra de la supresión del impuesto de sucesiones que su grupo arañó en el acuerdo de Presupuestos con el PSOE para 2018.

Marín eludió, sin embargo, que robó esta iniciativa del impuesto de sucesiones al PP, que llegó hasta recoger firmas para ello. Y no es el único asunto. La intervención ayer de Marín, incluso la de Inés Arrimadas, incluía muchas proclamas oídas a los dirigentes populares andaluces durante años, especialmente a Javier Arenas. PP y Cs compiten entre ellos por colgarse la medalla de la alternancia al PSOE en los mismos asuntos: Bajar los impuestos, limpiar las instituciones andaluzas de corrupción y la necesidad de una regeneración política en una comunidad con solo presidentes socialistas desde las primeras elecciones en 1982.

Marín admite que el PP lo ha intentado, «pero no ha sido capaz», y ahora se presenta como el único que puede propiciar el cambio en Andalucía, amparado en el vaticinio de encuestas que otorgan un crecimiento espectacular a Cs en Andalucía. «Estas serán las elecciones más importantes de las últimas décadas», dijo para prometer «un cambio tranquilo» y «dar certeza». «No será un tsunami», enfatizó. Palabras que recuerdan a otras parecidas de Javier Arenas en 2011, cuando todas las encuestas le auguraban una victoria segura y un vuelco en Andalucía e incluyó en su programa electoral la supresión del impuesto de sucesiones.

Deseo de cambio

Cs y PP coinciden en que hay un deseo de cambio en los andaluces, que Juanma Moreno cuantifica en más del 60% en una encuesta propia, como motor de ánimo para creer en la alternancia. Juan Marín habló de una «mayoría silenciosa» que desea el cambio. La misma apelación al voto de la mayoría silenciosa utilizó Inés Arrimadas para ganar las elecciones catalanas. Una expresión que también usó Javier Arenas en 2011 en las elecciones andaluzas y luego después en 2015 para llamar a los catalanes a derrotar a los independentistas. Arrimadas ganó en 2017 con dicha consigna, pero como Arenas en Andalucía en 2012, tampoco pudo gobernar.

Susana Díaz confía en que vuelva a suceder lo mismo el 2 de diciembre y respondió a la ofensiva de PP y Cs para sacarla de la Junta de Andalucía calificándola de «pelea de gallos» por ver quién ocupa el liderazgo de la derecha. «Les da igual lo que voten los andaluces, lo van a despreciar», respondió en una entrevista en Radio Nacional de España (RNE). Díaz lamentó que en «esa carrera de la derecha por ver quién llega antes, hay quien está diciendo que voten lo que voten los andaluces lo van a despreciar porque lo que quieren es generar inestabilidad, les da igual los resultados, lo que quieren es bloquear si el resultado no es el que ellos quieren».

La candidata socialista alude a la advertencia de Cs de que no permitirá su investidura aunque se vaya a unas nuevas elecciones si no suma mayoría con el PP, lo cual relega su única posibilidad de pacto con Adelante Andalucía (Podemos-IU).

Si esto ocurre, la pelota está en el tejado de Adelante Andalucía, cuya candidata, Teresa Rodríguez, no descartó apoyar al PSOE andaluz para que su formación sirva de «barrera a las derechas», pero condicionado a un «programa de cambios». Tanto Rodríguez como Antonio Maíllo, candidato a la vicepresidencia de la Junta, instaron a Susana Díaz a desmarcarse de un posible pacto con Cs en el futuro como muestra de que no romperá «esa barrera a la derecha».

«Ni Cataluña es delos nacionalistas ni Andalucía del PSOE»

«Quiero lo mejor para esta tierra, no vamos a comprar discursos inmovilistas ni catastrofistas, no hemos dejado que en Cataluña los partidos nacionalistas se apoderen de Cataluña y no vamos a dejar que el PSOE confunda un partido con más de ocho millones de andaluces». Las palabras de Inés Arrimadas iban dirigidas a Susana Díaz, con quien la jerezana ahora líder de Cs en Cataluña, parece competir en estas elecciones. Las dos tienen dos discursos muy parecidos respecto al conflicto de Cataluña y la defensa de la unidad de España, pero no como adversarias cuando se refieren a Andalucía. Arrimadas dio ayer en la presentación de Juan Marín un manual de instrucciones a este para que gane en esta comunidad basado en su propia experiencia en Cataluña. «Si lo conseguimos en Cataluña cuando nadie pensaba que podíamos ganar a los nacionalistas, y parecía imposible, lo podemos conseguir en Andalucía», aseveró. Como consejo básico le recomendó «decir siempre la verdad». En lo político, le animó a no caer en el desánimo y salir a ganar porque «nada lo impide; ni el destino de Andalucía está escrito ni el futuro de los andaluces estará en manos del PSOE toda la vida». En su opinión «estamos ante una oportunidad histórica» para que Andalucía tenga «otras políticas y otros gobernantes». «El futuro de Andalucía no puede estar en las mismas manos de los que nos han traído aquí», dijo tras anotar la corrupción, el enchufismo y el clientelismo.

Arrimadas defendió la dimensión nacional de las elecciones andaluzas. «Esta campaña va a despertar el interés de todo el país y es bueno que sea así. No se puede gobernar España dejando a un lado lo que pasa en esta tierra», anotó. Lamentó que Susana Díaz no lo vea así «y no le guste que este sea un debate con interés para el resto de españoles».

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